Juan Antonio Crespo con su huerto de fondo.

Juan Antonio Crespo con su huerto de fondo. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Valladolid

Juan Antonio (75) y su amado huerto en Valladolid: “Es lo mejor para ahorrar. Recojo 200 kilos de verdura al mes”

Jubilado desde hace 10 años, planta diferentes verduras y frutas y afirma que este espacio le da “mucha paz y tranquilidad”. Obtiene estos kilos en temporada, ya que en invierno el espacio es “casi improductivo”.

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Los huertos de INEA son un ejemplo de cómo generar espacios de bienestar, formación y sostenibilidad para nuestros mayores. Contribuyen al equilibrio social y a la mejora de la calidad de vida en Valladolid”, afirmaba el alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, hace menos de un año en su visita a los Huertos Ecológicos de INEA en la ciudad.

Pasan por ser un proyecto de agricultura sostenible y compromiso social que están gestionados por la Escuela de Ingeniería Agrícola y Agroambiental de INEA en convenio con el Ayuntamiento de Valladolid.

Se encuentran en el Camino Viejo de Simancas y los destinatarios son personas jubiladas y mayores de 60 años que están empadronadas en Valladolid. La finca periurbana alberga un total de 426 parcelas operativas.

El objetivo pasa por promover el envejecimiento activo, el ocio saludable, el autoconsumo ecológico y las relaciones sociales. En los últimos tiempos son muchos los que quieren hacerse con uno y todos están, prácticamente, ocupados.

Juan Antonio Crespo Pereda cuenta con uno de esos huertos en el Camino Viejo de Simancas desde hace nueve años. Le aporta “mucha paz y tranquilidad” y allí se “olvida de los problemas”.

Es lo mejor para ahorrar. Recojo 200 kilos de verdura al mes en temporada. En invierno, el huerto es casi improductivo”, asegura, en declaraciones a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Juan Antonio Crespo en su huerto de INEA en Valladolid.

Juan Antonio Crespo en su huerto de INEA en Valladolid. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Su vida

Me defino como una persona extrovertida a la que no le gusta hacer el mal y que disfruta estando siempre activo. Me gusta hacer de todo con tal de no estar en casa. A las 8 salgo a natación y, desde entonces, me espera un apasionante día”, asegura, en declaraciones a este periódico, Juan Antonio Crespo Pereda.

Nació en Valladolid. Lleva viviendo en la ciudad del Pisuerga los 75 años que tiene y lleva jubilado desde hace diez. Además, en la actualidad, es el presidente de la Asociación AMA El Pisuerga, una agrupación que lleva a cabo una importantísima labor para cuidar los márgenes del río.

“Recuerdo mi infancia de una forma muy feliz. Mi padre tenía una finca en la ribera del río Pisuerga y esos son los recuerdos que guardo con más cariño antes de que comenzara con los estudios y el trabajo”, añade nuestro protagonista.

El vallisoletano no duda en asegurar que “de pequeño quería ser ganadero” con el fin de “vivir y trabajar al aire libre”. Sin embargo, al final, desempeñó su actividad en la Confederación Hidrográfica del Duero como técnico de Medio Ambiente. 45 años hasta que llegó la jubilación.

Controlaba y vigilaba la calidad del agua en su profesión. Ahora lo hace con su huerto y sigue muy ligado al agua y al río con su cargo en AMA El Pisuerga.

Nueve años con su huerto

“Al jubilarme tenía como aficiones la natación y el piragüismo. Fue un amigo médico, que contaba con uno de estos huertos, el que me animó a que pidiera uno. Probé, me lo concedieron y comencé con ello hace nueve años”, explica el vallisoletano.

Su huerto se ubica en el Camino Viejo de Simancas y son de los que nos hemos referido anteriormente, con INEA y el Ayuntamiento de Valladolid gestionando dichos espacios. Mide 110 metros cuadrados y nuestro entrevistado suele ir tres veces a la semana a cuidar de lo que planta.

“Es un huerto amado que aporta tranquilidad. Aquí hay compañerismo. Hay mucho catedrático de hortalizas, pero otros te ayudan a conocer más aspectos de este fascinante mundo. También existe un Gabinete Técnico que ayuda mucho y da instrucciones. Si hay plagas, acaban con ellas rápido”, señala nuestro protagonista.

Se trata de un huerto que es gratuito y que aporta muchas cosas buenas a nuestro entrevistado.

Imagen del huerto de Juan Antonio Crespo con sus cultivos.

Imagen del huerto de Juan Antonio Crespo con sus cultivos. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Ahorro y kilos

Juan Antonio nos cuenta que, en su espacio, de 110 metros cuadrados, cultiva remolacha de mesa, cebollas, lechugas, tomates y también alubias y fresas. Una gran variedad que le sirve para ahorrar en estos alimentos que también regala a familiares y amigos.

Es lo mejor para ahorrar. Recojo 200 kilos de verdura al mes entre cebollas, lechugas, tomates y todo lo que cultivo en temporada. En invierno es casi improductivo. El precio de la verdura está por las nubes. Además, los productos que recojo en mi huerto tienen mejor sabor y calidad”, apunta.

De su bolsillo corren las semillas y el arado encargado. Juan Antonio no duda en que “siempre que pueda, seguirá manteniendo su huerto”.

“Me da mucha paz y tranquilidad. Aquí se me olvidan los problemas. Esto es paz. Soy muy feliz recogiendo mis productos del huerto al que tengo tanto cariño”, finaliza nuestro entrevistado.