Imagen del pregón de Benjamín Crespo en Villamayor.
El primer tamborilero y el alma de la cantera: Benjamín Crespo emociona a Villamayor en el arranque de sus fiestas
El ex-presidente de la Cámara de Comercio apela a sus recuerdos de infancia y al orgullo minero para inaugurar unos festejos que funden la nostalgia de las raíces con un ambicioso programa que culminará el próximo 18 de mayo.
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El Habitat Minero de Villamayor (Salamanca) no es solo un museo al aire libre; es el útero de donde salió la luz dorada que viste a Salamanca. En este escenario de roca tallada y silencio histórico, el municipio dio inicio a sus fiestas en honor a la Virgen de los Remedios con un pregón que se sintió como un abrazo al pasado.
La tarde cayó sobre las canteras mientras el alcalde, Ángel Peralvo, inauguraba el acto con una intervención cargada de una emoción contenida, casi vibrante, que preparó el terreno para lo que estaba por venir.
El testigo del primer edil del municipio armuñés lo tomó Alberto Díaz, actual presidente de la Cámara de Comercio, quien no escatimó en elogios hacia el pregonero de este año, Benjamín Crespo.
Díaz trazó un perfil de Crespo no solo como el expresidente de la institución o el medallista de oro de las Cámaras de España, sino como un hombre cuya trayectoria es el espejo del trabajo bien hecho, la bondad, la nobleza del buen empresario y la constancia.
Sus palabras de agradecimiento resonaron entre las paredes de piedra, dejando claro que el reconocimiento que se le brindaba era, ante todo, un acto de justicia hacia una vida dedicada al tejido empresarial y social de la provincia.
Cuando Benjamín Crespo se puso frente al micrófono, el tono del evento cambió hacia una melancolía luminosa. No fue un pregón de datos, sino de piel.
Concejales del equipo de gobierno del Ayuntamiento de Villamayor.
Crespo arrastró a los presentes a su infancia, cuando llegaba a Villamayor junto a su madre en un carro, una imagen que hoy parece de otro siglo pero que él describió con la nitidez de quien la vivió ayer mismo.
Recordó el impacto casi místico de ver por primera vez a un tamborilero, ese sonido ancestral que se le quedó grabado como el primer latido de su vínculo con este pueblo.
El pregonero repartió cariño entre sus vecinos, se detuvo con ternura en la figura de su mujer y, en un gesto que define su ética profesional, dedicó una parte fundamental de su discurso a sus trabajadores del supermercado Día, reconociendo que el éxito nunca es un camino que se recorre en soledad. Pero el momento más hondo llegó cuando habló de la materia prima que une a Villamayor con la eternidad: su piedra.
Imagen del pregón de Benjamín Crespo en Villamayor.
Crespo afirmó con rotundidad que Salamanca tiene una deuda pendiente de gratitud infinita con este municipio: "Salamanca proyectó al mundo al pueblo de Villamayor, es conocido internacionalmente por su piedra".
Muchos hicieron de la extracción y la talla una forma de vida, y fue esa labor callada la que proyectó a Villamayor al escaparate global, concluyó Crespo.
Además del presidente de la Cámara de Comercio, Alberto Díaz, se dieron cita destacadas figuras de la vida política y civil de la provincia, como el presidente de la Diputación de Salamanca, Javier Iglesias, y el diputado nacional por Salamanca y alcalde de Carbajosa de la Sagrada, Pedro Samuel Martín García o el alcalde Guijuelo, Roberto José Martín.
Asistentes al pregón de Benjamín Crespo en Villamayor.
Además del procurador en las Cortes de Castilla y León, Ángel Porras, el alcalde de Guijuelo, Roberto José Martín, y el presidente de la Confederación de Empresarios de Salamanca, Antonio Rollán. Y los concejales del Ayuntamiento de Villamayor y resto de autoridades civiles y militares.
Tras el pregón, el pueblo dio inicio de lleno a 10 días de fiesta sin parar. Después de haber vivido el fragor del correfoc y el misticismo de las primeras verbenas, Villamayor encara ahora sus días grandes.
Desde hoy y hasta el próximo lunes 18 de mayo, la localidad es un hervidero de actividad donde la tradición religiosa de la Bajada y la Subida de la Virgen convive con el estruendo de las peñas.
El calendario festivo no dará tregua. Al pregón le sucedió el espectáculo de correfoc, 'Damonion' y la actuación musical del grupo Serendipia.
Hoy tendrá lugar el correbares encuentro de charangas con la participación de la Charanga La Clave, Charanga Queloques y Charanga Cbrass.
Mañana domingo, el protagonismo volverá a la calle con la misa solemne y esa procesión que es, en realidad, el alma del pueblo caminando por sus plazas.
Los días laborables no enfriarán el ambiente, ya que la programación ha reservado espacios para la justicia social y el reconocimiento, con la comida de los mayores y la entrega de los Premios Villamayor, que buscan poner nombre y apellidos a quienes hoy, como antaño los canteros, siguen haciendo grande al municipio desde el anonimato.
Benjamín Crespo recibiendo un obsequio de parte de la corporación municipal de Villamayor.
Las orquestas del próximo fin de semana, las noches seguirán siendo territorio de la música y el baile bajo la carpa del recinto ferial, destacando la actuación de la Orquesta Princesa o la Orquesta Tango, ambas encargadas de caldear el ambiente y hacer vibrar al municipio en los días grandes de las fiestas, justo antes de encarar la recta final del lunes de las patatas meneás.
El lunes 18 de mayo se presenta como el epílogo perfecto de esta crónica festiva. Será una jornada que empezará con el bullicio de los niños entre chocolate e hinchables, pero que encontrará su sentido más profundo a la hora del almuerzo.
La comida popular de patatas meneás no será solo un banquete de hermandad, sino un acto de generosidad colectiva, donde cada plato servido ayudará a los niños sordos de la asociación ASPAS Salamanca.
La tarde de ese lunes cerrará el ciclo con el rito taurino de la capea y el humor del mago Gele Rodrigo, poniendo fin a unas fiestas que, como recordó Benjamín Crespo en su pregón, nacen de la dureza de la piedra pero se alimentan de la ternura de los recuerdos.