Explotación ganadera Leticia Pérez / ICAL .
Perdonan 465.000 euros a una ganadera de CyL asfixiada por los costes en su explotación: “Acabé con el agua al cuello”
Según explica su despacho de abogados, el incremento de gastos redujo drásticamente su margen de ganancias, acabó recurriendo a ayuda financiera de entidades bancarias y quedó finalmente en situación de insolvencia.
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El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Zamora ha concedido una segunda oportunidad a una ganadera de Castilla y León al exonerarle de una deuda que ascendía a 465.306,27 euros.
La empresaria se vio obligada a cerrar su explotación por la situación de insolvencia provocada por la alta mortalidad de su ganado y el incremento desorbitado de los costes de producción, como la energía y los piensos.
Según ha explicado Bergadà Abogados, la trayectoria del negocio, que comenzó en 2013 con resultados positivos, se torció a partir de 2019. A pesar de los esfuerzos por mantener las instalaciones, la mujer sufrió la pérdida de tres cuartas partes de sus animales por bajas repentinas. “Acabé con el agua al cuello”, lamenta.
Para intentar salvar la actividad y cubrir los gastos básicos del sustento familiar, recurrió a financiación bancaria adicional que, sumada al alza de los costes operativos, convirtió su situación financiera en insostenible.
“Fueron muchos años de sufrimiento. Siempre pensaba que la situación iría a mejor, pero no lograba levantar cabeza”, expresa. Asimismo, sufrió el "acoso telefónico" por parte de las empresas de recobro de deudas y de las entidades bancarias. “Eran llamadas constantes”, añade.
La abogada del caso, Marta Bergadà, insiste en que “es crucial que los consumidores sepan que tienen derechos que protegen su privacidad y dignidad”.
Además, señala que “cuando llegó a nuestra boutique legal estaba en una situación límite. Había emprendido con mucha ilusión en un sector complejo y siempre intentó salir adelante pese a las adversidades y hacer frente a sus obligaciones. Pero las deudas le rompieron todas las ilusiones y comprometieron su futuro".
Así, explica que pese a ello, la documentación aportada reflejaba que se "trataba de una deudora de buena fe y podía acogerse a la Ley de la Segunda Oportunidad”, así que se inició el correspondiente procedimiento, “el cual he vivido con nervios e incertidumbre, pero sabía que estaba en buenas manos”, puntualiza la clienta de Bergadà Abogados.
Según la letrada, el endeudamiento de muchos profesionales del campo no responde a una mala gestión, sino a circunstancias externas incontrolables. Aunque la ganadera conocía la existencia de la Ley de la Segunda Oportunidad desde 2023, el miedo y la desinformación retrasaron su decisión de iniciar el proceso.
Finalmente, Marta Bergadà señala que “el caso de esta clienta es un ejemplo claro de cómo la Ley de la Segunda Oportunidad puede devolver la estabilidad a quienes han perdido su negocio y acumulan deudas imposibles de atender".
En su opinión, muchos ganaderos no se atreven a dar el paso por desconocimiento o porque creen que no tienen opciones, pero resoluciones como esta "confirman que la justicia entiende la realidad del sector. Esta sentencia puede servir de guía para otras personas que atraviesen la misma situación”, concluyó en un comunicado.