Entrada a Ponte Vecchio.

Entrada a Ponte Vecchio. Cedida

Valladolid

El mítico restaurante italiano Ponte Vecchio cierra tras 33 años en Parquesol y miles de historias: ya tiene sustituto

Echará el cierre el próximo 20 de septiembre tras acercar la comida italiana a varias generaciones de vallisoletanos.

Más información: El restaurante de Valladolid que abrió en 2018 y cierra por Navidad: "Tengo familia y mis empleados también"

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Un restaurante que es mucho más que un restaurante. Un lugar que, con el paso de los años, termina formando parte del ADN de una ciudad y de la memoria de todos.

El famoso Ponte Vecchio es uno de ellos. Después de 33 años en Valladolid, el conocido restaurante italiano del barrio de Parquesol cerrará sus puertas el próximo 20 de septiembre, según han confirmado fuentes cercanas a este medio.

Las mismas que confirman que en su lugar abrirá La Famiglia se Sienta a la Mesa, un nuevo establecimiento del Grupo Moga.

Durante más de tres décadas, este lugar ha sido punto de encuentro para varias generaciones de vallisoletanos.

Por sus mesas han pasado familias, parejas, grupos de amigos, primeras citas, celebraciones, y familias, muchas familias que encontraron en este lugar un rincón italiano.

Cuando abrió sus puertas, Parquesol era muy distinto al barrio que conocemos hoy. Subir hasta esta zona de Valladolid no era lo mismo que hacerlo ahora.

Había mucho menos alrededor, el barrio estaba todavía creciendo, sin apenas transporte público y Ponte Vecchio se convirtió en uno de esos lugares por los que merecía la pena desplazarse.

Con el tiempo, el propio barrio creció y cambió, y el restaurante fue haciéndose un hueco hasta convertirse en una referencia gastronómica y sentimental para muchos vallisoletanos.

Interior del Ponte Vecchio.

Interior del Ponte Vecchio. Cedida

Uno de sus platos más reconocibles fue su L'Auténtica Carbonara, un clásico elaborado a regola d'arte que forma parte de los recuerdos de quienes frecuentaron el local.

Pero la historia de Ponte Vecchio va mucho más allá de una carta o de un plato concreto, ya que aquí muchos vallisoletanos aprendieron a comer pizzas, o los famosos pennes alla putanesca.

Por allí han pasado parejas que comenzaron su historia entre sus mesas y que, años después, regresaron acompañadas de sus hijos. Familias que han celebrado cumpleaños, aniversarios o simplemente una comida cualquiera que, con el tiempo, terminó convirtiéndose en un recuerdo especial.

El restaurante también atravesó momentos complicados. En 2008 sufrió un incendio, pero consiguió salir adelante y continuar con su historia en la ciudad.

Años después llegó también un cambio de propietarios, pero, pese a ese relevo ahora al mando con Gloria y Robert, Ponte Vecchio consiguió mantener aquello que lo había convertido en un lugar especial para tantos clientes: su identidad y la calidad de su propuesta.

Ahora llega el momento de decir adiós

Una de las personas que mejor resume lo que ha significado este restaurante para Valladolid es Marta, que llegó a formar parte de su equipo en 2014 y que, desde entonces, nunca ha dejado de estar vinculada de una manera u otra a Ponte Vecchio.

Su relato es también el de una parte de la historia del restaurante. Allí conoció a personas que terminaron formando parte de su vida, vio primeras citas, pedidas de mano, bodas y parejas que regresaban años después con sus hijos.

Y también vivió allí sus propios momentos personales: desde sus años de noviazgo hasta acudir embarazada y, ahora, despedirse del restaurante junto a sus dos hijos. "Es muy fuerte, cierra el Ponte", afirma a EL ESPAÑOL casi emocionada.

“He conocido tanta gente… Y a saber en cuántos móviles apareceré como “Marta Ponte Vecchio”", explica, recordando con emoción todos los años vividos detrás y delante de las mesas del restaurante.

Para ella, Ponte Vecchio ha sido "el único italiano de verdad de la ciudad". El cierre del negocio es, para ella, "un reflejo" de la situación actual de la hostelería. "Cuesta mucho encontrar gente, son muchas horas de sacrificio y muchos impuestos", explica.

El próximo 20 de septiembre, todo eso quedará convertido en recuerdo.

Porque Ponte Vecchio baja la persiana después de 33 años, pero su historia no desaparece del todo.

Gracias, Ponte Vecchio, por 33 años.