Zamora

Santa María acoge el Santo Entierro a causa del temporal adverso

31 marzo, 2018 03:07

El dolor, el pesar e incluso el llanto se apoderaron, bajo un halo de resignación, de la noche del Viernes Santo en Benavente a causa del temporal adverso conformado por agua y nieve que obligó a suspender la Magna Procesión del Santo Entierro justamente en el momento en el que las imágenes iban a salir a la calle.

Ante situación, los responsables de la cofradía del Santo Entierro actuaron de forma rápida ya que, tras anunciar la suspensión del desfile fúnebre, organizaron un pequeño acto de homenaje y veneración en la iglesia deSanta María la Mayor a las imágenes que iban a procesionar .

De esta forma, este pequeño ritual se desarrolló mediante una oración a cada escultura que daba paso a la visualización de un video de su procesionar por la ciudad de años anteriores acompañado por marchas funestas o canticos religiosos por parte de la banda Maestro Luppi o la Coral Benaventana respectivamente.

Este sencillo y, a la vez, emotivo homenaje sirvió para rendir culto a la imaginería benaventana de La Verónica, el Cristo de los Afligidos, el Grupo Escultórico del Calvario, Paso de San Juan y la Virgen ante el Sepulcro o La Virgen de la Piedad.

Además de ellas, tanto Maestro Luppi como la Coral Benaventana rindieron homenaje al Cristo Yacente con una marcha (estrenada por la banda este Martes Santo) y un canto religioso respectivamente.

Dicho homenaje se cerró con la veneración a la Santísima Virgen de las Angustias por parte de todos los asistentes con la entonación de una Salve marcada por el dolor y las muestras de afecto entre los congregados en Santa María que puso el broche a una jornada impregnada por la mezcla entre el sentimiento afectivo y doloroso y la resignación.

Aun así, lo único que sí pudo celebrarse dentro del programa establecido fue del “Canto del Miserere” a cargo de la Coral Benaventana. Un himno que volvió a encoger el alma de los asistentes al amparo de la acústica formada por las paredes del templo poniendo la emoción a flor de piel.

Con la realización de este obligado Santo Entierro, la ciudad encara un Sábado Santo de recogimiento y dolor antes de celebrar el regreso a la vida de Cristo con un Domingo de Resurrección que marcará la finalización de una pasión benaventana marcada por el arraigo a sus costumbres.