Sociedad

La alegría de levantar la persiana en Ávila

27 noviembre, 2020 17:05

David Martín ha vuelto a servir cafés en el interior de su local, ubicado en el corazón de Ávila. Es cierto que no ha dejado de hacerlo en estas tres semanas, aferrado al resquicio del servicio para recoger, pero volver a recibir a sus clientes le ha permitido recuperar, aunque sea en parte, esa sensación de cierta normalidad en las primeras horas de reapertura de su establecimiento, el bar-restaurante El Convento. “Falta alegría en el centro de la ciudad, pero hay que estar aquí, hay que intentarlo”, narra, en una pausa de la ajetreada mañana.

Como todos los viernes es día de mercado y en el centro se nota, “hay algo de jaleo”, afirma, porque “había ganas de volver al bar” y también porque está solo detrás de la barra, ya que todavía no ha rescatado a los dos empleados que están en ERTE. “Voy a esperar un poco a ver cómo evoluciona la situación en estos días, hasta la víspera del puente”, apunta, una decisión que achaca a que las previsiones no son muy halagüeñas “y no puedes estar todos los días sacando y metiendo a las personas en el ERTE”.

La incertidumbre que desprenden sus palabras no es una excepción en el sector hostelero abulense, todo lo contrario. No solo muchos bares y restaurantes no han recuperado todavía a todo su personal sino que algunos, parece que los menos, han decidido esperar un poco para volver a abrir sus puertas. Es el caso de un restaurante de las afueras de la capital, donde han preferido demorar la apertura hasta el día 2 porque “no lo esperábamos y no nos ha dado tiempo a tenerlo todo preparado para este fin de semana”. En otras barras, sin embargo, reconocían que la mañana transcurría “floja”. “En dos horas creo que he puesto tres cafés”, comentaba un camarero de un conocido bar de pinchos. Las cañas animaron algo el viernes con la llegada del mediodía, pero la sensación compartida por muchos es que, con el turismo limitado a lo que pueda venir de la provincia y de la vecina Segovia, la hostelería tardará tiempo en coger ritmo.

También David Martín nota el descenso de visitantes. “Yo también trabajo con la gente de Ávila y a mí no me falta, pero gran parte de los establecimientos del centro se mueven con la gente de fuera, sobre todo de Madrid, y sin ellos la situación se complica”, asegura, de ahí que entienda “a la gente que pide que abran la movilidad con Madrid porque hasta que eso no suceda muchos no podrán trabajar en condiciones”. “Igual nos hemos volcado con el turismo y si falla, nos falla todo”, reflexiona.

En este escenario, reconoce que la situación “está mucha más floja de lo normal”. “Es un barrio viejo y no hay mucha gente”, a lo que se suma el mal tiempo, lo que afectará al servicio de terrazas, mientras que el aforo para comidas lo tiene limitado a algo menos de diez personas. Con todo, apuesta por “aguantar”. Igual que en estas semanas, prefirió “estar aquí que en casa, aunque a veces estaba solo, ahora hay que seguir”, cuenta mientras espera a que la tormenta pase.

En el Bulevar

El Centro Comercial El Bulevar se despertó este viernes con otra cara. La reapertura de buena parte de sus locales, los que no fueron catalogados como de primera necesidad, coincidió con el ‘Black friday’, de ahí que la alegría fuera doble. “Hay vida”, resume Beatriz Gómez, propietaria de la tienda de regalos Media Lunita y quien se mostraba muy contenta por poder levantar la persiana. “El silencio y la tristeza de estos días ha dado paso a la música, las luces.... se ve gente, movimiento, vida”, asegura. Tras un día y medio de “locura” para poder tener todo listo para reabrir, Beatriz agradeció volver a ver a los clientes y a los compañeros de otras tiendas. “El día que cerramos hubo más de una lágrima, no entendíamos la decisión porque aquí se toman todas las medidas de higiene, control y aforo y el centro comercial es muy seguro, pero hoy es otra cosa”, señala.

Con todo, y aunque se quiere mostrar positiva, reconoce que la incertidumbre por el peso de la crisis es grande. Aún no ha sacado a sus dos trabajadores del ERTE y se espera una campaña navideña “rara”, como lo serán las Navidades si no hay encuentros familiares. Pero “hay que ser optimista y levantar la cabeza. Me niego a hundirme por esto”, remarca.