Laura Sanz Almaraz ultima la apertura de Barm en Valladolid.

Laura Sanz Almaraz ultima la apertura de Barm en Valladolid. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Valladolid

Laura (31) abre una taberna de fermentos en el centro de Valladolid: “La cerveza y el vino serán los protagonistas”

La vallisoletana, junto a su pareja, prepara un nuevo negocio hostelero diferente y para ampliar la oferta que ya existe en la ciudad del Pisuerga.

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Mi principal hobby es todo lo que tiene que ver con la cerveza, el vino y la comida. Me encanta aprender y disfrutar de todo lo que los rodea. La cultura, las personas que están detrás. Los sabores y los procesos tradicionales. Es algo que siempre me ha fascinado”, asegura Laura Sanz Almaraz.

Nuestra entrevistada se lanza a la aventura y va a abrir, junto a su pareja, la taberna de fermentos que lleva el nombre de Barm, que se va a ubicar en la calle Alegría, en pleno centro de Valladolid.

Allí, la cerveza y el vino van a ser protagonistas. Las primeras, artesanas. Los segundos, de mínima intervención y con un gran número de referencias para que el que vaya al lugar disfrute.

“Estamos ultimando los preparativos y esperamos abrir en unas semanas. Aún no tenemos una fecha fijada”, explica.

La vida de Laura

Me defino como una persona divertida, comprometida y trabajadora. Tengo cierta sensibilidad artística, que me viene de casa. Sobre todo, de mi madre que tiene un don increíble para crear cosas”, asegura, en declaraciones a EL ESPAÑOL de Castilla y León, Laura Sanz Almaraz.

La vallisoletana tiene 31 años y también confiesa ser “muy curiosa y sociable”. Siempre le ha gustado el mundo de la alimentación y, en especial, todo lo que tiene que ver con las bebidas fermentadas.

Cuenta con estudios en Ciencia y Tecnología de los Alimentos, con máster en Ciencia y Tecnología Cervecera. Además, es sumiller de cerveza y está cursando, el WSET 3 de vinos y terminando un máster en Enología.

“La música también es una parte muy importante de mi vida. En mi casa siempre ha estado muy presente. Desde pequeña, mis padres me han puesto de todo tipo y llevado a conciertos, cosa que sigo haciendo ahora de adulta siempre que puedo, por lo que mi vida va siempre acompañada de algo de música”, asegura.

Afirma que el ritual de “comer y beber acompañado” así como “la música y la cultura que la rodea” son “pilares que le han acompañado siempre” y que han hecho que “hoy sea la persona que es”.

A lo largo de su trayectoria profesional ha acumulado experiencia en el ámbito industrial y de elaboración de alimentos, pero ahora se lanza a la aventura de abrir Barm. Una taberna de fermentos. Ella será la propietaria.

La hostelería y su idea

“La hostelería llega a mi vida de la mano de la gente que me rodea, y en concreto, cuando conozco a mi pareja. Nos conocimos hace más de diez años, y, tanto él como su familia, se han dedicado siempre a la hostelería. Al principio, para mí, era un mundo un poco enemigo, pero fue cambiando con el tiempo”, señala.

Cuando ambos se mudan a Madrid, comenzó a formarse como sumiller de cerveza. Sin darse cuenta, su círculo comenzó a girar, cada vez más, alrededor de una barra de bar o de una mesa de restaurante.

A día de hoy, muchos de mis amigos trabajan en hostelería. En parte ha sido por mi pareja y por ellos que he acabado aquí, montando mi propio proyecto. Al final, es una forma de seguir compartiendo con ellos, y con mucha más gente, todo eso que me gusta y que tanto disfruto”, añade.

La idea de abrir el Bar Barm no surgió de un día para otro, sino que se ha ido macerando durante años entre Laura y su pareja. Eso sí, una cosa estaba clara. Si abrían un negocio hostelero iba a ser en Valladolid.

“Después de años trabajando en diferentes sitios y ganando experiencia en distintos ámbitos, 2026 ha sido el momento. Con muchas dudas y muchos miedos, pero también con muchas ganas, me he tirado a la piscina. He vuelto a Valladolid y voy a abrir junto a mi pareja lo que esperamos que sea el proyecto de nuestra vida”, explica.

Y así se lanzan a la piscina.

El concepto

Barm, de manera muy resumida, va a ser una taberna de fermentos. Un espacio donde la cerveza y el vino serán los protagonistas. Son dos de los fermentos más extendidos y consumidos”, apunta Laura.

También contarán con otras bebidas fermentadas como la kombucha y comida para acompañar como puede ser el queso y las latas de conserva para que el lugar se convierta en un sitio al que apetezca ir “a disfrutar”.

“Queremos trabajar con productores pequeños, con cosas bien hechas, y darle valor a todo lo que hay detrás de cada producto. Al final, es un espacio para compartir, para descubrir cosas nuevas y para que la gente se sienta cómoda. Queremos que sea un reflejo de lo que somos nosotros y de lo que nos gusta”, apunta.

Se podrá degustar la mejor cerveza artesanal, tomar vinos de mínima intervención, refrescos y bebidas fermentadas sin alcohol. Especializados en cerveza y vino, contarán con una amplia gama de referencias de ambos productos para probar.

La apertura, el vértigo y la ilusión

Llevan mucho tiempo pensando en el proyecto, pero luego tocaba lo más complicado. Cuadrar todo para dar forma al proyecto. Entre ello, la búsqueda de un local que, al final, está en la calle Alegría número 1, calle que hace esquina con Duque de la Victoria, junto a la Plaza de España. En pleno centro de Valladolid.

Estamos ultimando los preparativos y esperamos abrir en unas semanas. Aún no tenemos una fecha fija, por el momento. La idea que tenemos pasa por poder vivir de nuestro negocio”, explica Laura.

No tiene reparos a la hora de asegurar que “le da vértigo” la aventura de montar un negocio desde cero que siempre “trae consigo riesgos y miedos”, pero también afronta el reto con “muchísima ilusión y energía”.

“Veo el futuro con ilusión y respeto. Al final es un proyecto muy personal y soy consciente de que montar algo así no es fácil. No quiero crecer rápido ni hacer algo enorme sino construir un sitio sólido y que funcione”, afirma.

Quiere que Barm se convierta en un lugar al que la gente vuelva y donde se sienta cómoda.

Seguro que con la energía que demuestra lo logra.