Yoana López
Yoana, dueña de una explotación de garbanzos: "Si se aprueba el acuerdo de Mercosur pierdo el 50% de las ventas"
Su negocio familiar en Fuentesaúco intenta cada día salir adelante, pese a que cree que "estamos jugando la misma partida pero con reglas totalmente diferentes y muy extremas las diferencias".
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El Parlamento Europeo ha decidido paralizar temporalmente el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur, aunque esta suspensión no implica la anulación del tratado ni que su firma esté descartada.
A pesar de esta situación, las principales organizaciones agrarias de Zamora (Asaja, COAG, UPA y UCCL) mantienen la convocatoria para concentrarse en la capital zamorana el próximo jueves 29 de enero, en defensa de los intereses del sector primario.
Entre los asistentes estará Yoana López Durán, agricultora de 45 años y propietaria junto con su hermano de la explotación agrícola Lopran en Fuentesaúco.
Plantación de garbanzos de Loprán en Fuentesaúco
Yoana, que también pertenece a la Unión Nacional de Asociaciones del Sector Primario Independientes, considera que la paralización del acuerdo que es solo una "tregua sin garantías", ya que la duración del trámite es indeterminada y el acuerdo podría retomarse en cualquier momento.
La agricultora saucana explica que el acuerdo con Mercosur no es un tema aislado, sino parte de un conjunto de negociaciones comerciales pendientes a tratar con el sector.
Eso sí, recalca que para los productores locales como ella, este acuerdo y la competencia que traerían las importaciones sería "bastante desastre".
"El tratado con Mercosur significará que cuando venga la gente a comprar a mi casa y compara el precio al que yo tengo que vender el garbanzo para tener beneficios, le espante comparado con lo que se van a encontrar en los supermercados", comenta.
De 3 euros el kilo a 80 céntimos
Los garbanzos de Fuentesaúco que produce Lopran se distinguen por su tamaño y calidad, catalogados como 'gourmet'. Se venden entre 2,5 y 3 euros el kilo, mientras que productos importados desde México, Canadá o Marruecos se encuentran en los lineales por 80 céntimos.
Las grandes diferencias en el precio no son capricho y se explican por costes de producción mucho más bajos en origen, desde los materiales hasta la mano de obra y los derechos laborales que se deben mantener con los trabajadores.
"El precio de nuestros insumos ha subido un 30% en tres años, y allí los salarios son hasta diez veces menores que aquí", detalla.
Plantación de garbanzos de Loprán en Fuentesaúco
Además, los controles sanitarios y fitosanitarios en España y la Unión Europea son estrictos y obligatorios, mientras que en otros países "no se aplican las mismas reglas", lo cual, también abarata mucho los precios.
A esto se suma la compleja cadena de intermediarios. Yoana explica que los garbanzos importados pasan por múltiples manos antes de llegar al supermercado, y es difícil conocer cuánto recibe realmente el productor de origen.
Esto, en opinión de la zamorana, reduce la capacidad de competir a los agricultores españoles, que deben asumir costes mucho más altos y cumplir con requisitos legales estrictos, desde el catálogo de productos fitosanitarios hasta el cuaderno de campo, con "sanciones inmediatas" por cualquier incumplimiento.
La explotación Lopran combina la venta directa al consumidor, con la provisión de semillas a otros agricultores y excedentes para pienso.
Algo que, afortunadamente, permite a esta familia diversificar ingresos, aunque no siempre garantiza cubrir los costes ni paralizar el golpe económico.
Este año, 2025, la cosecha de Yoana y su familia alcanzó los 15.000 kilos, la mitad de lo habitual, "ya que cuando es buen año de cereal, los garbanzos no producen igual", explica.
Así, la media de ingresos por kilo de garbanzos, considerando venta directa, semillas y pienso, ronda un euro, mientras que los productos importados se venden en el supermercado por 80 céntimos, generando una diferencia abismal.
Además, esta agricultora adapta la venta de garbanzos según calibre: gourmet, normal y los de menor tamaño, llamados "de la caída".
Y pone este último de ejemplo para mostrar cómo las decisiones de los consumidores se ven cada vez más condicionadas por el precio.
Garbanzos producidos por Yoana y su familia
"En los últimos años ha crecido la venta del tamaño caída muchísimo y este año se ha demandado tanto que ya casi no nos queda stock", explica.
Los clientes, aunque conozcan la calidad de los garbanzos más grandes, optan por los más baratos, de menor tamaño, para ajustar el coste de su compra, evidenciando cómo la presión económica influye directamente en las preferencias de consumo y, por extensión, en la viabilidad de la explotación familiar.
Analizando todo esto, Yoana tiene claro que "si se aprueba el acuerdo de Mercosur voy a acabar perdiendo el 50% de las ventas". Ya que la entrada "masiva" de garbanzos de Latinoamérica que pueden permitirse poner unos precios ínfimos, en comparación a este producto local, hará que "la mayor parte de los consumidores elijan el producto más barato".
Más frentes abiertos para los agricultores
Además, Yoana recuerda que el impacto de Mercosur y de otros mercados internacionales se extiende más allá de los garbanzos.
Trigo y cebada procedentes de Ucrania, legumbres de Túnez y otros productos entran en España con costes más bajos, y los agricultores zamoranos como ella deben afrontar gastos mayores por semillas certificadas, gasóleo, fitosanitarios y mano de obra.
"Estamos jugando la misma partida pero con reglas totalmente diferentes y muy extremas las diferencias", explica la productora saucana.
Además, la burocracia y los trámites administrativos añaden presión a estas pequeñas explotaciones, que hacen a la vez su tarea agraria y un extenso trabajo de gestoría administrativa.
Yoana López
Ejemplo de ello es la gestión de la PAC, la petición de ayudas y certificaciones, que requiere de tiempo y conocimientos digitales, "que muchos de nuestros agricultores y ganaderos mayores no tienen".
"Tienes que ser agricultor, pero también economista, administrativo, secretario... Todo. Esto es 24 horas al día, todos los días de la semana", lamenta Yoana.
Por todo ello, esta agricultora acudirá "sin dudar" a la manifestación, confiando en que "si seguimos sumando asociaciones, más gente, más volumen, al final sí que se tendrá en cuenta la situación en la que se encuentra el país", afirma, recordando que el sector primario es clave para la sostenibilidad económica y social de España.