Avelino en el teleclub de Helecha de Valdivia.

Avelino en el teleclub de Helecha de Valdivia. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Palencia

Avelino (61) y el teleclub con 23 años de historia en un pueblo de Palencia: “El café está a un euro y la caña a 1,50”

Abrió el 27 de julio de 2002 y da un servicio indispensable al lugar como punto de reunión en el que los vecinos se reúnen para charlar y tomar un buen refresco.

Más información: El bar de Álvaro en un pueblo vallisoletano que sorprende a todos: los callos brillan y tiene terraza

Publicada

A 106 kilómetros de Palencia capital se ubica la localidad de Helecha de Valdivia, una pedanía que pertenece al municipio de Pomar de Valdivia, que según el Instituto Nacional de Estadística (INE) cuenta con una población de 488 habitantes.

Su nombre se debe a que, antiguamente, en la zona existían una gran multitud de helechos. A lo largo de sus calles se conservan varias casas solariegas que cuentan con escudos de armas en sus fachadas siendo la más destacable un palacio reformado recientemente.

Allí nació Avelino Javier Aparicio Álvarez, de 61 años, que conserva más de 40 años de experiencia en el mundo de la hostelería y también como comercial. Es amante de la naturaleza y del fútbol.

Hace 23 años abrió el teleclub del pueblo palentino que lleva el nombre de La Escuela, porque allí se ubicaban en el pasado.

“Es la sede de la Asociación Sociocultural de Helecha de Valdivia. La montamos un grupo de lugareños al cerrar el bar que había y quedarnos sin ninguno. Más de 20 años después aquí seguimos, al pie del cañón”, confiesa nuestro entrevistado.

Cuenta a EL ESPAÑOL de Castilla y León una historia que no tiene desperdicio y da un servicio indispensable a todos los vecinos del lugar. Es el punto de encuentro en el que todos se juntan para una buena charla con un refresco o un café.

Avelino junto a socias de la asociación.

Avelino junto a socias de la asociación. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

La vida de Avelino

“Me defino como una persona humilde y que es amigo de sus amigos. De pequeño quería ser futbolista, pero la vida me llevó por otro camino y, ahora, el objetivo es dar el mejor servicio a los clientes que pasen por el teleclub”, afirma el de Helecha de Valdivia.

Nació en el lugar un 14 de enero de 1965. Allí vivió hasta los cinco años que se trasladó a la capital, pero siempre pasaba los veranos en el lugar. Cuando sus padres se trasladaron hasta Barcelona, él siguió en la provincia viviendo con sus tíos, por lo que la vinculación con Helecha de Valdivia siempre ha estado ahí.

“En Palencia compaginaba mis estudios con el fútbol, jugué en el C.F Palencia y en el Palencia Cristo Olímpico, después pasé por el C.D Herrera y por el CD Aguilar. Entré en el mundo de la hostelería, en el que se fueron sucediendo los negocios. En 1992 me casé, tengo tres hijos y dos nietas”, añade Avelino hablándonos de su vida.

A lo largo de sus 40 años en el mundo de la hostelería los establecimientos fueron pasando hasta que en 2002 cambió su vida cuando un grupo de lugareños y él abrieron el teleclub que se conserva en el lugar hasta el día de hoy.

La historia del teleclub

“El Teleclub La Escuela abrió sus puertas un 27 de julio de 2002. Se montó la sede de la asociación sociocultural. Me encargo de las compras y las ventas y dirijo un poco el lugar desde el comienzo hasta hoy. Queremos que siga siendo un punto de reunión y unión de la gente del pueblo”, afirma nuestro entrevistado.

Interior del teleclub en Helecha de Valdivia.

Interior del teleclub en Helecha de Valdivia. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Tanto Avelino, como el resto de sus socios y los que aman el teleclub quieren que con el paso de los años siga latiendo su corazón. Algo que es difícil en la actualidad con el cierre de establecimientos hosteleros que se están dando, pero ellos lo tienen claro.

Es un espacio que cuenta con unos 110 metros cuadrados que se ubica en el centro del lugar y al que todos los vecinos pueden llegar con facilidad. Concretamente nos encontramos con el espacio en la calle Lavadero.

Un lugar perfecto y acogedor para disfrutar en buena compañía.

Café y cerveza

“Aquí puede trabajar todo el que quiera entrar de la asociación. Tenemos bebidas, chucherías, pipas, patatas y tapas con la consumición. El objetivo que nos marcamos pasa por pasarlo bien”, explica el hostelero.

Para nuestro entrevistado el teleclub, como él mismo apunta con rotundidad, “no es un negocio sino es su pueblo” y “con no perder dinero le vale” a pesar de que es complicado en un lugar con una población tan reducida.

El café está a un euro y la caña a 1,50. Mirando al futuro lo veo fastidiado, pero espero que siga reinando la buena armonía entre la gente del pueblo y nos sigamos viendo muchos años más”, finaliza.

Uno de esos antiguos teleclubs que aún continúa con vida en la España vaciada.