De izquierda a derecha: María Josefa Collantes y Belén García en el Centro Albor de Valladolid.

De izquierda a derecha: María Josefa Collantes y Belén García en el Centro Albor de Valladolid. Fotografía: EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Valladolid

El equipo que lucha unido contra la prostitución apoyando a 740 mujeres: “El 93% de las atendidas son migrantes”

El Proyecto Albor de las Hermanas Oblatas del Santísimo Redentor busca “favorecer el desarrollo integral y la autonomía de las mujeres” para “contribuir a su realización personal y su integración social y laboral”.

Más información: Alrededor de 1.000 mujeres ejercen la prostitución en los más de 120 clubes de alterne repartidos por Castilla y León

Publicada

El Centro Albor es un programa de las Hermanas Oblatas fundado en 1998 cuya misión está centrada en el apoyo a mujeres en situación de vulnerabilidad, especialmente mujeres en situación de prostitución posibles víctimas de trata con fines de explotación sexual.

El objetivo que se marca el programa pasa por proporcionar a las mujeres un espacio para llevar a cabo un proceso de recuperación personal y de autonomía plena para lograr su integración social, cultural y laboral desde una intervención multidisciplinar individualizada que permita a la mujer tomar sus propias decisiones.

Un equipo en Valladolid, de más de 20 personas que trabaja para impulsar la transformación social a través de la sensibilización y denuncia de injusticias y vulneración de derechos que afectan a las mujeres.

EL ESPAÑOL de Castilla y León se desplaza hasta el centro para hablar con María Josefa Collantes, directora del Proyecto Albor y con Belén García, coordinadora y psicóloga del mismo.

“En 2025 el programa destinado a la atención integral de mujeres excluidas, prostituidas y posibles víctimas de trata con fines de explotación sexual atendió a 740 mujeres en Valladolid y varios clubes de Palencia. El 93,14% de las mujeres atendidas son migrantes”, afirman.

Las Hermanas Oblatas

“Las Hermanas Oblatas del Santísimo Redentor somos una congregación. Mujeres llamadas, convocadas en comunidad y enviadas a vivir el seguimiento de Jesús, siendo Buena Noticia del Reino de Jesús para las mujeres que ejercen prostitución y/o son víctimas de trata para la explotación sexual”, asegura María Josefa Collantes.

Ella es la directora del Proyecto Albor, dentro de las Hermanas Oblatas y una de las tres hermanas que quedan en Valladolid, y atiende, junto a Belén García, coordinadora y psicóloga del proyecto, a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Lo que comenzó siendo una obra social en 1864 en Ciempozuelos, dentro de la provincia de Madrid, se convierte en 1870 en la Congregación Oblatas del Santísimo Redentor. Llegaron a Valladolid el 22 de enero de 1882.

“Llegamos a Valladolid para dar respuesta a las necesidades de las mujeres en esta ciudad. Fueron los jesuitas, padres Ramón y Balbino Martín, junto con el canónigo vallisoletano Señor Bello, los que consiguieron que fuera una realidad la fundación de una casa de Oblatas en la ciudad del Pisuerga”, nos explica María Josefa.

La comunidad, a lo largo de los 144 años de presencia en la ciudad se han ido trasladando a diferentes lugares con el fin de ir respondiendo mejor a las necesidades que la misión ha ido presentando. En la actualidad, las tres hermanas que quedan viven en la calle San Ignacio.

Mientras que el lugar de atención a las mujeres de las hermanas, junto a las trabajadoras y al voluntariado está en el Centro Albor, donde nos reciben, en la calle Santuario número 24.

El Programa Albor, desde 1998

“El Programa Oblatas Centro Albor abrió sus puertas el 10 de marzo de 1998 y, desde que se empezó a planificar, contamos con el apoyo del Ayuntamiento de Valladolid y ya van casi 30 años”, asegura la directora del proyecto.

Imagen del Centro Albor en Valladolid.

Imagen del Centro Albor en Valladolid. Fotografía: EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Las oblatas prestan un servicio que entienden de “interés social” y que “contribuye al bienestar y la cohesión comunitaria” a través de la “atención integral de las mujeres en contexto de prostitución y víctimas de trata con fines de explotación sexual”.

Favorecemos su empoderamiento y la igualdad efectiva entre mujeres y hombres mediante la sensibilización y la construcción de entornos sociales más inclusivos, equitativos y sostenibles. En definitiva, que las mujeres sean parte de la sociedad con sus derechos y obligaciones”, apunta María Josefa Collantes.

El objetivo prioritario de este proyecto pasa por el apoyo a mujeres “en situación de prostitución” atendiendo a “mujeres que han sido identificadas como víctimas de trata por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado” hasta “otras en situación de especial vulnerabilidad que las ha llevado a vivir en contextos de exclusión social” lo que provoca que estas personas “tomen la prostitución como opción”.

La misión se desarrolla en dos vertientes con el fin de favorecer el desarrollo integral y la autonomía de las mujeres para contribuir a su realización personal y a su integración social y laboral. También trabajan para visibilizar la problemática y concienciar a la sociedad sobre la situación que viven muchas mujeres en España.

“Creemos que la trata es algo que sucede en otros lugares del mundo, sobre todo en países pobres o con una inestabilidad social o política. Sin embargo, esa no es la realidad. Acudimos a pisos donde hay mujeres en situación de prostitución en todos los barrios de Valladolid”, añade la coordinadora del Proyecto Albor.

740 mujeres atendidas en 2025

“En 2025, el programa destinado a la atención integral de mujeres excluidas, prostituidas y posibles víctimas de trata con fines de explotación sexual atendió a 740 personas en Valladolid y varios clubes de Palencia”, apunta Belén García, coordinadora y psicóloga del proyecto.

El Programa Oblatas Centro Albor consta de tres proyectos de ayuda. El primero se llama Puerta Abierta y está dedicado a la acogida y atención a mujeres insertas en procesos de exclusión económica y social como vía de prevención del ejercicio de la prostitución.

El segundo es el Proyecto Amanecer, dedicado a la promoción y reinserción social y laboral de mujeres en contextos de prostitución y vulnerabilidad y el tercero es el Proyecto LENA, dedicado a la atención integral a mujeres en situación de prostitución y/o posibles víctimas de trata con fines de explotación sexual.

El 93,14% de las mujeres atendidas son migrantes, aunque algunas cuentan con la nacionalidad o se encuentran en situación de regularización. Son mujeres que proceden de situaciones de vulnerabilidad y que muchas veces vienen engañadas porque les han vendido una vida ideal donde ganar mucho dinero”, apunta la coordinadora y psicóloga del proyecto.

Sin embargo, cuando llegan a España, por ejemplo, la realidad es muy diferente y la “única alternativa es la prostitución” de la que “es muy complicado salir”, apunta Belén García.

En mujeres en situación de prostitución activa, el 96,59% son de origen migrante, destacando que el 28,84% de ellas son colombianas, seguido del 17,23% que son procedentes de Paraguay. El mayor número de atendidas se encuentra entre el rango de edad de los 36 a los 45 años”, afirma la psicóloga.

Un gran equipo

Al frente del Programa Oblatas Centro Albor están las tres hermanas que viven en Valladolid. Además, cuentan con otras cinco personas contratadas, una psicóloga, dos educadoras y dos trabajadoras sociales que ejercen su labor en la calle Santuario donde está la sede.

De izquierda a derecha: Belén García y María Josefa Collantes atienden a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

De izquierda a derecha: Belén García y María Josefa Collantes atienden a EL ESPAÑOL de Castilla y León. Fotografía: EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Cuentan también con una abogada y una asesora y con 17 personas voluntarias, seis de ellas se desplazan a los lugares de ejercicio de la prostitución siempre acompañadas por un trabajador. Un equipo de un total de 27 personas.

“Dentro de esta atención integral, intentamos dar respuesta a seis áreas fundamentales como son la jurídica, psicológica, laboral, formativa, salud y social. Somos conscientes de que no podemos dar la respuesta que, en ocasiones, necesitan las mujeres. Por ello resulta imprescindible trabajar en coordinación con otras entidades locales”, añade la coordinadora.

Una sociedad “más justa”

“Nuestra función pasa por acompañar a las mujeres en un proceso que ellas han decidido, tomando decisiones. Nuestra aportación es la de ofrecer información sobre la realidad en la que están inmersas, buscar y aportar recursos y asesorar cuando nos lo soliciten”, añade Belén García.

El fin es el de “procurar un espacio para llevar a cabo un proceso de recuperación personal y de autonomía plena para lograr su integración social, cultural y laboral”, añade María Josefa Collantes.

También trabajan por la “concienciación social” con el fin de “eliminar estereotipos que inciden en el estigma social” con el “daño emocional que supone para estas mujeres”.

Además, trabajan en una serie podcast que lanzarán “próximamente” bajo el título ‘Sin Precio’, que está financiado por el Ministerio de Igualdad. Una propuesta que se centra en una serie de cuatro podcasts de 60 minutos con vídeos promocionales que abordan nuevas dinámicas de captación digital dirigidas a jóvenes y mujeres migrantes.

El contenido busca visibilizar el impacto digital, y psicológico de la prostitución, fomentar la responsabilidad social y prevenir situaciones de riesgo.

Nuestro principal objetivo es avanzar hacia una sociedad más justa en la que la vulnerabilidad no empuje a las mujeres a tomar la prostitución como una vía de escape para paliar necesidades económicas o situaciones de necesidad sobrevenida”, explica la directora del programa.

Por ello consideran “fundamental” contar con “políticas públicas eficaces, una legislación que responda a las necesidades reales de las mujeres” y una “mayor implicación de las instituciones en prevención, protección y reparación del daño sufrido por las víctimas”.

“También aspiramos a una sociedad más consciente y sensibilizada, que tenga pensamiento crítico y sea capaz de cuestionar los estereotipos y mitos que rodean la prostitución y la trata. Es necesario promover una mirada basada en los derechos humanos, donde las mujeres sean reconocidas como personas con proyectos de vida”, argumenta Belén García.

Finalizan afirmando que “ojalá poder decir que las futuras generaciones tengan el placer de ver una sociedad con más avances hacia la igualdad” de manera que “ninguna mujer tenga que elegir entre su bienestar o su dignidad para salir adelante”.