Imagen de Roberto Llamas Urbón, heladero en Palencia.

Imagen de Roberto Llamas Urbón, heladero en Palencia. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Palencia

Roberto (50) y una heladería con más de 60 sabores artesanos: “Hacemos 20.000 kilos de helado por temporada”

“Los que más vendemos, con mucha diferencia, son los de Kinder y yogur con frutas del bosque”, asegura el palentino.

Más información: La famosa heladería que hace helados de 200 sabores diferentes en la provincia de Valladolid: “Somos fabricantes de felicidad”

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Las temperaturas suben en los últimos días. Se acerca el verano y a todos nos apetece saborear un buen helado. De esos artesanos, de cualquier sabor, pero en los que prevalezca la calidad y lo natural.

Hace más de 10 años que Javier Margareto apostó por el concepto de Ice & Pop en la calle Mayor de Palencia, para ofrecer estos helados artesanos que se elaboran en la ciudad castellano y leonesa. La buena acogida hizo que, desde hace unos tres años, cuenten con otro local dedicado a ello en el Paseo del Salón.

Roberto Llamas Urbón es el heladero que nos habla de un negocio que no para en los meses en los que el sol y el calor aprietan, y que recibe la visita de vecinos y de turistas para disfrutar del buen producto.

Hacemos 20.000 kilos de helado por temporada, entre los meses de marzo y octubre”, apunta el palentino en declaraciones al ESPAÑOL de Castilla y León. Casi nada.

La amplia variedad de sabores de la heladería.

La amplia variedad de sabores de la heladería. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

La vida de Roberto

Soy una persona muy normal. Amigo de mis amigos y muy trabajadora. Recuerdo mi infancia como muy feliz, aquí en Palencia. Como la de los niños de antes, todo el día en la calle prácticamente”, asegura, en declaraciones a este periódico, Roberto Llamas Urbón.

Nuestro entrevistado tiene 50 años y nació en la capital palentina. Es amante del baloncesto y le encanta su ciudad. Disfruta de ella, de todos los encantos con los que cuenta.

“Nunca me gustó estudiar. Recuerdo que de pequeño quería ser carpintero. Comencé trabajando en unos almacenes, después en una farmacia y me he dedicado a la hostelería 30 años. Lo aparqué un poco y completé un curso para hacer helados y trabajar en Ice & Pop y, tras ocho veranos, sigo en ello”, afirma.

Ahora es un heladero que se dedica a hacer los mejores en el local que Ice & Pop tiene en el Paseo del Salón desde 2022. Cuentan con otro local, desde el año 2015, que se sitúa en la calle Mayor y que también cumple su función como cafetería.

Imagen del interior de la Heladería Ice & Pop.

Imagen del interior de la Heladería Ice & Pop. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Sabores

“Contamos con más de 60 sabores. Todos son artesanos. Hemos conseguido hacer helados de todo lo que el cliente solicitaba. Los que más vendemos, con mucha diferencia, son los de Kinder y yogur con frutas del bosque”, apunta nuestro entrevistado.

Como comentábamos, cuentan con dos locales para disfrutar de estas delicias. Uno de ellos en calle Mayor, que es algo más grande y que también da servicio de cafetería y el del Paseo del Salón que es una heladería, pura y dura.

“Abrimos los dos negocios el Día del Padre, allá por marzo y en octubre cerraremos. Estamos esos meses operativos. El que sabe de helados, y los prueba, me dice que están muy buenos y eso es algo que gusta porque acaban reconociendo tu trabajo”, explica el palentino.

Durante marzo y octubre, el tiempo que están abiertos, suelen trabajar entre seis y ocho personas en ambos espacios.

Roberto junto a sus helados.

Roberto junto a sus helados. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

20.000 kilos de helado por temporada

Hacemos 20.000 kilos de helado por temporada, entre marzo y octubre. Este año estamos sorprendidos porque, entre marzo y abril, hemos vendido mucho. Creo que es el mejor inicio desde que llevamos abiertos. La climatología es clave, está claro”, afirma Roberto.

Nuestro entrevistado disfruta de lo que hace y afirma que le “encanta vender felicidad” a todo el que pasa por el lugar y que se va “con una sonrisa para disfrutar de los sabrosos helados”.

Mirando al presente, parece que la cosa va bien y que podremos seguir adelante. Y, en cuanto al futuro, tenemos ideas en mente”, apunta el heladero.

Seguro que con ellas sorprenden a unos clientes que están encantados con el sabor de sus helados.