Pedro Velasco con su tractor en Bobadilla del Campo.

Pedro Velasco con su tractor en Bobadilla del Campo. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Valladolid

Pedro (53), agricultor con experiencia en un pueblo de Valladolid: “Antes trabajabas con alegría, ahora no”

El agricultor vallisoletano sufre, como el resto de los trabajadores del campo, la subida de precios, pero intenta, junto a su hermano, sacar adelante cada día sus explotaciones.

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En Bobadilla del Campo el color que inunda sus calles es el rojo tostado del ladrillo antiguo y adobe que sostiene sus casas. Incluso es el material que se emplea en su monumento más emblemático que pasa por se una iglesia del siglo XVI.

En la actualidad, y según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) cuenta con una población de 279 habitantes. En el lugar tiene mucha influencia para su economía el mundo agrario.

Allí vive Pedro Velasco, de 53 años y que lleva más de 30 dedicándose a la agricultura con más de 370 hectáreas de regadío y secano.

“Antes trabajabas con alegría y ahora no”, afirma nuestro entrevistado ante la subida del precio de la maquinaria y del gasóleo.

Conocemos la historia de otro profesional del campo que ama lo que hace.

Más de 30 años como agricultor

Llevo trabajando en el mundo de la agricultura desde el año 1993 como autónomo y profesional. Desde pequeño siempre y me ha gustado el campo. Ayudaba, cuando era pequeño a mi padre en sus tareas”, asegura Pedro Velasco.Llevo trabajando en el mundo de la agricultura desde el año 1993

Amante de la caza, de andar en bicicleta y del senderismo, nuestro entrevistado siempre ha tenido claro que su futuro estaba marcado por “la dedicación al campo” y en ello sigue, más de 30 años después.

“Tengo una explotación con mi hermano. Contamos con estudios en la materia y llevamos una explotación de unas 370 hectáreas de regadío y secano, la mayoría en Bobadilla del Campo, pero en Blasconuño y Madrigal de las Altas Torres también contamos con unas 90 hectáreas”, añade el agricultor.

En su explotación cuentan con una nave más antigua que tenía su padre donde guardan los tractores y tienen herramientas y material de mantenimiento en caso de que algo falle en el día a día.

Además, tienen una nave que vio la luz hace diez años que está destinada al almacenamiento de grano y otra pequeña que utilizan como taller. No les falta un detalle para que el trabajo que llevan a cabo sea el de la máxima calidad posible.

Pedro Velasco, otro agricultor golpeado por la subida de precios.

Pedro Velasco, otro agricultor golpeado por la subida de precios. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Su actividad

En la actualidad y hablando de sus cultivos, y centrándonos en el secano, cuentan con cereal, cebada, algo de girasol y también cuentan con ocho hectáreas de viñedo de verdejo. En lo que tiene que ver con el regadío, cultivan remolacha, maíz o alfalfa. Antes también patata.

“Vendemos nuestros productos a la cooperativa de Medina del Campo a la que pertenecemos que lleva el nombre de Agrupal y también a Acor o Huercasa para salir adelante en el día a día”, afirma el agricultor vallisoletano.

Sobre si se puede vivir del campo, nuestro protagonista confiesa que “sí” pero que “hay que tener un gran número de hectáreas” y “has de contar con unas buenas infraestructuras para que todo fluya, aunque con todo y con eso cuesta”.

“Antes trabajabas con alegría y ahora no. Cuando empecé tenía más alegría porque tus productos valían lo que comprabas y los precios estaban más asequibles. Cuando empecé, con un kilo de cebada compraba casi tres de abono. Ahora me hacen falta tres de cebada para comprar uno de abono”, explica.

Además, se queja de la notable subida del gasóleo que tanto está afectando a todas las explotaciones ganaderas de Castilla y León. “No hay derecho”, apunta.

La subida de los precios y la ilusión

“Con los problemas de los últimos días trabajas, pero sin ilusión. El precio de la maquinaria está muy elevado. Comprar un tractor nuevo es muy caro. Al final es mucho trabajo el que desarrollamos y no se ve recompensado”, añade nuestro protagonista.

Respecto a esa subida en el precio del gasoil, de la electricidad y demás componentes energéticos señala que “le afecta como a todos” y que todo se resume en “más gastos y cada vez menos ganancias”.

Pedro ama la profesión, se le nota cuando habla, pero los golpes a lo largo de todos estos años y la pérdida de rentabilidad debido a la subida de precios hace que todo sea, cada vez, más complicado.

“Es muy bonito cultivar y estar pendiente de las explotaciones, pero, al final, todos te aprietan y, a veces, te preguntas qué hacer. Damos de comer a la población, estaría bien que miraran un poco más por nosotros”, finaliza.