FOTOS VA 1ª DE FERIA (11)

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Valladolid

La torería de un genio y el espectáculo de otro

11 septiembre, 2021 10:11

Primera de Feria de Nuestra Señora Virgen de San Lorenzo. Casi lleno conforme al aforo permitido. Al finalizar el paseíllo se guardó un minuto de silencio por el óbito fechas atrás de la ganadera vallisoletana Tere Molero. A continuación, y tras sonar el Himno Nacional, se rindió un merecidísimo homenaje al cirujano jefe de los servicios médicos de la Plaza de Toros de Valladolid, Dr. Mateo Gutiérrez, por su jubilación. Tendrá un pasodoble en su honor, obra del maestro Eugenio Gómez.

                              

Tarde muy entretenida la que tuvo lugar en el coso del Paseo Zorrilla, de agradable temperatura y con un excepcional ambiente en los tendidos. Buena corrida la que trajo la familia Matilla al coso vallisoletano con los dos hierros de la casa, García Jiménez y Olga Jiménez. Brava en términos generales, con movilidad y transmisión, pronta en la muleta, a excepción del primero que fue más blando y soso de remos, destacando el lote de El Fandi, y sobre todo el primero de su lote que fue de vuelta al ruedo que incompresiblemente el público no pidió.

           

El corrido en primer lugar, negro, de nombre Despertador, cuya lidia correspondió al torero de La Puebla, fue un toro de buena condición, con clase en la embestida, metiendo la cara tanto por el pitón izquierdo como por el derecho, pero muy justo de fuerzas. Lo recibió Morante con unas verónicas de ensueño, llenas de magia, duende, dándole el pecho y con el mentón hundido, desatando el entusiasmo en el público, rematando con dos medias que paró el tiempo. Ya en la muleta, tras recibir un ligero puyazo, Morante compuso una faena ante un toro que a medida que avanzaba la faena fue a menos llena de despaciosidad y temple, de gusto, de clase en su forma de citar, de torería que provocó el entusiasmo en el público. Mató de pinchazo y estocada. Ovación.

                              

En segundo lugar, se lidió Amargado, negro, cuyo turno correspondió a El Fandi. Fue sin lugar a dudas el toro de la corrida, bravo, codicioso, pronto a los engaños, con un tranco excepcional, con la cara colocada en todo el momento, desplazándose por ambos pitones y sin un mal gesto.

Y con estos mimbres, háganse ustedes idea de la que montó El Fandi, tanto con el capote, como con las banderillas y la muleta. Puro espectáculo el del granadino, que juicios de valor aparte, tan necesario en la Fiesta. Con el capote le recibió con dos largas cambiadas y le remató con una media de rodillas. Al caballo le llevó por chicuelinas, y ya en banderillas, armó la marimorena clavando cuatro pares en todo lo alto. Con la franela, echó las rodillas al suelo, y le enjaretó dos tandas por el derecho poniendo al público de pie. El toro pedía muleta y el granadino se la presentó por el pitón izquierdo. Terminó la faena por manoletinas antes de recetarle una estocada. Dos orejas.

                           

Salió en tercer lugar el toro de menos peso en la romana, Discreído, de capa negra, del hierro de Olga Jiménez. Soso, sin transmisión ni movilidad, justo de fuerzas, Roca Rey se contagió de la condición del animal, no conectando con el público vallisoletana ni en los recibos con el capote ni en la muleta. Mató de media estocada. Silencio.

En cuarto lugar, saltó al ruedo Derribado, negro también. Morante, que vestía el mismo terno que estrenó en su encerrona de El Puerto de Santa María con los Prieto de la Cal, le recibió con cuatro afarolados de pie que hicieron las delicias del público. Estaba a gusto Morante (lo estuvo toda la tarde) y tanto era así que pidió las banderillas desatando en algunos la sorpresa, en otros la incredulidad y en todos ellos el entusiasmo. Clavó tres pares, el último al quiebro, en todo lo alto, con torería, con mucha torería. Ya en la faena de muleta bordó una vez más el toreo, tanto por la derecha como por la izquierda, ante un animal que a medida que avanzaba la faena iba a menos. A pesar de ello, Morante estuvo cumbre gracias al temple que atesora y a esa despaciosidad que imprime a sus faenas lo que impidió que el toro doblase las manos.

Hoy Valladolid estaba con Morante, hoy sí. La magia que envuelve su obra, el duende, la forma de andar en la plaza, su forma de citar, la ejecución de determinadas suertes hace que el respetable recordase los tiempos de José y Juan. Señores, es el año de Morante. Mató de un estoconazo. Oreja con fuerte petición de la segunda.

Carcelario fue el que se lidió en quinto lugar, un toro castaño, que dio un juego excepcional cuya lidia correspondió a El Fandi. Tuvo la suerte de su lado el granadino en el sorteo con el lote que le tocó. Gran toro el de Olga Jiménez. Y cómo no, El Fandi le dio fiesta, desde con el capote citándole por lopecinas, como con las banderillas colocando cuatro pares en todo lo alto, haciendo una auténtica exhibición de sus facultades físicas, hasta con la muleta, empezando la faena una vez más de rodillas. Le enjaretó varias tandas, ya de pie, tanto por el pitón izquierdo como por el derecho, en las que el toro embistió con una gran clase, metiendo la cara y humillando. Mató de estocada. Oreja.

                          

El sexto fue el toro con más peso de la corrida en la romana, 543 kilos. Sosito de nombre, pero sólo lo fue de nombre, porque fue el más complicado de la corrida, con motor, pero con mucho picante, nada fácil para estar delante. Roca Rey salió arreado por el triunfo de sus compañeros de terna, y en un gesto de responsabilidad por el lugar que ocupa, se puso de verdad, pero no era su tarde. Tras dos pinchazos, mató de estocada. Silencio.