Javier junto a sus deliciosos panetones en la Pastelería El Horno de Medina del Campo.

Javier junto a sus deliciosos panetones en la Pastelería El Horno de Medina del Campo. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Valladolid

Javier (52) y un histórico horno que elabora unos deliciosos panetones por Navidad: "Todos los que hacemos se agotan"

Triunfa la calidad, por encima de la cantidad. El más vendido es el de chocolate con naranja, una auténtica delicia para el paladar.

Más información: La famosa pastelería vallisoletana que elabora unos sabrosos panetones: "En Navidad hacemos unos 2.500"

Publicada

Medina del Campo es un gran municipio de la provincia de Valladolid que, en la actualidad y según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), cuenta con una población de 20.215 habitantes.

En la Villa de las Ferias hay una gran actividad. Tanto hostelera como de diferentes establecimientos comerciales y artesanos, que llevan toda la vida haciendo las cosas bien y elaborando los mejores productos con gran mimo.

De tradición centenaria, la Pastelería El Horno, es uno de esos establecimientos comerciales. Al frente está ahora Javier García Herrero. No deja de trabajar en estos días en los que los pedidos se multiplican.

Charlamos con él de la historia del lugar, de la suya propia, y de los deliciosos productos que elabora junto a su equipo centrándonos en uno de los que triunfan como es el panetone.

Javier, pastelero toda la vida

“Me defino como un amante del mundo de la gastronomía en general y de la pastelería en particular. Una persona con buen sentido del humor y quizás demasiado perfeccionista, sobre todo en el trabajo”, asegura, en declaraciones a EL ESPAÑOL de Castilla y León, Javier García Herrero.

Nacido en Medina del Campo hace 52 años, suma, en el mundo pastelero, 30 años de experiencia. Recuerda su infancia como “feliz” arropado por sus padres y “conservando muy buenos recuerdos”.

“Tuve la suerte, de pequeño, de tener de todo, gracias al esfuerzo y al trabajo de mis padres a los que echo mucho de menos. Cuando era pequeño, siempre quería estar rodeado de ordenadores. Me hubiera gustado vivir de la informática y empecé la carrera de Sistemas Informáticos en la Universidad de Valladolid”, confiesa nuestro protagonista.

Sin embargo, a los tres años, tuvo que abandonar los estudios para poder estar con su padre trabajando en el obrador. “Comencé ayudando a mi padre en verano. Ahí arrancó todo. Veía como trabajaba, con mimo, y cuidaba al máximo todo lo que hacía”, añade Javier.

Alma centenaria y grandes delicias

“Abrimos la Pastelería El Horno de Medina del Campo en el año 2009. Suma 16 años de vida. Todo tras la jubilación de mi padre y después de hacer reforma en el antiguo local en el que estábamos anteriormente. La pastelería siempre ha sido familiar, de mis abuelos y mi padre. Venimos de un negocio centenario y de varias generaciones viviendo del dulce.

Un negocio que se ubica en la calle Padilla número 19 de la Villa de las Ferias y en el que trabajan un total de tres personas. Belén, Alma y Javier, nuestro entrevistado. Un pequeño obrador de los de toda la vida.

Belén y Alma preparando los panetones. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Belén y Alma preparando los panetones. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

“Sin Belén ni Alma la Pastelería El Horno no sería lo mismo”, apunta nuestro entrevistado, que nos explica que elaboran “artesanalmente, todos los productos que venden en el lugar”.

Entre ellos destacan los pastelillos, de distintos tipos, también las pastas de té y elaboran bollería a diario, además de hojaldres. También, durante el resto del año, elaboran las típicas cocadas, el postre más famoso de Medina del Campo.

Ahora estamos centrados en los dulces de Navidad. Desde la elaboración de los turrones más tradicionales a otros de sabores más de vanguardia. También elaboramos roscones, ahora que vienen los Reyes Magos y deliciosos panetones”, añade el pastelero.

Precisamente, de este último producto, vamos a hablar ahora.

El panetone

“Llevaba varios años con la idea de hacer panetones, pero, por motivos personales, lo íbamos posponiendo hasta que nos hemos lanzado a hacerlos y todo ha ido fenomenal. Estamos encantados con la aceptación que han tenido y del producto que elaboramos”, apunta.

Explica que, en años anteriores, hacían un panetone en formato más tradicional, el milanés, y en la actualidad se centran en el de tipo veneciano, que es más ancho y menos alto.

Un sabroso panetone elaborado en la Pastelería El Horno de Medina del Campo.

Un sabroso panetone elaborado en la Pastelería El Horno de Medina del Campo. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León

“Decidimos tomar esta decisión debido al formato de horno con el que trabajamos y estamos muy contentos con la decisión. Llevamos haciéndolos, en formato veneciano, tres años”, apunta Javier.

Desde la pastelería medinense, lo primero que tienen en cuenta es “la calidad del producto”, gracias a “las materias primas” que emplean en su elaboración. Tienen panetones de chocolate y naranja, de pistacho, de limón y también el tradicional con pasas y frutas confitadas.

Sin duda, el más vendido es el de chocolate y naranja. También han tenido un gran éxito los minipanetones, que son elaboraciones de tamaño individual y se venden rapidísimo. Tenemos en mente nuevas variedades para el año que viene”, apunta.

Hornean dos días a la semana y cuentan con una producción muy limitada, ya que son un obrador pequeño y el proceso de elaboración de este producto es largo, de tres días.

Todos los que hacemos se agotan. También contamos con una edición limitada que sacamos online para enviar a toda la península. Una vez que se acaban, no se hacen más hasta el año próximo”, indica nuestro entrevistado.

“Muchas horas”

Hay que meterle muchas horas al negocio para poder sacarlo adelante. Además, tenemos una gran cantidad de gastos fijos como la luz, el aumento del precio de las materias primas, que es constante, el IVA o la cuota de autónomos”, nos explica nuestro protagonista.

Belén en la Pastelería El Horno de Medina del Campo.

Belén en la Pastelería El Horno de Medina del Campo. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Sobre contar con un negocio en el medio rural, pese a ser Medina del Campo, una de las villas más importantes de la provincia de Valladolid, confiesa que “el futuro de la tienda física es complicado porque la gente, cada vez acude más a centros comerciales de las capitales o al comercio online”.

“Además, está la competencia de los supermercados con precios irrisorios. La calidad de sus productos no es comparable a los que podemos fabricar pastelerías de las de toda la vida, donde el esfuerzo, dedicación y el empleo de las mejores materias primas se notan”, añade.

Sobre el objetivo, mirando al futuro, asegura que “la vida nos cambió de forma radical tras el fallecimiento de su hijo Ángel tras una larga enfermedad con solo 14 años”. Está siendo “difícil y duro” afrontar esa pérdida, pero afirma que “nos gusta pensar que cada dulce que elaboramos en la Pastelería El Horno lleva un pedacito de Ángel”.