Inauguración de la restauración del retablo de Villagarcía de Campos
El retablo del siglo XVII que recupera su esplendor en este pueblo tras una inversión de 129.000 euros
La restauración del retablo mayor de la iglesia de San Pedro, obra del escultor Mateo Enríquez, devuelve el color y la riqueza artística a uno de los grandes tesoros del municipio.
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Cuatro siglos después de que Mateo Enríquez comenzara a dar forma a sus piezas, el retablo mayor de la iglesia de San Pedro de Villagarcía de Campos vuelve a lucir como uno de los grandes protagonistas del templo.
La Diputación de Valladolid ha culminado su restauración con una inversión de 128.938,62 euros, una intervención que ha permitido recuperar buena parte de la riqueza cromática y ornamental de este conjunto de comienzos del siglo XVII.
La inauguración de los trabajos ha reunido este viernes al presidente de la Diputación, Conrado Íscar; al arzobispo de Valladolid, Luis Argüello, y al alcalde de la localidad, César Herrero.
El retablo, dedicado a San Pedro, llevaba consigo las huellas del paso del tiempo y de intervenciones posteriores que habían alterado su aspecto original.
Ahora, tras una actuación integral, vuelve a apreciarse la combinación de dorados, policromías, relieves y esculturas que caracteriza a una de las piezas más destacadas del patrimonio de Villagarcía de Campos.
Según la documentación histórica, el escultor Mateo Enríquez, natural de Medina de Rioseco, se comprometió en 1613 a realizar el retablo en blanco. Por otro lado, el ensamblaje corrió a cargo de Juan de Nestosa.
El conjunto se organiza en un banco o predela, dos cuerpos y un ático, divididos en tres calles mediante columnas de orden corintio.
Entre sus elementos destacan las esculturas de bulto redondo, los relieves y una pintura sobre tabla que sirve de fondo al Calvario.
Retablo de Villagarcía de Campos.
Su arquitectura responde al gusto clasicista de la época, con columnas estriadas, distintos tipos de frontones y entablamentos decorados.
Pero es en su ornamentación donde el retablo despliega buena parte de su atractivo, con motivos vegetales y una decoración dorada y policromada que conserva técnicas de gran calidad, como los estofados y los esgrafiados.
Una restauración pieza a pieza
La intervención no se ha limitado a una limpieza superficial, ya que los trabajos han abordado tanto la estructura como la policromía del retablo para garantizar su conservación y recuperar su aspecto artístico.
Los restauradores desmontaron de forma controlada el conjunto para poder intervenir sobre sus diferentes elementos.
De esta manera, se llevó a cabo la desinsectación, el saneamiento del muro y del banco de apoyo, la revisión de la estructura y la consolidación de la madera, además de distintos trabajos de carpintería y reintegración.
En la superficie se fijaron los estratos de policromía que presentaban levantamientos, se eliminaron repintes y se limpiaron los dorados y las zonas policromadas.
Las pérdidas de material se estucaron y posteriormente se realizó la reintegración cromática, siguiendo criterios de mínima intervención y utilizando materiales compatibles y reversibles.
La actuación forma parte del programa de Restauración de Diversos Retablos de la Provincia de Valladolid, que este año cuenta con un presupuesto de 198.944,09 euros.
Dentro de esta misma línea está prevista la intervención en el retablo barroco del Trasaltar del Camarín de la Virgen de la ermita de Nuestra Señora de las Fuentes, en Aguilar de Campos.
También se ha terminado recientemente la restauración del retablo de Nuestra Señora del Carmen de la iglesia de San Pelayo de Piñel de Abajo.