Rafael Canete, apicultor con una lámina de un panal en una mano y un tarro de miel en la otra.
Rafael Canete (48), apicultor afectado por la varroa, el cambio climático y los precios bajos: "No se lo recomiendo a mi hijo"
Rafael Canete, apicultor salmantino y responsable del sector apícola de COAG Castilla y León, un profesional con abejas en la comunidad, en Extremadura y nave en Salamanca que conoce bien esta realidad.
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La apicultura atraviesa una crisis profunda en Castilla y León. La elevada mortandad de colmenas, el impacto del cambio climático, el encarecimiento de los costes de producción y la competencia exterior están poniendo contra las cuerdas a un sector clave para el medio rural.
En comarcas como la Sierra de Francia, donde históricamente ha sido una forma de vida, cada vez son menos los profesionales que resisten y el relevo generacional prácticamente ha desaparecido.
EL ESPAÑOL de Castilla y León habla con Rafael Canete, apicultor salmantino y responsable del sector apícola de COAG Castilla y León, un profesional con abejas en la comunidad, en Extremadura y nave en Salamanca que conoce bien esta realidad.
Desde su experiencia en el campo, advierte de una situación "insostenible" que se arrastra desde hace años y que, de no revertirse, podría provocar la desaparición progresiva de muchas explotaciones. "No tenemos nada a favor", resume.
La varroa: mortandad del 40%. "Una ruina"
Pregunta: ¿En qué punto se encuentra actualmente el sector?
Respuesta: Estamos en una situación crítica. Llevamos años con mortandades muy altas, del 40% o incluso del 50% en algunas explotaciones. Para que se entienda: es como si un ganadero pierde la mitad de su cabaña cada año. Es imposible sostenerse así. Intentamos recuperar colmenas en primavera, muchas veces renunciando a producir miel, pero al año siguiente volvemos a estar igual o peor.
P.- ¿Cuál es el principal problema al que se enfrentan?
R.- La sanidad, sin duda. La varroa es una lacra que llevamos sufriendo décadas. El problema es que no hay materias activas nuevas, seguimos usando las mismas y han perdido eficacia. Es como tomar siempre el mismo medicamento: al final no funciona. Sin controlar la varroa, las colmenas se debilitan y acaban muriendo.
P.- ¿Está influyendo el cambio climático?
R.- Totalmente. Antes había parada invernal, la reina dejaba de poner y eso ayudaba a controlar enfermedades. Ahora no hay inviernos duros y las colmenas siguen activas todo el año. Además, el clima es cada vez más extremo: largos periodos de lluvia seguidos de sequías prolongadas. Las abejas viven de las flores, y si no llueve cuando toca o llueve demasiado, no hay floración.
"El gasoil es nuestro mayor gasto y lo pagamos como cualquier ciudadano"
P. ¿Qué peso tienen los costes en la crisis?
R.- Muchísimo. En la apicultura trashumante, como la nuestra en Salamanca, el principal gasto es el gasoil. Movemos las colmenas continuamente, hacemos cientos o miles de kilómetros. Y, sin embargo, no tenemos ningún tipo de bonificación, a diferencia de otros sectores agrarios. Pagamos el combustible al mismo precio que cualquiera.
Miel de fuera que se vende como española
P.- ¿Qué ocurre con los precios y el mercado?
R.- Tenemos un problema muy grave con la comercialización. En muchos casos, la miel que llega de países como China o de Sudamérica se mezcla y acaba vendiéndose como si fuera española. La trazabilidad no es clara y el consumidor no sabe realmente lo que compra. Así es muy difícil competir.
"No hay relevo generacional: nadie quiere entrar en esto"
P.- ¿Se están incorporando jóvenes al sector?
R.- No, prácticamente nadie. Y es normal, viendo la situación. Yo mismo no se lo recomendaría a nadie, ni siquiera a mi hijo. Antes era una forma de vida viable en muchos pueblos, pero ahora mismo no lo es. Muchos compañeros están abandonando.
P.- ¿Cómo afecta esta situación en el día a día?
R.- Es muy duro, también a nivel personal. Cuando hay mortandades tan altas, el trabajo se multiplica: limpiar colmenas, reponer, desinfectar… y todo para volver a empezar. Trabajas más que nunca, pero produces menos. Y al final el ánimo también se resiente.
"Si no cambian las cosas, la apicultura desaparecerá poco a poco"
P.- ¿Qué medidas serían urgentes?
R.- Lo principal es una solución sanitaria eficaz contra la varroa. Eso cambiaría mucho, porque tendríamos colmenas fuertes y podríamos producir. Y luego, precios justos que cubran costes. No pedimos más que poder vivir de nuestro trabajo. Pero ahora mismo todo juega en contra.