Imagen de parte del alijo de estafa incautado en la Operación 'Vulneres'.
Un atraco con disparos en Santa Marta destapa una red criminal con armas, droga y chalecos de la Guardia Civil
La operación 'Vulneres' arranca tras el violento asalto a un local de Santa Marta de Tormes donde el dueño resultó herido de bala y culmina con registros en Villares y Aldeaseca.
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La Guardia Civil de Salamanca ha cortado las alas a una de las bandas más activas y peligrosas que operaban en la provincia. La operación, bautizada muy acertadamente como 'Vulneres' y llevada a cabo por los especialistas de Judicial, ha terminado con la detención de cuatro hombres que tenían en jaque a los agentes y que contaban con colaboradores repartidos por distintos puntos de España.
La teniente de la Unidad Orgánica Policía Judicial, Cheyenne Carbajo Pérez ha detallado con precisión cómo se fraguó este golpe policial, explicando que todo comenzó a raíz de un violento atraco a mano armada en una joyería de Santa Marta de Tormes, donde el asaltante hirió de tanta gravedad al propietario que este tuvo que pasar varios días ingresado en el hospital.
A partir de la pista de un coche de gran cilindrada con matrículas dobladas, los investigadores tiraron del hilo hasta destapar una peligrosa red con antecedentes por secuestros, extorsiones y narcotráfico, lo que propició el asalto simultáneo a un domicilio de Villares de la Reina y una nave de Aldeaseca de la Armuña.
Carbajo ha destacado el enorme despliegue de seguridad que requirió la operación para neutralizar de forma segura a estos cuatro detenidos —de nacionalidades española, croata y albanesa—, logrando incautar cinco pistolas de gran peligrosidad, chalecos de la Guardia Civil listos para perpetrar "vuelcos" de droga a otras bandas y la mismísima máscara de látex utilizada en la joyería.
Aunque el teniente ha confirmado el total esclarecimiento del atraco de Santa Marta, ha advertido que se acaban de abrir nuevas vías de investigación, ya que, dada la alta movilidad geográfica de la banda por provincias cercanas, no descartan capturar a futuros implicados que les estuvieran prestando apoyo operativo o logístico fuera de Salamanca.
Todo este entramado empezó a desmoronarse a raíz de un suceso muy amargo ocurrido el pasado mes de abril en Santa Marta de Tormes. Aquel día, un hombre con la cara tapada por una careta entró a robar en un local del municipio.
Las cosas se torcieron de la peor manera cuando el asaltante, sin ningún tipo de escrúpulos, apretó el gatillo y tiroteó al dueño del negocio, causándole heridas graves antes de escapar a toda prisa.
Ante un ataque de tal violencia, la Guardia Civil se volcó por completo en el caso. Recogieron pistas en el establecimiento, hablaron con los testigos y, gracias a ese minucioso trabajo de campo, consiguieron poner en la diana a un sospechoso de mediana edad que ya era un viejo conocido para la justicia.
Al empezar a vigilar sus movimientos de cerca, los agentes descubrieron el verdadero pastel: este hombre no trabajaba solo, sino que lideraba una red criminal perfectamente organizada junto a otros tres hombres de nacionalidades española, croata y albanesa.
La banda, especializada en grandes robos y en el tráfico de drogas, se ocultaba en dos pequeños municipios del alfoz de Salamanca. Para sus golpes utilizaban un coche robado en Guadalajara al que habían colocado unas placas de matrícula falsas.
Además, el cabecilla era un viejo conocido de la justicia que se encontraba prófugo, con dos órdenes de detención vigentes emitidas por un juzgado de Pontevedra.
Viendo el peligro y la intensa actividad del grupo, la Guardia Civil desplegó este martes un amplio dispositivo para realizar dos entradas y registros simultáneos en una vivienda y una nave de Villares de la Reina y Aldeaseca de la Armuña.
El resultado del registro evidenció el arsenal y la logística con la que contaban: en la propia habitación del líder se halló la pistola, la careta y la matrícula falsa utilizadas en el violento asalto de Santa Marta.
El balance del material incautado dibuja el peligroso perfil de la organización. Los agentes intervinieron cinco pistolas con munición real en la recámara, una carabina, dos revólveres simulados, una pistola táser, defensas extensibles, walkie-talkies y grilletes.
Lo más alarmante fue el hallazgo de cuatro chalecos con la inscripción de la Guardia Civil, prendas que habitualmente utilizan las bandas organizadas para hacerse pasar por agentes de la ley en los conocidos "vuelcos" (robos de droga entre narcotraficantes).
Además, se desmanteló una plantación con 400 plantas de marihuana y varias dosis de cocaína.
Los cuatro detenidos han pasado esta misma mañana a disposición judicial, acusados de una larga lista de cargos que incluye robo con violencia con arma de fuego, tenencia ilícita de armas, lesiones graves, delito contra la salud pública, defraudación de fluido eléctrico, usurpación de funciones públicas y pertenencia a organización criminal.