Imagen de archivo de una de las playas del Lago de Sanabria.

Imagen de archivo de una de las playas del Lago de Sanabria. Miriam Chacón Ical

Zamora

El pueblo ideal para escapar del calor en la España de interior: un refugio térmico con playas fluviales a 15 minutos

La altitud y el entorno montañoso hacen que esta localidad presente habitualmente temperaturas más suaves.

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La primera ola de calor del verano, protagonista de estos días en toda España, está teniendo especial incidencia en los territorios de interior, huérfanos de costa y con opciones más recortadas para refrescarse. Pero eso no quiere decir que no las haya.

Uno de estos puntos que se convierten en reclamo para muchos en estos días más acuciantes es Puebla de Sanabria (Zamora). Una pequeña localidad que tiene el privilegio de ser una especie de refugio térmico para este tipo de temporales.

Además, para los más acuáticos, también ofrece el Lago de Sanabria, a 15 minutos en coche, donde disfrutar de unas preciosas playas de interior en las que refrescarse, sin tener que envidiar nada a la costa.

Imagen de una de las playas del Lago de Sanabria, en la provincia de Zamora

Imagen de una de las playas del Lago de Sanabria, en la provincia de Zamora Miriam Chacón Ical

Las temperaturas más suaves de toda esta zona están propiciadas, principalmente, por la altitud, a unos 900 metros sobre el nivel del mar, y todo el entorno montañoso que rodea al municipio.

Esta casuística hace que el mercurio baje de forma notable por las noches, haciendo que el mejor aire acondicionado para estas olas de calor sea abrir las ventanas y poder dormir sin encharcarse de sudor en el intento.

El Lago de Sanabria, su principal atractivo turístico natural, es de origen glaciar y es el más grande de estas características no solo de España, sino también de Europa.

Cuenta con cinco playas para el baño que, además, están recomendadas por la Guía Repsol. Está protegido desde 1978 bajo el paraguas jurídico de parque nacional. Se extiende por 350 hectáreas de superficie y tiene más de 3.000 metros de longitud.

El punto más profundo del lago se adentra hasta 50 metros bajo las aguas. Su ubicación, además, hace que sea el destino predilecto para visitantes de distintos territorios como la propia provincia de Zamora, León, Galicia o Portugal.

Rocas Negras, Custa Llago (Playa Chica), Viquiella (Playa Grande), Los Enanos y El Folgoso son sus cinco playas para disfrutar de sus aguas en calma y dulces.

Puebla de Sanabria, destino medieval y colorido

Pero Puebla de Sanabria no solo ofrece esta refrescante opción, sino que también se presenta como un destino ideal para recorrer a pie y conocer sus calles medievales, historia y tradición.

La localidad zamorana es una de las más reconocidas en la zona de interior, especialmente durante la época primaveral, cuando las flores imperan y colorean sus calles.

Puebla de Sanabria en una imagen de archivo.

Puebla de Sanabria en una imagen de archivo. Shutterstock

Cuenta, además, con la distinción de Conjunto Histórico-Artístico, con un patrimonio arquitectónico que se ve representado, especialmente, en el Castillo de los Condes de Benavente del siglo XV.

En Puebla de Sanabria se dan la mano lo medieval con la naturaleza. Rutas de senderismo para montañeros y familias poco experimentadas se conjugan con la riqueza monumental de la localidad.

El Castillo de los Condes de Benavente fue levantado entre 1477 y 1482 sobre el mismo terreno que había ocupado un castillo anterior del siglo XIII. En la actualidad es el Centro de las Fortificaciones, siendo un reclamo turístico para conocer la historia del monumento.

Al norte del recinto amurallado está la Casa del Gobernador, hoy convertido en museo con los recursos turísticos de la población y la zona. La muralla de Puebla de Sanabria fue levantada con mampostería de lajas en hiladas roscas, con mortero de cal y arena en sus lienzos orientales.

Entre otros emplazamientos que destacan en este pueblo está la iglesia de Nuestra Señora del Azogue, construida en el siglo XII. Aquí su principal valor reside en la historia. Y muy cerca de ella está la ermita de San Cayetano, que permanece casi adosada al templo, o el Convento de San Francisco.

Entre medias de toda esta ruta arquitectónica, el visitante podrá disfrutar de calles decoradas con flores que aportan colorido al recorrido. Los balcones se llenan de geranios, petunias y hortensias durante esta época, dando forma a una especie de enredaderas que ponen la nota alegre a la visita.