Francisco Durán, presidente de la Unión de Militares de Tropa

Francisco Durán, presidente de la Unión de Militares de Tropa Cedida

Zamora

Francisco Durán, de la Unión de Militares de Tropa: "Sentimos que nos querían en Monte la Reina como conejos a repoblar"

La asociación celebra el apoyo unánime del Ayuntamiento de Zamora a sus iniciativas para que los efectivos que se trasladen a Toro tengan "una vida digna" en la provincia.

Más información: El Ayuntamiento de Zamora apoya a la Unión de Militares para vivienda, trenes y servicios a las familias de Monte la Reina

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La futura base militar de Monte la Reina se alzó en la cada vez más despoblada Zamora como un haz de luz hacia la recuperación económica y social de la provincia.

Desde el primer momento, la idea de que más de un millar de militares y sus familias pudieran convertirse en vecinos de Zamora gustó entre la población, el sector privado y público.

Ahora bien, cuando el Ministerio de Defensa fue lanzando las primeras 'píldoras' informativas, para los posibles militares implicados empezó a sonar "como que fuéramos conejos o semillas de pino para repoblar la zona", asegura Francisco José Durán, presidente de la Unión de Militares de Tropa.

Regimiento de Especialidades de Ingenieros n.º 11  en Monte la Reina

Regimiento de Especialidades de Ingenieros n.º 11 en Monte la Reina

De hecho, la UMT se enteró de este proyecto y el consecuente traslado de más de mil militares a Toro "a través de los medios de comunicación".

Durán asegura que "jamás" hubo un encuentro o comunicación previa con el Ministerio de Defensa o su titular, Margarita Robles, para plantear e informar sobre este asunto.

El presidente de la UMT reconoce la preocupación que existió entre muchos militares al recordar el discurso inicial que acompañó al proyecto, centrado en la capacidad de la base para combatir la despoblación en territorio zamorano.

Durán rechaza esa visión porque entiende que los militares no pueden convertirse en una herramienta estadística para aumentar la población de una provincia sin que antes existan las condiciones necesarias para desarrollar allí un proyecto de vida.

"La diferencia es que mañana mi unidad se traslada y yo me tengo que ir. Mi familia puede quedarse donde está, pero yo tengo que estar donde me destinen. Allí necesito alojamiento, comida y unas condiciones mínimas para desarrollar mi trabajo. Pero si quieren que además nos arraiguemos, entonces, hace falta mucho más", explica.

El presidente de la asociación insiste en que detrás de cualquier inversión militar "están las personas".

Por ello considera insuficiente centrar el debate únicamente en la construcción del acuartelamiento, olvidando "los efectivos tienen derecho a una vida digna".

"El hormigón está muy bien, pero detrás del hormigón estamos los trabajadores. Si quieren que creemos una familia allí y nos aferremos a la zona, necesitamos unas condiciones mínimas como cualquier ciudadano", sostiene.

Una mano tendida que abre una nueva esperanza

Por ello, la asociación sostiene que el éxito de la infraestructura dependerá de que la llegada de más de 1.400 militares y sus familias vaya acompañada de una planificación previa en materia de vivienda, sanidad, educación, movilidad y empleo.

Un planteamiento que el pasado martes ha recibido un importante respaldo institucional.

Y es que el Pleno del Ayuntamiento de Zamora ha aprobado por unanimidad una moción impulsada por la UMT que incorpora buena parte de las medidas defendidas por la asociación para afrontar el impacto social que tendrá la nueva base militar.

La organización considera que este acuerdo supone un primer paso para que Monte la Reina no sea únicamente una inversión en infraestructuras, sino también un proyecto de integración territorial y social.

El acuerdo contempla continuar impulsando la cesión de suelo municipal para promover vivienda pública a través de Somacyl.

También solicitar un estudio para mejorar la conectividad ferroviaria entre Monte la Reina, Zamora, Toro y Valladolid, y reclamar una estrategia que favorezca el arraigo de las familias mediante vivienda, educación, sanidad, transporte y empleo.

La asociación resume esa posición bajo el lema "Sí a Monte la Reina, pero con garantías sociales".

Durán valora especialmente que todos los grupos municipales respaldaran la iniciativa.

"La unanimidad demuestra el sentido común de nuestra hoja de ruta. No basta con levantar infraestructuras. Hay que preparar el arraigo de las familias con plenas garantías en vivienda, educación, sanidad, transporte y empleo", señala.

Antes de la aprobación de la moción, la UMT mantuvo una reunión con el concejal Pablo Novo, al que presentó un dosier con las principales necesidades detectadas a partir de experiencias similares vividas en otros traslados de unidades militares.

La asociación pretende trasladar ese mismo trabajo al Ayuntamiento de Toro y posteriormente a la Diputación de Zamora y a la Junta de Castilla y León.

Su objetivo es que todas las administraciones implicadas comiencen a coordinarse antes de que lleguen los primeros efectivos.

"Podemos llegar a ser un problema, más que una solución"

Para Durán, una mala planificación no afectaría únicamente a los militares.

También tendrá consecuencias directas sobre la población de Zamora y de Toro si no existe una organización coordinada suficiente.

"Es que podemos llegar a ser un problema, más que una solución", advierte Durán.

El presidente de la UMT pone como ejemplo el mercado inmobiliario. Considera que la llegada simultánea de cientos de familias puede disparar aún más el precio de la vivienda, que en Zamora o Toro ya es un problema cada día más acuciante, sobre todo a nivel de los alquileres.

"Ahora mismo ya hay poca oferta. Cuando lleguemos nosotros en masa, el mercado se va a disparar como nuncqa. Si no empezamos a controlar todos esos parámetros, el que lo va a sufrir también es el ciudadano de Zamora", advierte.

Por esa razón considera especialmente relevante que el Ayuntamiento de Zamora haya ofrecido suelo municipal para impulsar promociones públicas de vivienda.

"Gestos como este son los que dicen que Zamora está empezando a planificar el futuro", afirma.

La sanidad constituye otra de las grandes preocupaciones de la asociación.

Durán sostiene que el sistema actual ya presenta dificultades para atender a la población existente y teme que la incorporación de cientos de nuevas familias agrave esa situación y "acabemos de colapsar el sistema".

Recuerda que muchos militares utilizan entidades médicas concertadas (Adeslas o Asisa), pero también pueden optar por la sanidad pública.

Por ello considera imprescindible reforzar los recursos sanitarios de la provincia antes de que se produzca el traslado.

"Si ahora mismo ya existen listas de espera, imagina meter de un día para otro a 1.400 personas más", señala.

Una preocupación similar existe con el transporte.

La UMT defiende la recuperación del apeadero ferroviario de Monte la Reina para reducir la dependencia del vehículo privado y mejorar la conexión con Zamora, Toro y Valladolid.

Durán considera que esa infraestructura aliviaría el tráfico por la malograda N-122 y facilitaría la movilidad tanto de militares como de vecinos de la comarca.

La asociación también reclama mejoras en servicios educativos, deportivos y comerciales para que las familias puedan desarrollar una vida cotidiana normal sin necesidad de desplazarse constantemente a otras ciudades.

"La gente tiene que poder comprar el pan, llevar a sus hijos al colegio o acceder a un médico igual que cualquier ciudadano", resume.

Una mesa de diálogo

Una de las principales reivindicaciones de la UMT es la creación de una mesa de diálogo permanente en la que participen todas las administraciones implicadas, además de organizaciones sociales y representantes militares.

La asociación no aspira a formar parte de ese órgano con capacidad de decisión, sino como asesora.

"Tenemos la experiencia de otros traslados y queremos evitar errores que ya se han cometido en otros lugares", explica Durán.

Mientras valora positivamente la actitud mostrada por las instituciones locales, la organización mantiene un discurso mucho más crítico hacia el Ministerio de Defensa.

"La parte civil nunca ha sido nuestro problema. Cada vez que hemos pedido hablar con ellos nos han atendido. Nuestro problema es la parte ministerial", afirma.

La principal crítica se centra en la falta de información oficial de parte del Gobierno de España sobre el proyecto.

La UMT asegura que todavía desconoce qué unidades serán trasladadas a Monte la Reina, qué perfiles profesionales llegarán o cuál será el calendario definitivo.

"No sabemos ni siquiera las unidades que van a venir. Los 1.400 militares los conocemos por la prensa. Hay una total opacidad", denuncia sobre el ministerio dirigido por Margarita Robles.

La ministra de Defensa, Margarita Robles, visita las instalaciones del acuartelamiento de Monte la Reina

La ministra de Defensa, Margarita Robles, visita las instalaciones del acuartelamiento de Monte la Reina JL Leal Ical

Durán cree que ese silencio puede responder al temor de que las unidades afectadas comiencen a perder personal antes del traslado definitivo si se conocen con demasiada antelación los destinos.

A esa incertidumbre añade otro problema estructural: la falta de efectivos en las Fuerzas Armadas.

"La profesión militar, con los métodos actuales y con los sueldos que tenemos, no resulta atractiva. No se cubre ni siquiera la tasa de reposición", asegura.

Retener a los zamoranos en su tierra

Pese a ello, considera que Monte la Reina puede convertirse en una oportunidad para atraer nuevos militares, especialmente jóvenes zamoranos que hasta ahora debían abandonar la provincia para desarrollar su carrera.

La futura base, según la información conocida hasta el momento, contará con instalaciones de nueva generación y ofrecerá servicios abiertos también a la población civil, lo que podría aumentar su atractivo.

No obstante, Durán insiste en que el éxito del proyecto dependerá de mantener el foco sobre las personas.

"Puedes tener una base perfectamente moderna, pero quien le da vida son las personas. Ya no somos aquellos soldados de hace décadas. Somos profesionales y tenemos las mismas necesidades que cualquier ciudadano. Hay que pensar en la gente y no solamente en el hormigón", finaliza.