Valladolid

Juan Perro: "El cambio de siglo sirvió para impedir salvar el planeta y alcanzar una sociedad más justa"

El que abrió la escuela de calor en el lejano y nostálgico 1984 cierra el ciclo de conciertos de la Plaza Mayor en la Feria y Fiestas de la Virgen de San Lorenzo de Valladolid

12 septiembre, 2021 09:00

Habrán comido, ya, en Cuba o en México cuando un sentido admirador de sendos países y del hermanamiento entre culturas, unidas por la misma lengua, comience a rasgar las cuerdas de su guitarra, tal y como comenzó a hacerlo frente al público de hace más de treinta años, en las tablas y salas de Madrid, en su Movida. Santiago Auserón, más conocido, entre micrófonos y baquetas de los escenarios de un sinfín de países, como Juan Perro cierra, esta noche, el ciclo de conciertos de la Plaza Mayor de Valladolid en la última noche de la Feria y Fiestas de la Virgen de San Lorenzo.

Lo hará frente a un público local dispuesto en sillas, a fin de que la Covid no se salte la cola de espera, que ascenderá hasta las 900 personas, una tesitura de la que uno de los integrantes de Radio Futura habla en dos estadios, uno inicial, el de la vuelta a la carretera y a los escenarios, “con mayor frialdad” y, otro, el que tiene lugar desde que se normalizó el regreso al directo, con “unas ganas increíbles, por parte del público, de comunicar, donde se genera un entendimiento con el público y una intensidad particulares”.

Sobre sus inicios como uno de los mágicos Radio Futura, Perro reflexiona acerca de “la huella de las canciones que ha perdurado y que los propios padres, los que escuchaban en directo en los ’80, han legado a sus chiquillos”. También, habla de cómo el sello de aquella banda que sirvió de semilla del pop-rock español, junto con muchas otras, dejó en él y en su trayectoria, en la que se centra en la profusión de nuevos contenidos “mediante la confluencia entre el rock español, el jazz y la música cubana”. Dentro de sí mismo, a sus 67 años, recién cumplidos, el músico continúa con el objetivo de “convertir la canción popular española en objeto de búsqueda poética y sonora, en un camino que abrió Radio Futura y en el que Juan Perro profundiza”.

Foto: La Huella Sonora

Acerca de sus influencias y de las fuentes de las que ha bebido durante toda su carrera, el artista muestra “la máscara de Juan Perro como una especie de título que conecta con el músico vagabundo, desde el blusero de Mississippi hasta el juglar íbero de la Edad Media, figuras errantes que esta máscara trata de recordar”. En el recuerdo, del natural de Zaragoza, de su más temprana edad como “niño nómada” queda la amplia gama de estímulos musicales e inquietudes culturales con los que convivía, a diario. Por una parte, con sus padres, en su casa, donde sus oídos se deleitaban con las profundas voces de la flor y nata norteamericana, con referentes como Ella Fitzgerald o Nat King Cole. También, en la otra cara de la moneda se encontraba la inquietud inherente a la juventud en la herencia recibida de la “búsqueda constante en los tocadiscos de los primeros ‘singles’”, donde comienza a inclinarse por los ritmos cubanos que acaban cautivándole cuando, ya con Radio Futura, conoce la isla y “cómo los negros y mulatos hispanohablantes moldeaban el verso, el metro, la dicción y, con ellas, creaban imágenes”.

Departir con Santiago Auserón es hacerlo con una profunda voz que se prepara para su próximo acto y que es más que el peine del aire a su alrededor, se trata, de una voz que, cuando se cumplen veinte años del atentado sobre el ‘World Trade Center’, en Nueva York, evidencia cómo “el cambio de siglo supuso un punto desde el cual repensar todo, donde comenzaron a darse muchas sinergias, como el control de los mercados financieros o la comunicación electrónica impide la transformación social en aras de salvar el planeta y de alcanzar una sociedad más justa”.

De un pasado algo más lejano, aunque presente en cada paso de su día a día, el de la ‘Movida Madrileña’, valora que, entonces, “se daba una disposición social hacia la novedad artística y cultural, con una querencia por las novedades sonoras, en particular, que se truncó cuando los dueños se apalancaron en sus despachos para acabar siendo, ellos mismos, los diseñadores de los formatos en el negocio musical”. Auserón lamenta, con un carraspeo que refleja más dolor por la oportunidad perdida que irritación en la garganta, la manera en la que “toda la savia musical se encajonó en formatos mercantiles”. Así, ese espejo del pasado es en el que se mira la música actual, en la que “la creatividad joven no tiene sitio ya que sólo se repiten formas caducas salvo cuando, muy de vez en cuando, se echa mano de novedades banales que sirven como condicionante del gusto de la audiencia de una manera fácil”, critica la emblemática voz que nos abrió la escuela de calor, allá por el 84.

Como reflexión y salvavidas para la música, cuyo cometido es “abrir y atravesar las fronteras que dibujan, en ocasiones, la lengua y culturas diferentes”, Auserón reclama una unión “para vencer las resistencias del negocio musical, controlado por los despachos, continuar con el contacto intergeneracional y, también, tomar en serio la calidad musical internacional, donde, en todo momento, el apoyo institucional y mediático es trascendental”.

Por otra parte, Juan Perro ha vuelto a los escenarios y “a la carretera”, como a él le gusta definir el inherente nomadismo del artista, este mismo verano con su ‘Cantos de ultramar’, un disco que tenían preparado para publicarlo el pasado mes de abril de 2020, lo que fue un estreno en directo truncado por la pandemia pero que, por otra parte, “fue concebido para difundirlo en redes sociales”. Habla de unos “contactos iniciales de cara a realizar una gira por ciudades de Estados Unidos, del Cono Sur de América y, también, México”.

Precisamente, acerca del país ‘tri’, donde el picante se traslada de la cocina a toda la sociedad, el artista lo define como “colorido, alucinante y, también, con contradicciones como la amenaza de violencia relacionada con el narco o la delincuencia, algo contra lo que puede su belleza absoluta”.

No con tanto calor como en México, donde ya están valorando una posible siesta, pero sí con la expectación de las otras muchas veces en las que Juan Perro se ha desplazado a Valladolid, el cantante será recibido, esta noche, en una ciudad que ya comienza a repensar sus festividades de dentro de un año, al grito profundo y honesto que Auserón proclama: “¡Salud y suerte!”.