Eloy González en su silla de ruedas
El deseo de Eloy, un joven nacido en un pueblo de Valladolid, tras un terrible accidente: "Soy un guerrero"
Recauda fondos para poder subir a su casa en plataforma con el objetivo de llegar a los 30.000 euros.
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Eloy González Hernández tiene 18 años. Nació en Castronuño (Valladolid). Es amante del mundo del motor, de pinchar música y de disfrutar de un buen rato con sus amigos.
Disfrutó de una infancia “tranquila y feliz” con el “cariño” de sus hermanos y rodeado de su familia en el mágico entorno rural que propone la localidad vallisoletana. Recuerda sus salidas con la bici por el campo, jugar con sus tractores y pasear con su familia.
“De pequeño quería ser maestro porque me interesaba mucho enseñar y mostrar a la gente mis conocimientos para que ellos también contaran con ellos”, confiesa en declaraciones a EL ESPAÑOL de Castilla y León.
Sin embargo, la vida de nuestro protagonista cambió para siempre el pasado 31 de octubre de 2024, mismo día que cumplía la mayoría de edad, tras un accidente con su moto en un camino de Castronuño.
“Fue un golpe muy duro para mi vida y también para la de mis padres. De hecho, creo que han sufrido más ellos que yo. Pasé de ser un chico alegre celebrando mi cumpleaños a estar en un quirófano con tres vértebras rotas, sin mover ni sentir nada desde el ombligo y hasta los pies”, confiesa.
Algo que nadie se espera. Sin embargo, Eloy siguió adelante y asegura que pese a “tener momentos de bajón, no entró en depresión” y que “procuraba tirar de humor para que su entorno estuviera contento”.
El deseo de una plataforma
“Me considero un chico normal, de 18 años, que en la actualidad residen en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo de lunes a viernes y los fines de semana me voy a Castronuño. Por circunstancias de la vida me he tenido que convertir en un guerrero que nunca se rinde. Soy un guerrero”, añade.
El joven, en silla de ruedas, recauda fondos para poder subir a casa, en su municipio, en una plataforma. El objetivo es el de alcanzar los 30.000 euros, lo que le daría la posibilidad de ser totalmente independiente.
“La iniciativa se le ocurrió a la novia de mi hermano. Al ver que económicamente no nos iba muy bien y tras comprobar que el precio del elevador era muy alto. Además, hemos puesto en marcha otra iniciativa para la gente más cercana que consiste en una cena-fiesta que se hará el 2 de mayo”, añade Eloy.
Su objetivo es conseguir “el máximo dinero posible” para adquirir esa plataforma y “lograr su plena independencia” con el fin de que nadie tenga que ayudarle cuando vaya a entrar o salir de la casa de sus padres en Castronuño.
“He flipado con la gente. Jamás pensé que fuese a ser tan compartida la iniciativa ni que donasen tanto. Estamos por encima de los 10.000 euros, incluso llegando a gente que, desde el accidente tengo como referentes en silla o gente famosa relacionada con el mundo del motor”, explica.
Su futuro
Eloy no duda en asegurar que, ahora mismo, su futuro está “lleno de incertidumbre” porque el accidente se produjo hace cuatro meses y “aún tiene que ver cómo avanza su lesión” aunque la “previsión de los médicos es mala” ya que “no piensan que vuelva a andar”.
“Estoy haciendo todo lo que está en mi mano con la rehabilitación para poder sacar el máximo partido a mi cuerpo. Antes del accidente estudiaba una ingeniería mecánica y me gustaría retomarla, aunque no voy a negar que tengo miedo de cómo me voy a desenvolver solo en la ciudad. La idea sería estar de lunes a viernes en Valladolid y los fines de semana en Castronuño”, asegura.
Eloy quiere mirar adelante con el fin de “no fallar” a todos los que le están ayudando a los que “agradece su apoyo” que le da fuerza para seguir mirando adelante con optimismo pese a su situación.
“La palabra que todo el mundo usa para definirme es la de campeón. Aseguran que soy la persona más fuerte que conocen y que están orgullosos de mí y de cómo estoy afrontando la situación. Estoy luchando para no perder jamás la sonrisa y la esperanza”, finaliza nuestro protagonista.