Elena, madre y emprendedora en su negocio E de Esencia.
Elena (28), madre y emprendedora casi a la vez, abre un espacio de estética: “Es mi trocito de mundo”
La vallisoletana suma dos meses como emprendedora y está feliz de haberse lanzado a la aventura de trabajar en su propio espacio.
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El Día del Trabajador, también conocido como Primero de Mayo, es una fecha señalada en el calendario laboral de muchos países, incluido España. Una fecha que representa un merecido descanso para millones de personas y que tiene un profundo significado histórico y social.
El 1 de mayo busca conmemorar los logros del movimiento obrero y los derechos conquistados por los trabajadores a lo largo de la historia. Se reivindica la dignidad laboral, la justicia social y la igualdad de oportunidades en el mundo del trabajo.
Elena de Frutos Buena es una mujer que solo tiene 28 años. Se dedica al mundo de la estética. Hace seis meses fue madre y hace dos se lanzó a la aventura de emprender tras trabajar por cuenta ajena desde los 20.
Ahora ha abierto, dentro de Osprey Pilates y Masajes, su tienda de estética decorativa que lleva el nombre de E de Esencia.
EL ESPAÑOL de Castilla y León charla con ella para conocer su historia.
Elena y su idea clara
“Me defino como una persona trabajadora. Me encanta trabajar y disfruto mucho de lo que hago. Me gusta cuidar a mis clientas que ya, casi, son como amigas”, asegura en declaraciones a este periódico, Elena de Frutos Buena.
Nuestra entrevistada tiene 28 años. Fue madre hace seis meses y decidió lanzarse a la aventura de emprender hace dos meses. Es una persona “alegre, optimista y luchadora”. Nació en Valladolid y no se ha movido de la ciudad del Pisuerga.
“Desde que era pequeña tenía clarísimo lo que quería hacer. Acompañaba a mi madre a hacerse sus tratamientos de estética y me encantaba a mi corta edad. Sabía que quería dedicarme a esto”, afirma convencida.
En cuanto terminó el bachillerato se adentró en un Grado Superior de Estética en el Ramón y Cajal de Valladolid y, con 20 años, comenzó a trabajar por cuenta ajena.
Todo hasta que ha decidido lanzarse a la aventura de comenzar con su propio espacio de estética.
Su nueva aventura
“Emprender era algo que siempre estuvo en mi mente, pero nunca me atreví. Conocí a las chicas de Osprey Pilates y Masajes en la calle Alcaparra, 23 de la ciudad y tras cuatro años como clienta se presentó la oportunidad. Necesitaban a una persona para cubrir la parte de estética decorativa, me pilló de baja maternal, lo valoré y tiré para delante”, explica nuestra protagonista.
Elena en su negocio, E de Esencia.
Allí, dentro de Osprey, ha abierto su espacio de unos 25 metros cuadrados el pasado 11 de marzo. Lleva dando el mejor trato a sus clientes, que están encantadas, desde entonces bajo el nombre de E de Esencia.
“Osprey se dedica a los masajes y a pilates. Yo me encargo de la estética decorativa. Hago manicura, pedicura, depilación con hilo, laminado de cejas, lifting de pestañas, y microblading que pasa por ser un tatuaje temporal de cejas, que queda muy natural y es adaptable en el tiempo”, asegura Elena.
La amante del tenis y de pasar tiempo con su hijo Pablo no duda en asegurar que “cada vez son más las personas que se cuidan y que priorizan su autocuidado”. Con diferentes perfiles, desde jóvenes de 25 años hasta personas que alcanzan los 55.
“Mi trocito de mundo”
“Este es mi trocito de mundo. Lo que más me piden las clientas es la manicura semipermanente. La inversión ha sido grande y espero poder vivir de E de Esencia, poco a poco, y haciendo las cosas bien”, añade nuestra protagonista.
Compagina su nueva actividad con ser madre. El pequeño Pablo, de solo seis meses, está bien cuidado y adapta los horarios para compaginar la vida laboral con la personal para ver crecer a su pequeño.
“Mi pareja está de baja por paternidad en la actualidad y eso ayuda. Tengo clientas que se adaptan a mí y no me veo en la obligación de cumplir un horario fijo, lo que facilita las cosas”, apunta Elena.
De momento ve el futuro “con mucho optimismo”. Trabaja en lo que le hace feliz y quiere, poco a poco, seguir progresando y que, cada vez, más clientes apuesten por su trabajo.