Imagen de Cristina en la Plaza Mayor de Medina de Rioseco.
Cristina (30), de Moldavia a un pueblo de Valladolid con tres hijos para abrir un nuevo bar: “He tenido una vida muy dura”
Tuvo que acogerse a un programa de protección internacional para asegurarse que sus pequeños no iban a pasar hambre y que iban a contar con un techo bajo el que cobijarse.
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“Espero que sea un lugar en el que la gente pueda venir a disfrutar del tiempo con su familia y amigos y pasar un buen rato. También que pueda comer algo rico. Mi objetivo es ser la misma persona que hasta ahora y disfrutar de la vida lo más que pueda con mis hijos al lado”, asegura Cristina, que planea abrir un bar.
Ella es una mujer de 30 años que nació en Moldavia y tuvo que acogerse a un programa de protección internacional para llegar a España en general y a Medina de Rioseco en particular, con sus tres hijos.
Tras una vida que no ha sido, ni mucho menos, fácil, la moldava va viendo, poco a poco, la luz y abrirá un bar en la Ciudad de los Almirantes después de cosechar, en estos más de dos años que lleva en el municipio pucelano, experiencia hostelera.
Hablamos con ella para conocer la historia de una luchadora que intenta superarse cada día.
La dura vida de Cristina
“Me defino como una persona optimista, trabajadora y luchadora. Una emigrante, como todas las demás, que llegó a este país y está buscando darles un futuro mejor a sus hijos. Quiero alcanzar todas mis metas. Soy madre de tres niños maravillosos. Ellos son mi mayor orgullo y lo más importante que tengo en la vida”, asegura Cristina, en declaraciones a EL ESPAÑOL de Castilla y León.
Nuestra protagonista nació en la República de Moldavia. En un pueblo situado en la zona central del país que se llama Loganesti, y en una familia humilde de profesores. Llegó a Medina de Rioseco el 28 de junio de 2023.
“Este pueblo ha sido nuestra primera fase dentro del programa de protección internacional tras vivir, tres meses en Ávila en un hotel. Después nos enviaron hasta la Ciudad de los Almirantes”, explica a este periódico.
Nuestra protagonista se crio con sus abuelos y con su tío porque, a su madre, le tocó marcharse a trabajar fuera del país. Con su padre no guarda ningún tipo de relación porque, nos comenta, que “no le ha reconocido como hija”.
“Me he dado cuenta de que, cuando era pequeña, me faltaron muchas cosas, pero creo que he tenido una infancia muy bonita. Guardo bonitos recuerdos junto a mi familia y amigos. Me han educado con muchos valores”, apunta la de Moldavia.
Quería ser profesora, inspirándose en sus abuelos, pero finalmente apostó por hacer la carrera de Pedagogía.
Encontrando la paz en Medina de Rioseco
“En la actualidad ya no estoy dentro del programa de acogida, pero sigo siendo solicitante de protección internacional porque, aún, tengo una resolución pendiente. Este programa me dio una oportunidad muy grande y también un apoyo para poder integrarme y no estar sola en esos momentos en los que llegas a un país que no es el tuyo”, nos explica.
No sabía de la existencia de dicho programa, pero, gracias a Cruz Roja, lo conoció y se adhirió al mismo. Asegura que fue un camino muy largo y duro pero que, finalmente, encontró la tranquilidad en Medina de Rioseco.
“He tenido una vida muy dura. Sabía que, con la ayuda de manutención, pasase lo que pasase, mis niños no iban a pasar hambre ni frío nunca porque contaríamos con un techo. El camino desde el 3 de noviembre de 2022, al llegar a España y hasta Medina de Rioseco, ha sido lo más duro de mi vida”, confiesa.
Pese a todo, nuestra protagonista, poco a poco, se fue adaptando y encontró en Medina de Rioseco la paz y la tranquilidad que tanto necesitaba. En la localidad vallisoletana le acogieron como en casa.
“Aquí he aprendido a vivir de una manera diferente a todo lo visto antes. Me han enseñado que la vida está para disfrutarla. Que una sonrisa puede cambiarte el día y una buena palabra te puede cambiar hasta la vida. Aquí me han apoyado mucho y estoy muy agradecida por ello”, añade la moldava.
Ahora se ha puesto un reto, abrir un nuevo bar.
Imagen de Cristina.
El bar
“La idea del bar la tengo desde hace mucho tiempo porque para criar tres niños y poder darles un buen futuro se necesita dinero. Necesito emprender para darles un buen futuro y nivel de vida”, explica Cristina.
Durante estos dos años ha trabajado en reconocidos establecimientos hosteleros como ‘El Rincón de Unamuno’ donde aprendió todo lo que sabe de hostelería y donde estableció vínculos con sus compañeros.
“El bar lo vamos a abrir en la Plaza Mayor del pueblo. Vamos a ofrecer una variedad grande de raciones y tapas para todo el mundo. Va a ser un local de tipo familiar que también contará con menú infantil. Todo, con comida totalmente casera, con productos frescos y de alta calidad”, explica.
El local tiene 61 metros cuadrados y ha realizado una reforma para mejorarlo y que los clientes estén como en casa. Todo, bajo el paraguas y el nombre de ‘Los Almirantes’, tradicional de la zona.
Un lugar que tiene previsto abrir sus puertas a mediados del próximo mes de marzo para aprovechar la Semana Santa, declarada de Interés Turístico Internacional en el lugar.
“He tenido mucho apoyo de mi novio, que es riosecano, y de mi mejor amiga. También quiero dar las gracias al Ayuntamiento de Medina de Rioseco que siempre ha estado ahí para guiarme en el proceso”, finaliza nuestra protagonista.