Imagen de la aldea abandonada a la venta en la provincia de Salamanca.
Venden una aldea con 16 propiedades, tres casas, 2.000 m2 construidos y es "ideal" para negocios rurales o para ir a vivir
Está ubicada en Salamanca y se puede comprar por 295.000 euros.
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Mientras el mercado inmobiliario cada vez está más tensionado, algunas zonas del mundo rural se resisten a los precios disparatados que hoy en día se ven en las ciudades. Las capitales de provincia concentran la mayor parte de la demanda, pero hay localidades que tienen mucho que ofrecer y a veces apenas se conocen.
Más aún cuando hablamos de aldeas abandonadas. Estas se han convertido en los últimos años en un gran reclamo para los amantes de la tranquilidad y el silencio. Incluso han surgido plataformas e inmobiliarias que centran su actividad en este mercado que, aunque pueda parecer extraño, a la vista está que tiene su público.
Es el caso de Aldeas Abandonadas, una inmobiliaria que directamente no es que venda casas para vivir en el medio rural, sino que lo que aquí se oferta son aldeas completas.
Una de las que destaca es la que tienen a la venta en la provincia de Salamanca, donde ofrecen 2.000 metros cuadrados construidos y 16 propiedades, entre las que se incluyen tres casas, dos de ellas totalmente reformadas y listas para vivir y una tercera que necesita algún arreglo.
El precio está sumamente alejado de los precios desorbitados por encima del medio millón que se ofertan en muchos lugares, ya que todo esto se puede comprar por 295.000 euros.
Esta aldea salmantina se vende como un lugar "ideal" para emprender un negocio rural que sirva como destino de descanso para los futuros clientes, pero también para entrar a vivir directamente, en familia o con amigos.
Lo definen como un "bonito y exclusivo conjunto rural" alrededor de las 16 propiedades que se concentran sobre un caserío en la zona de Salamanca, aunque sin especificar concretamente.
Las casas tienen paredes de piedra y techumbre de vigas de madera y teja árabe. Dos de ellas, las que están reformadas y listas para entrar a vivir, tienen hasta patio interior.
"Los mejores meses para habitarlas son de abril a octubre", apuntan desde la inmobiliaria. De esta forma, la aldea se postula como una opción para disfrutar como segunda residencia los fines de semana o la época de verano.
Una de las viviendas tiene una chimenea de leña con los radiadores pertinentes, pero sería necesario aislarla térmicamente para que fuera eficiente, según reconocen.
Además de las viviendas, el complejo también cuenta con cuatro corrales de unos 500 metros cuadrados cada uno de ellos.
En uno hay olivos, higueras, nogales, un jardín "mediterráneo", un pequeño huerto, gallinero y hasta una casita de unos 30 metros cuadrados de nueva construcción que está forrada de piedra y tiene baño, cocina y estufa de pellet.
Los otros tres corrales, apuntan, pueden ser destinados para tener animales como caballos, burros, ovejas o conejos. O, simplemente, para construir una piscina "en cualquiera de ellos".
El resto de propiedades se corresponden a antiguos pajares y tenadas aledaños a las casas, siendo la mayoría en la actualidad solares limpios en los que únicamente se conservan los restos de las paredes de piedra, que permiten distinguir las delimitaciones de las mismas.
Calles al natural y cero contaminación
Aquí la naturaleza se vive al máximo. Tanto es así que las calles son de hierba, con el objetivo de "mantener el carácter rústico de la propiedad".
Además, no hay ningún tipo de iluminación artificial en las calles, por lo que por las noches se puede "observar el cielo con la luna, las estrellas y la Vía Láctea perfectamente".
Precisamente, para ello se construyó una terraza a la que se puede acceder a través de una escalera de piedra desde el patio de la casa principal.
La aldea también presenta la ventaja de que la contaminación es cero, al igual que la acústica, siendo únicamente el ruido existente el de los animales.
Además, las casas cuentan con un enganche al cable de fibra óptica a unos 200 metros, por lo que puede ser una opción propicia para familias que puedan teletrabajar.
A pesar de la tranquilidad en soledad que parece prometer la aldea, está bien comunicada con algunos servicios como la piscina municipal o un restaurante a apenas 1,5 kilómetros.
"El entorno transmite sensación de tranquilidad y desconexión con caminos entre encinas ideales para pasear en solitario y empaparse de la naturaleza", asegura el anuncio.