A la izquierda, Iván Sanz, junto a su padre, Luis Sanz, y su hermana Belén.
Dehesa de los Canónigos, una bodega de proyección internacional en la Ribera del Duero devastada por la tragedia
La muerte de Iván Sanz llega un año después del fallecimiento del patriarca, Luis Sanz Busto, dejando al mundo del vino en un estado de conmoción absoluta. El velatorio tendrá lugar esta tarde, a partir de las 17 horas, en el tanatorio de las Contiendas de Valladolid.
Más información: Los fallecidos en el accidente de la A-67 son Iván Sanz, director de Dehesa de los Canónigos, su mujer y dos hijos
Dehesa de los Canónigos, una de las bodegas más emblemáticas y reconocidas de la Ribera del Duero, afronta en estos momentos el capítulo más doloroso de su centenaria historia.
La provincia de Valladolid se ha despertado sumida en un profundo silencio tras el trágico accidente de tráfico en la A-67, a la altura de Herrera de Pisuerga, que se cobró la vida del director de la bodega, Iván Sanz, la de su esposa, Irene Garijo, y la de dos de sus hijos, de 17 y 14 años.
Paradójicamente, su hija menor de nueve años y única superviviente del fatal siniestro, se convierte ahora en el frágil nexo de una familia rota por el destino.
Un zarpazo que llega un año después del fallecimiento del patriarca, Luis Sanz Busto, dejando a la bodega de Pesquera de Duero y al mundo del vino en un estado de conmoción absoluta.
Pero la historia de Dehesa de los Canónigos se caracteriza también por una gran capacidad de resistencia: una historia de siglos forjada a base de reconstrucciones, arraigo familiar y un amor inquebrantable por el terruño.
Su nombre evoca su primer origen, cuando los terrenos pertenecían al Cabildo de la Catedral de Valladolid, compuesto por 22 monjes canónigos.
Sin embargo, el destino de la propiedad cambió radicalmente a mediados del siglo XIX con la desamortización de Mendizábal.
Foto antigua de la historia de la bodega
Fue en 1842 cuando el empresario vasco Toribio de Lecanda y Campo adquirió la finca en plena transformación del campo castellano.
Años más tarde, en 1859, tras la dolorosa pérdida de su esposa, Toribio traspasó la propiedad a su hijo, Teodosio Lecanda Chaves.
Teodosio, que ya gozaba de un enorme prestigio como arquitecto, decidió levantar la vivienda familiar a imagen y semejanza de un caserío vasco, un guiño nostálgico y noble a sus raíces norteñas.
Fachada de la bodega, en Pesquera de Duero
Esa reconocida arquitectura de la bodega, donde las naves se fueron reconstruyendo y adaptando a lo largo de las décadas, constituye hoy el sello de identidad visual de un emblemático lugar que se conserva como vivienda familiar y acoge numerosas celebraciones y bodas.
Tras cambiar de manos en varias ocasiones durante las convulsas primeras décadas del siglo XX, la finca recayó en 1931 en la familia Cid.
Los hermanos Arturo e Ildefonso Cid, casados con Amalia García y Rosario Alonso respectivamente, gestionaron el lugar hasta los años 60, cuando decidieron vender la propiedad.
Pocos meses después, Luis Sanz Busto y María Luz Cid quisieron recuperar la propiedad familiar debido al arraigo que ella sentía.
Homenaja a Luis Sanz Busto y Mari Luz Cid, en el 35 aniversario de la bodega
Luis dejó sus estudios de medicina, pero sentó las bases de lo que representa hoy Dehesa de los Canónigos.
En los inicios, Luis Sanz vendía su uva a la vecina Vega Sicilia, mientras continuaba plantando más viñas, hasta que en 1989 consideró que el proyecto estaba listo para sacar al mercado su primera añada comercial.
Pero su prestigio y su posicionamiento entre los grandes vinos no se entienden sin el relevo generacional.
Dos de los cuatro hijos de Luis y María Luz, Belén e Iván, asumieron las riendas del negocio con una vocación que vivieron desde la infancia, formando un binomio perfecto.
Belén Sanz Cid se convirtió en la encargada de la dirección técnica y la enología en 1998, tras formarse en la Universidad de Valencia y en Burdeos, y con las valiosas enseñanzas de sus mentores Mariano García y Antonio Sanz.
Por su parte, Iván Sanz Cid se ocupaba de la dirección general de la bodega gracias a su formación como ingeniero técnico agrícola y en dirección de empresas.
Vista aérea de la bodega en la actualidad
Su estancia en Estados Unidos le aportó una visión estratégica, logrando que los vinos de Dehesa de los Canónigos cruzaran fronteras y fueran reconocidos y admirados en más de 20 países de todo el mundo.
También ha logrado galardones tan prestigiosos como el de Mejor Bodega del Año en los Premios Verema.
La repentina muerte de Iván Sanz deja a la bodega rota y sumida en el dolor más absoluto.
Dehesa de los Canónigos ha agradecido las muestras de afecto recibidas y ha informado que el velatorio tendrá lugar esta tarde, a partir de las 17 horas, en el tanatorio de las Contiendas de Valladolid.
Decenas de bodegas han expresado su desolación, con mensajes de aliento, fuerza y solidaridad a su hermana Belén y a su madre, María Luz, recordando a Iván como un bodeguero muy querido y un digno heredero del legado de su padre.
La tragedia golpea el corazón de una familia dedicada a una bodega, cuyo futuro descansa ahora en la fuerza de su hermana Belén y en el recuerdo imborrable de su hermano Iván.