Los investigadores responsables del estudio Miguel Marcos Martín, Maura Lina Rojas Pirela y María Ángeles Pérez Nieto en la Facultad de Medicina de la USAL.

Los investigadores responsables del estudio Miguel Marcos Martín, Maura Lina Rojas Pirela y María Ángeles Pérez Nieto en la Facultad de Medicina de la USAL. Comunicación Usal.

Salamanca

Un estudio de la USAL revela que el alcohol altera genes clave hasta con una sola borrachera: "No se pasa con la resaca"

Los investigadores comprobaron que el alcohol afecta a genes implicados en la glucólisis, el proceso por el que las células obtienen energía a partir de la glucosa, esencial para órganos como el hígado, el cerebro o el sistema inmunitario.

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Una investigación liderada por la Universidad de Salamanca, el Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca (IBSAL) y el Complejo Asistencial Universitario de Salamanca demuestra que el consumo de alcohol, incluso de forma puntual, provoca alteraciones medibles en la expresión de genes fundamentales para el metabolismo energético.

El estudio ha sido publicado en la revista científica Antioxidants.

El trabajo, dirigido por Maura Lina Rojas Pirela y Miguel Marcos Martín, analiza la expresión de 22 genes en muestras de sangre de personas con consumo crónico de alcohol, individuos que habían sufrido una intoxicación alcohólica puntual y personas sanas.

Los resultados revelan que 13 genes presentan alteraciones en consumidores habituales y que 8 también cambian tras una intoxicación ocasional.

Los investigadores comprobaron que el alcohol afecta a genes implicados en la glucólisis, el proceso por el que las células obtienen energía a partir de la glucosa, esencial para órganos como el hígado, el cerebro o el sistema inmunitario.

Según estos investigadores de la USAL, estos cambios pueden producirse incluso tras una sola noche de consumo intenso.

"Existe la percepción de que una borrachera puntual se pasa con la resaca, pero nuestros datos muestran cambios moleculares profundos similares a los del consumo crónico", explica el catedrático Miguel Marcos.

El estudio también detecta una conexión entre el consumo de alcohol, el estrés oxidativo y el daño celular, procesos relacionados con enfermedades metabólicas, neurodegenerativas y otros problemas de salud.

Los investigadores subrayan que estos hallazgos refuerzan la idea de que no existe un consumo de alcohol seguro y apuntan a la posibilidad de desarrollar biomarcadores en sangre que permitan detectar de forma precoz el daño metabólico y mejorar las estrategias de prevención y salud pública.