La Guardia Civil comprueba in situ que los árboles han sido talados y sustraídos

La Guardia Civil comprueba in situ que los árboles han sido talados y sustraídos

Valladolid

Lo contrata para limpiarle el pinar y en su lugar le tala 571 pinos piñoneros adultos que vende para biomasa

La Guardia Civil investiga a un empresario por un presunto delito de hurto y daños, con un perjuicio estimado de 46.000 euros.

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El encargo parecía sencillo y habitual en el mundo rural: limpiar un pinar para mantenerlo en buen estado. El propietario confió el trabajo a una empresa porque no tenía tiempo para hacerlo por sus propios medios y dio por hecho que la parcela quedaría cuidada.

Meses después, lo que encontró fue un paisaje muy distinto. Donde antes había árboles adultos, faltaban centenares de pinos.

La Guardia Civil de Valladolid investiga a una persona como presunto autor de un delito de hurto y un delito de daños tras la desaparición de 571 pinos piñoneros adultos de un pinar situado en el término municipal de Hornillos de Eresma.

La finca contaba con alrededor de un millar de ejemplares y el daño económico se estima en unos 46.000 euros.

La investigación arrancó tras la denuncia del propietario, que alertó de que entre junio y agosto de 2025 se habían talado y retirado árboles sin su consentimiento.

La parcela tenía autorización administrativa para realizar labores de limpieza, concedida por la Junta de Castilla y León, ya que el dueño no podía hacerse cargo personalmente de esos trabajos.

Las comprobaciones permitieron constatar que el investigado no realizó la limpieza autorizada y, en su lugar, procedió a talar pinos adultos sin la licencia forestal necesaria, sobrepasando los permisos concedidos y alterando de forma irreversible el pinar.

Los árboles cortados no se quedaron en el monte. Fueron retirados en camiones por una empresa subcontratada y trasladados hasta una empresa de biomasa en la provincia de León, donde habrían sido vendidos.

Tras descubrirse los hechos, se intentó una solución pactada para compensar los daños, pero no fue posible llegar a un acuerdo.

La Guardia Civil ha remitido las diligencias al Juzgado de Guardia de Medina del Campo, que será el encargado de continuar el procedimiento.

Un caso que deja una sensación amarga entre los propietarios forestales y vuelve a recordar que la confianza, cuando se quiebra, puede tener consecuencias económicas y ambientales difíciles de reparar.