Jaime Lizana con sus entrenadores de la Escuela Élite Kickboxing Salamanca.
Jaime Lizana (29), un soldado en el ring de Tailandia: "Disfruto de lo que hago, soy competitivo y espero ya el siguiente torneo"
El luchador salmantino analiza su paso por la Copa del Mundo de Tailandia, donde el jet lag y el calor extremo marcaron un combate de "ajedrez" táctico frente a uno de sus grandes rivales.
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A 10.000 kilómetros de casa y con seis horas de diferencia horaria, Jaime Lizana atiende la llamada con la tranquilidad de quien sabe que en el deporte, como en la vida, a veces se gana y a veces se aprende.
El escenario no podía ser más imponente: Tailandia, una de las cunas de los deportes de contacto.
Allí, el salmantino ha vuelto a medir sus fuerzas en un circuito internacional que no da tregua, en una de esas Copas del Mundo que sirven para rankear, rodar y, sobre todo, mantener el colmillo afilado de cara a las grandes citas del calendario.
Un duelo de viejos conocidos
El combate de esta mañana tuvo un sabor a revancha deportiva. Lizana se vio las caras con un peleador finlandés, un viejo conocido con el que ya se había cruzado hace apenas cuatro meses en el Mundial.
"Es un circuito de todo el año y al final competimos mucho entre nosotros", explica Jaime. Si hace cuatro meses la victoria cayó del lado del salmantino, esta vez el resultado fue distinto en un duelo que describe como "muy igualado y táctico".
Jaime Lizana después de su derrota en Tailandia ante un viejo conocido.
Sin embargo, el factor físico jugó un papel determinante que el deportista prefiere no usar como escudo, aunque los datos son tozudos: "Vinimos el domingo tras 27 horas de viaje. Hemos estado pateando la ciudad a 35 grados y hoy me notaba un poco bajo de energía.
No ha habido tiempo para la adaptación". Mientras que otros equipos llegan con una semana de antelación para aclimatarse al calor sofocante y la humedad tailandesa, Lizana tuvo que subir al ring casi al bajar del avión.
"Esta vez se lo ha llevado él, pero en unos meses volveremos a cruzarnos", afirma con la confianza del que ya visualiza el siguiente asalto.
Disfrutar del "pack completo"
A diferencia de los Campeonatos de Europa o del Mundo, que se celebran cada dos años y donde la concentración es absoluta —"del hotel al ring y del ring al hotel"—, estas Copas del Mundo permiten a los deportistas de élite vivir la experiencia desde otra perspectiva.
Jaime ha viajado acompañado de otros luchadores españoles, formando un grupo unido que ha aprovechado para conocer la cultura, los templos y las playas del país asiático.
"Esta vez vienes a competir, pero también a disfrutar de todo lo demás. Tailandia es un país espectacular con mucha variedad", confiesa. Es la cara amable de un deporte que exige sacrificios constantes, pero que en ocasiones regala la oportunidad de descubrir el mundo a través de la competición.
Militar y deportista de alto nivel: la clave del éxito
El auge del Kickboxing en España no es casualidad, y Jaime Lizana es uno de sus máximos exponentes. Su evolución ha ido de la mano de un reconocimiento institucional que le permite, hoy por hoy, rozar la dedicación exclusiva.
"Tengo la suerte de ser militar y que en el Ejército me permitan compaginar la vida operativa con la de deportista de alto nivel", explica.
Este apoyo es fundamental para poder estar hoy en Tailandia representando a Salamanca y a España, contando con los permisos necesarios para viajar por todo el planeta sumando puntos en el ranking mundial.
Jaime Lizana se despide de Tailandia sin la final del sábado en el bolsillo, pero con la mochila llena de aprendizaje y la mirada puesta en la revancha.
No hay rastro de frustración en sus palabras, solo la ambición de quien sabe que el camino hacia lo más alto está lleno de estos asaltos intermedios. Salamanca espera ya a su guerrero, que regresa con la experiencia de haber peleado en el corazón de la lucha mundial.