Más de 1.200 variedades de tomate en esta fiesta internacional en Piñel de Abajo.

Más de 1.200 variedades de tomate en esta fiesta internacional en Piñel de Abajo. Asociación El Prao de Luyas

Valladolid

La fiesta gastronómica ideal para comer tomate: en un pueblo de solo 170 habitantes y con 1.200 variedades

El encuentro, que alcanza su 20ª edición, se ha consolidado como una de las grandes citas dedicadas a este alimento y reúne a más de 3.500 visitantes.

Más información: Un mercado medieval perfecto y único para el puente de mayo con 170 puestos en La Adrada: “Tenemos lleno total”

Publicada

En un pequeño rincón de la provincia de Valladolid, se encuentra Piñel de Abajo. Hablamos de una localidad que ha vuelto a demostrar que el tamaño de un pueblo no está reñido con su poder para atraer visitantes de todos los rincones del mundo. Sí, del mundo.

Con alrededor de 170 habitantes, según los últimos datos del INE, este pequeño municipio vallisoletano se convierten durante el mes de septiembre en el punto de encuentro de amantes de la gastronomía, y, especialmente, del tomate.

Su Feria Internacional del Tomate de Piñel de Abajo reúne a más de 3.500 personas llegadas desde distintos puntos de España, Francia y Portugal. Y este pasado fin de semana lo ha vuelto a demostrar.

El encuentro, que alcanzó su 20ª edición, se ha consolidado como una de las grandes citas dedicadas al tomate, con una propuesta que va mucho más allá de una simple feria gastronómica.

Para situarnos, Piñel de Abajo se encuentra en la provincia de Valladolid en la comarca del Campo de Peñafiel.

La localidad está situada a unos 100 kilómetros de Valladolid capital y a tan solo 10 kilómetros de Peñafiel, por lo que se puede llegar desde esta localidad en aproximadamente diez minutos en coche.

Durante el mes de septiembre, y especialmente a finales de mes, Piñel de Abajo vuelve a convertirse en un lugar de reunión para productores, cocineros, investigadores, aficionados y visitantes interesados en recuperar y poner en valor las variedades tradicionales de tomate.

La edición celebrada reunió 1.200 variedades de tomate expuestas, una cifra que permite hacerse una idea de la magnitud alcanzada por esta iniciativa organizada por la Asociación El Prao de Luyas.

Más de 3.500 visitantes

Uno de los grandes atractivos de la Feria Internacional del Tomate de Piñel de Abajo es precisamente la extraordinaria diversidad de variedades que pudieron contemplarse durante el encuentro.

En total se expusieron 1.200 variedades de tomate, mientras que 216 variedades participaron en el concurso de los Premios Nacionales e Internacionales del Tomate.

El certamen contó con tres modalidades: Nacional, Internacional y Cherry, y sirvió para reconocer el trabajo de quienes mantienen y cultivan diferentes variedades de este producto.

Entre los premiados figuraron Juan Pedro, la Red de Semillas de Portugal, Miguel Hernández y Sero Granado.

Más de 3.500 personas pasaron por Piñel de Abajo durante la celebración, con visitantes procedentes de diferentes puntos de España y también de países como Francia y Portugal.

Para un municipio de apenas unos cientos de habitantes, la llegada de miles de personas convirtió durante esos días las calles de la localidad en un auténtico punto de encuentro.

La gastronomía fue uno de los grandes ejes de la celebración, pero la feria también mantuvo una importante dimensión social.

Durante el encuentro se realizaron alrededor de 850 comidas y cenas con carácter solidario, cuyos fondos se destinaron a diferentes iniciativas relacionadas con el municipio y su entorno.

Entre ellas se encontraban proyectos vinculados a las viviendas sociales, la rehabilitación del patrimonio de las bodegas, el medio ambiente y la cultura.

Hasta un helado de tomate naranja

La feria volvió a demostrar que el tomate podía estar presente en propuestas gastronómicas de lo más originales.

Entre las elaboraciones que pudieron descubrir los asistentes destacó incluso un helado de tomate naranja, una muestra de las posibilidades culinarias que ofrece un producto que tradicionalmente se asocia a ensaladas, salsas o conservas.

Además, el programa incluyó una degustación culinaria y una cata guiada a cargo de la tomatóloga Veronique Gladstone, junto a diferentes actividades relacionadas con la cocina, la agricultura y la alimentación.

La programación también incorporó una propuesta de cocina solar con tomate, impartida por José Luis Pascual, así como una actividad dedicada al despilfarro de alimentos.

Durante la celebración también se desarrollaron actividades artísticas, entre ellas una pintada de un mural con nuevas orquídeas, de la mano de Manuel Frías.

La organización destacó además la participación de voluntarios, cocineras, ponentes y vecinos que ofrecieron sus propias viviendas para alojar a algunos de los invitados.

En total, seis casas particulares fueron puestas a disposición de los participantes que necesitaban alojamiento, un gesto que refleja el carácter colaborativo que había acompañado a la feria durante sus diferentes ediciones.

La organización también quiso agradecer especialmente el trabajo del grupo de cocineras, los voluntarios, los ponentes y las familias que hicieron posible que un acontecimiento de estas dimensiones pudiera celebrarse en un pueblo tan pequeño.

El patrimonio

Aunque la Feria Internacional del Tomate era el principal reclamo durante esos días, Piñel de Abajo también cuenta con diferentes elementos patrimoniales que permiten completar la visita.

Entre ellos destacaba la Ermita del Santo Cristo de la Vega, un templo realizado en piedra, de una sola nave y cubierto con una cúpula decorada con yeserías del siglo XVIII.

En su interior se conservaba una imagen del Santo Cristo, mientras que en el exterior podían contemplarse su espadaña y una cruz de piedra situada frente a la puerta principal.

Otro de los edificios destacados era la Iglesia de San Pelayo, dedicada a San Pelayo Mártir y construida en el siglo XVI.