De izquierda a derecha las doctoras Ana Arnal, Rut Bernardo, Elsa Arias y Eva Martín Medrano.

De izquierda a derecha las doctoras Ana Arnal, Rut Bernardo, Elsa Arias y Eva Martín Medrano. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León por el Hospital Sagrado Corazón de Valladolid.

Valladolid

Rut, Elsa, Ana y Eva, mujeres que ayudan a mujeres por el 8M: “Estamos en momentos de gran alegría y en otros duros”

Las cuatro trabajan como ginecólogas, tanto en el Hospital Universitario Río Hortega como en el Sagrado Corazón de Valladolid.

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Este 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer con el fin de recordar las luchas históricas por la igualdad de género, las mejoras laborales, el derecho al voto, o la igualdad salarial.

Una fecha que tiene raíces en las protestas obreras de finales del siglo XIX y principios del XX y que fue formalizada por la ONU allá por el año 1975. Se destacan eventos como la huelga rusa de 1917 y la propuesta de Clara Zetkin en Copenhague en el año 1910.

EL ESPAÑOL de Castilla y León charla con cuatro mujeres que desarrollan su labor como ginecólogas tanto en el Hospital Universitario Río Hortega como en el Sagrado Corazón de Valladolid. Trabajan por y para la mujer, cada día.

Eva Martín Medrano, vallisoletana de nacimiento, tiene 49 años. Es médico especialista en Ginecología y Obstetricia. En la actualidad es jefa de Unidad en Obstetricia y Ginecología desde hace siete años y miembro del equipo ginecológico del Hospital Sagrado Corazón. Cuenta con 25 años de experiencia laboral.

Elsa Arias Valdés también es vallisoletana y tiene 42 años. Estudió en el colegio Teresianas y completó su formación en la Universidad de Valladolid. Tiene 18 años de experiencia profesional y también está en el equipo del Hospital Sagrado Corazón desde octubre de 2024.

La tercera de nuestras protagonistas es Rut Bernardo Vega. Nació en León hace 48 años, pero vive en Valladolid. También estudió Medicina en la ciudad del Pisuerga. Suma 24 años de experiencia profesional. Es jefa de Unidad de Obstetricia y Ginecología desde hace 11 años y también forma parte de este gran equipo.

Por último, Ana Arnal Burró, nacida en Zaragoza hace 43 años, es una ginecóloga con más de veinte años de experiencia dedicada al estudio y tratamiento de la patología cervical y del tracto genital inferior, un ámbito clave para la detección precoz y el manejo de lesiones asociadas al virus del papiloma humano (HPV), en un momento en el que el HPV se ha convertido en uno de los principales retos en salud ginecológica.

Nuestras protagonistas nos cuentan su historia y nos hablan de su trabajo en un día tan especial para todas las mujeres.

Las cuatro ginecólogas trabajando en el Hospital Sagrado Corazón de Valladolid.

Las cuatro ginecólogas trabajando en el Hospital Sagrado Corazón de Valladolid. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León por el Hospital Sagrado Corazón de Valladolid.

Vocación de ayudar

“Me defino como una trabajadora perseverante y muy vocacional. Creo en el liderazgo desde el ejemplo. En el trabajo en equipo y en la responsabilidad de abrir camino a las que vienen detrás. También soy madre de familia numerosa. Esta faceta me ha enseñado mucho sobre organización, empatía y fortaleza”, asegura Eva Martín Medrano.

Ella es una ginecóloga especializada en oncología ginecológica y patología mamaria. Es la jefa de Unidad en la Sanidad pública, pero, más allá de los cargos, es una mujer apasionada por la medicina y profundamente comprometida con sus pacientes. Convencida de que la excelencia técnica siempre debe ir acompañada de la humanidad.

Elsa Arias Valdés sabía, desde los cinco años, que quería ser médico. Sentía una profunda admiración por un equipo que tuvo que atenderla cuando era niña. “Desde siempre tuve claro que me gustaban las especialidades quirúrgicas y me lancé a ello”, añade.

“Tras realizar la Selectividad conseguí acceder a la Facultad de Medicina en Zaragoza para cursar el Grado durante seis años. Después de obtener el título realicé el MIR y accedí a la residencia de Obstétrica y Ginecología en el Hospital Universitario Río Hortega. Ahora también formo parte del equipo del Sagrado Corazón también”, confiesa Ana Arnal Burró.

Por su parte Rut Bernardo Vega es ginecóloga y obstetra desde hace 20 años. Desde el inicio le “atrajo” la amplitud de la especialidad que combina la ginecología, con su trabajo en la prevención, el diagnóstico y la cirugía, las patologías benignas y malignas y la salud hormonal y sexual, con la obstetricia, donde acompañan en procesos vitales como el parto y posparto.

Me convenció esa visión global de la salud de la mujer: poder atenderla en todas las etapas de su vida, con la profundidad y la continuidad que exige una especialidad tan completa”, añade Rut.

Un trabajo “muy bonito”

Mi trabajo es muy bonito. La ginecología es una especialidad muy amplia que abarca muchas patologías que pueden producirse a lo largo de la vida de la mujer”, explica Elsa, a lo que Eva añade que desarrollan su trabajo tanto en el Hospital Universitario Río Hortega como en el Sagrado Corazón de la ciudad del Pisuerga.

Como equipo, abarcan toda la especialidad de Ginecología y Obstetricia. Entre las cuatro cubren todas las áreas necesarias para ofrecer una atención integral: ginecología general, obstetricia, oncología ginecológica, patología mamaria, medicina perinatal, seguimiento hormonal, cirugía, salud reproductiva y atención al parto y al posparto.

“Nuestra fortaleza es la complementariedad. Cada una aporta su formación específica, su experiencia y su forma de mirar a las pacientes, pero trabajamos de forma coordinada, con criterios comunes y una enorme cohesión profesional”, añade Rut.

Trabajan en consulta, quirófano, urgencias, paritorio y abordan desde los problemas más frecuentes hasta los casos más complejos. Todo, combinando rigor técnico con cercanía. En definitiva, son un equipo capaz de ofrecer una atención amplia, actualizada y humana, acompañando a las mujeres en cada etapa de su vida.

“Es una profesión intensa y muy vocacional. Estamos en momentos de gran alegría, pero también en situaciones difíciles y duras. Requiere empatía, firmeza y mucha humanidad”, añade Ana.

Lo mejor y lo peor de ser ginecóloga

Elsa apunta que lo mejor de su trabajo como ginecóloga pasa por “ser partícipe de momentos muy importantes en la vida de una mujer” cuando “notas que la ayuda que ofreces produce un bienestar y alivio”.

“Lo más difícil es acompañar a las pacientes en momentos muy duros de su vida. En ginecología oncológica y patología mamaria trabajamos con diagnósticos que cambian proyectos vitales, generan miedo e incertidumbre. Gestionar esa carga emocional, sin perder la serenidad ni la capacidad de decisión, es un reto constante”, añade Eva, comentando ahora lo peor de la profesión.

A Rut le toca hablar sobre los sueldos y es clara en su exposición afirmando que “la realidad es que la retribución en ginecología y obstetricia, como en el conjunto de la profesión médica, no refleja la enorme responsabilidad, la carga asistencial, ni el nivel de exigencia que implica nuestro trabajo”.

Otra imagen de nuestras cuatro entrevistadas.

Otra imagen de nuestras cuatro entrevistadas. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León por el Hospital Sagrado Corazón.

Ana añade que “el salario debería compensar las largas jornadas, la alta responsabilidad y la necesidad de formación continuada durante toda la vida que tenemos”.

El 8-M y mujeres que ayudan a mujeres

Para Eva, el 8-M es un día “para reflexionar”. Para “reconocer los avances conseguidos” pero también para “recordar que la igualdad real todavía no es completa ni en la sociedad ni en el ámbito profesional”.

“Nosotras somos mujeres que ayudamos a mujeres en aspectos muy íntimos, sensibles y decisivos de su vida. También el 8-M. Sus miedos, dudas… Esa es una parte esencial de nuestro trabajo y de nuestra identidad como equipo”, añade Rut.

Ana incide en lo que apuntaba Eva: “Aún queda mucho por hacer”. Aunque no se olvida de los “avances notables logrados en España” y recuerda que uno de los desafíos más importantes pasa por “erradicar la violencia de género”.

“La igualdad real aún está en construcción y todavía existen, dentro de la medicina, desigualdades en investigación, conciliación y liderazgo sanitario”, destaca.

Para acabar esta entrevista en rosa hablamos con Elsa, mirando a un futuro que está cargado de “incertidumbres” pero que hay que afrontar con “mucho optimismo y avance”.

“Nuestro objetivo es seguir ofreciendo una medicina cada vez más precisa, personalizada y humana. Continuar incorporando innovación, pero sin perder nunca el contacto cercano con la paciente, que es el centro de todo”, finaliza la vallisoletana.