Lorenzo Rodríguez Calvo con uno de sus libros.

Lorenzo Rodríguez Calvo con uno de sus libros. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Valladolid

Lorenzo (73) y una gran historia que llega hasta Latinoamérica: “Cuando murió mi mujer me refugié en la escritura”

Nacido en Gomeznarro, ha escrito un total de tres libros y participa en programas de radio de Latinoamérica, para llevar a estos países los poemas mediante su voz.

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Lorenzo Rodríguez Calvo tiene 73 años. Nació en Gomeznarro y es una persona sencilla, de esas con las que gusta hablar. De las que tienen una gran historia que contar detrás después de años y años de experiencia vital.

El vallisoletano vive, en la actualidad, en Medina del Campo. Lo hace desde 43 años. Cuenta con un total de tres libros publicados y empezó a escribir cuando tenía solo siete años.

Cuando murió mi mujer me refugié en la escritura. Fue muy duro. Encontré en la escritura la única forma de expresar lo que sentía”, afirma, abriendo su corazón en esta entrevista con EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Nuestro protagonista lleva los poemas que escribe, a través de su voz, a países de Latinoamérica a través de las ondas y de emisoras de radio.

Quiere seguir escribiendo.

La vida de Lorenzo

“Me defino como una persona sencilla que escribe desde lo que vive y siente. No me considero un poeta de teoría, sino alguien que necesita poner en palabras lo que lleva dentro. La poesía, para mí, es una forma de no callar lo que uno siente y de acompañar a otros”, asegura Lorenzo Rodríguez Calvo.

Nuestro protagonista nació en Gomeznarro y vive en Medina del Campo desde hace 43 primaveras. Tiene 73 años y lleva 66 como escritor. Toda una vida. Es amante de la naturaleza, de los animales y de la lectura y una de sus aficiones más especiales es la horticultura.

Su infancia estuvo muy ligada a la vida en el pueblo, a la familia, a la tierra y a las cosas sencillas. De padre ganadero, desde pequeño colaboraba con él y le echaba una mano en los trabajos del campo. “De ahí nace, en gran parte, mi forma de mirar la vida y también mi poesía”, añade.

“De pequeño me llamaba mucho la atención la abogacía. Me despertaba interés y admiración. Mi verdadera conexión la palabra empezó antes, casi sin darme cuenta. Desde joven acompañaba a mi padre al campo y encontraba momentos para escribir”, añade nuestro protagonista.

Suma muchos años como escritor. Casi toda una vida.

Escritor desde los siete años

“Desde que tenía siete años escribía en los espacios en blanco de los tebeos que me regalaban. Todo para que estuviera entretenido cuando iba al campo con el ganado de mi padre. Me gustaba mucho. Al final del verano, eso sí, todos los tebeos eran pasto de las llamas porque me daba vergüenza decir que yo escribía poesía”, añade nuestro entrevistado.

Nunca dejó de escribir. “Cuando murió mi mujer me refugié en la escritura”. Fue en el año 2014 y “muy duro”. “Encontré en la escritura la única forma de expresar lo que sentía”, añade.

“La poesía se convirtió en mi desahogo, en un lugar donde poder poner palabras a todo lo que no sabía cómo decir”, explica con pena. Desde entonces escribir dejó de ser una afición para “convertirse en una necesidad”.

Una vía de escape para superar el duro fallecimiento de su esposa.

Tres libros

Nuestro protagonista ha publicado tres libros. El primero de ellos lleva el título de Poesías desde el sentimiento en el año 2022. El segundo, Poemas por los campos de Castilla, en 2023. El último se titula Tormentas de sabiduría y raíces de esperanza publicado en 2024.

“Mis libros están centrados en la vida, en la memoria, en la tierra y en las emociones, en todo aquello que uno vive y muchas veces no sabe cómo expresar”, explica nuestro protagonista.

El tercero de ellos es “diferente a los demás”. Pasa por ser el “más sentimental de los tres” y el que tiene “un valor más profundo” y que está trabajado en un “momento de muchísima dificultad” en su vida.

“Siempre he sentido que escribir sobre Castilla y León, y en particular sobre Valladolid, no es solo cuestión literaria, sino una forma de pertenencia. He tenido la oportunidad de participar en encuentros culturales en Centros de Vida Activa de Valladolid, donde la palabra cobra un sentido muy especial”, explica.

En sus obras intenta reflejar toda esa identidad castellana que, a veces, parece “silenciosa” pero que “en realidad está llena de profundidad, de historia y de humanidad” porque Castilla “no necesita adornos y tiene su propia voz”, apunta Lorenzo.

“Para mí es muy importante compartir. Publico muchos de mis poemas en redes sociales porque quiero que lleguen a la gente. Me importa que la gente los sienta y haga suyos. Un poema puede acompañar a alguien, ayudarlo en un momento difícil o simplemente hacerle detenerse y sentir. Así ya merece la pena. Para mí la poesía no es algo que se guarda, sino que se comparte”, afirma.

La poesía, para él, no es una forma de vida económica, sino una necesidad personal y emocional.

Imagen de Lorenzo con sus tres libros.

Imagen de Lorenzo con sus tres libros. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

De la provincia de Valladolid a Latinoamérica

“He tenido la fortuna de colaborar con varios espacios radiofónicos en Latinoamérica dedicados a la difusión de la poesía. Entre ellos, programas vinculados a ‘Ecos Poéticos’, donde la palabra encuentra otros acentos y otras formas de ser escuchada”, afirma el vallisoletano.

Su voz, en este sentido, ha cruzado algunos lugares que le han hecho especial ilusión. También ha participado en Radio Lima, o en Perú, donde la poesía se vive con una sensibilidad “muy cercana y muy abierta”. También en espacios de Argentina y México “donde el diálogo con la palabra poética se siente igualmente muy vivo y humano”.

“He tenido la oportunidad de aparecer en la revista Desatino, una publicación que se edita en Miami y que apuesta por esa conexión entre autores de distintos lugares y la difusión de la creación literaria”, apunta.

Personal y físicamente, nuestro protagonista “no ha tenido la oportunidad de cruzar el charco”. Su contacto con otros países ha sido a través de la radio y de espacios culturales que han permitido que sus poemas se escuchen fuera de España.

“Lo que más me emociona no es la distancia que recorre la voz, sino lo que provoca en quien la escucha. La poesía, cuando es verdadera, no entiende tanto de fronteras como de emociones compartidas”, explica.

Logros

Nuestro entrevistado fue pregonero de las fiestas de Gomeznarro. Su pueblo natal. Algo que “no se puede medir con palabras sencillas” y que para él es “un auténtico honor”.

“Ser profeta en mi tierra es un orgullo que no cabe en el pecho. Es un honor sin medida y sin explicación posible. Por eso, vaya donde vaya, siempre llevaré el nombre de mi pueblo conmigo, Gomeznarro y no como un recuerdo, sino como una raíz viva”, asegura.

Aquí no acaban sus logros porque, además, es Guardés de Honor en Medina del Campo. La Villa de las Ferias “forma parte de su vida” y también “de sus pasos” y de la “manera que tiene de entender la poesía”.

Nuestro protagonista también participa en la Semana Cultural de Bobadilla del Campo. Uno de esos lugares donde “uno no tiene la sensación de ir a un acto, sino de volver a casa”.

“Su alcalde, Francisco Pastor Pérez siempre me ha hecho sentir como en casa. Ir a Bobadilla no es volver a un escenario sino volver al lugar donde la palabra se comparte, pero también donde uno se reconoce un poco en los demás”, explica el escritor.

Lorenzo tiene una gran vitalidad a sus 73 años y no duda en marcarse sus objetivos futuros.

Su futuro

Quiero seguir escribiendo, compartiendo y aprendiendo. Mientras pueda, seguiré acercando la poesía a quién quiera escucharla y, ojalá, pueda publicar los 27 libros que tengo escritos”, informa.

Ese es su objetivo, continuar llenando su vida de letras y poder publicar todos los poemas que ha escrito con tanto cariño a los campos de Castilla y también a los pueblos vacíos, catedrales y a España en general.

“El deseo que me marco pasa por conseguir que la poesía siga llenando el corazón de las personas. Que quién lea o escuche mis versos no se sienta solo. Seguir escribiendo con verdad y honestidad”, finaliza.