Pablo Moreno posa durante el rodaje de su película.
Pablo Moreno, el director que ahora recupera la 'palra', el dialecto leonés de su abuela: "Creía que hablaba mal"
El salmantino lleva 22 años contando historias hasta que ha decidido contar la que tenía en casa : “Tenía que contar lo mío”.
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Pablo Moreno lleva casi 22 años haciendo cine. Ha contado historias de otros, pero ahora ha decidido mirar hacia atrás y contar lo que siempre ha visto en su casa.
Y lo ha encontrado en su familia de pastores, en el suroeste de Salamanca y en una forma de hablar que su abuela llegó a considerar “hablar mal”.
Su nueva película, ‘Pastoris’, nace de ese viaje a las raíces y de la certeza de que, dentro de unos años, "puede parecer ciencia ficción".
A sus 43 años, lleva casi media vida detrás de una cámara. Director, guionista y productor, fundador de Contracorriente Producciones SLU (Stellarum Films), socio fundador de la Asociación Kinema Siete y director desde 2011 del Festival Internacional de Cine de Ciudad Rodrigo
Desde siempre ha construido buena parte de su trayectoria contando historias ajenas. Entre sus largometrajes figuran ‘Un Dios prohibido’, ‘Poveda’, ‘Luz de soledad’, ‘Red de Libertad’, ‘Claret’, ‘Petra de San José’ y ‘La sirvienta’.
También es profesor asociado del Grado de Comunicación y Creación Audiovisual de la Universidad de Salamanca.
Pero después de casi veinte años haciendo películas llegó una pregunta incómoda.
“¿Y de lo mío qué he contado yo?”. La respuesta estaba en casa.
Pablo nació en Salamanca y vive en Ciudad Rodrigo. Su productora también está allí. Y sus raíces familiares se hunden en el suroeste de la provincia, en una tierra donde varias generaciones de su familia fueron pastores.
“La oveja negra he sido yo. Me dedico al cine”, bromea a EL ESPAÑOL Castilla y León.
Una botella lanzada al futuro
La idea comenzó a finales de 2022. Pablo quería hablar del pastoreo y lo quería hacer desde dentro, es decir, desde los recuerdos familiares, las historias transmitidas de generación en generación y todo aquello que había visto desaparecer poco a poco.
Y algo todavía más curioso, ya que también quería recuperar una lengua. Sí, como suena.
Así nació una película que está ambientada a comienzos del siglo XIX, después de la Guerra de la Independencia, y utiliza la palra, una variante del leonés hablada tradicionalmente en la comarca del Rebollar, al suroeste de Salamanca.
“Es nuestra Troya particular”, explica para referirse a aquel momento histórico que sirve como escenario de la película.
Durante el proceso comenzaron a recoger folclore, rituales, usos, costumbres y formas de relacionarse que se encontraban ya en peligro de desaparición.
El resultado pretende ser algo más que una película. “Es como un mensaje en una botella”, resume.
Un mensaje enviado desde un mundo que, según Pablo, dentro de unas décadas podría parecer imposible de reconocer. “Un mundo que dentro de unos años va a aparecer en ciencia ficción”.
Eso sí, que quede claro que la película es ficción. No reconstruye un acontecimiento histórico concreto, pero está construida con retazos de realidad.
Así nacen leyendas, recuerdos, conversaciones familiares, escenas observadas durante años.
Todo se mezcla en la historia de un hombre que vuelve de la guerra a casa y descubre que lo han dado por muerto.
La abuela que pensaba que hablaba mal
Hay una historia dentro de ‘Pastoris’ que explica quizá bien por qué este salmantino necesitaba hacer esta película y es que su abuela hablaba la palra y durante toda su vida creyó que lo hacía mal.
“Todos me decían que hablaba usted muy mal”, recuerda Moreno, ella llegó incluso a preguntarse hasta dónde habría llegado si hubiera sabido hablar “bien”, por desgracia su nieto no pudo decírselo a tiempo.
Su abuela murió antes de que pudiera explicarle que no hablaba mal y que simplemente hablaba de otra manera.
Ahora la película se convierte también en una especie de conversación pendiente con ella.
La palra tiene particularidades fonéticas, gramaticales y léxicas propias. Es algo muy curioso.
Cambian algunas terminaciones, se modifican determinados sonidos, se altera el orden de las palabras y existen términos específicos heredados de la tradición local.
Pero, sobre todo, tiene una historia. “Esto es patrimonio inmaterial y tiene que estar protegido porque, si no, desaparecerá”.
Rodar con animales
Recuperar toda una cultura perdida era complicado, pero grabarla para una película también tiene más problemas.
El rodaje se prolongó durante más de un año y había un problema que ningún guion podía resolver.
Y es que, entre otras cosas, una oveja no entiende que hay una hora prevista para rodar.
Para conseguir una de las escenas de la película, el equipo habló con diez rebaños y diez pastores.
Buscaban algo muy concreto: el nacimiento de un cordero. “Esta noche a lo mejor pare alguna oveja”, les decían.
El parto se complicó porque el cordero venía atravesado y el pastor tuvo que intervenir. La escena terminó siendo una de las más especiales del rodaje.
El actor José Sergio Carboso, que interpreta a Domingo, estaba allí. “Fue un momento precioso. Un momento mágico”, recuerda Pablo.
Pablo empezó ‘Pastoris’ para hablar de sus raíces. Pero terminó descubriendo cosas sobre sí mismo.
Una de ellas tiene que ver con algo aparentemente sencillo: cuánto necesitamos realmente para vivir. “No se necesita tanto para vivir”.
La trashumancia le ha enseñado que el camino puede hacerse más ligero y que acumulamos objetos, preocupaciones y necesidades que terminan ocupando un espacio enorme. “A veces para ganar hay que perder un poco”.
Una película sobre la raíz
En ‘Pastoris’ hay pastores, animales, caminos y una lengua que se resiste a desaparecer.
Pero debajo de todo eso hay una pregunta mucho más actual: qué ocurre cuando una sociedad avanza demasiado deprisa y olvida de dónde viene.
La película habla de ecología y de la relación con el entorno. También habla de la familia y del valor de la palabra dada, es decir, muchos valores que ahora parecen perdidos.
Porque detrás de la sociedad actual están los padres y los abuelos que construyeron, “con mucho esfuerzo”, apunta, el mundo que ahora damos por hecho.
La película quiere que el espectador vea ese esfuerzo. Entre otras cosas que comprenda lo que había detrás de llevar un rebaño, recorrer los caminos y conseguir que una familia pudiera salir adelante.
El cine como memoria
En las primeras proyecciones, Moreno ha comprobado que la historia no pertenece únicamente a Salamanca.
Han llevado la película a distintos lugares de España, también lejos de Castilla y León. Y en cada sitio han encontrado diferencias culturales.
Aunque reconoce que “los espectadores se sorprenden, sobre todo, por su valor antropológico”.
Lo que siempre está en el corazón es Salamanca. Ahora trabaja en la postproducción de ‘Seranú’ , un cortometraje que continúa directamente la línea de ‘Pastoris’ y que se adentra en un territorio más místico y misterioso.
Después de casi 22 años haciendo cine, el director salmantino parece haber encontrado finalmente el lugar desde el que quiere contar sus historias.
Ahora su misión es mantener vivo todo un legado, sobre todo el de una abuela que murió pensando que hablaba mal.