Inmaculada Gutiérrez muestra feliz los décimos premiados

Inmaculada Gutiérrez muestra feliz los décimos premiados Campillo ICAL

León

Fin a la pesadilla en Villamanín, el pueblo del Gordo, tras cobrar el premio 92 días después: “Volveremos a estar unidos”

Inmaculada Gutiérrez, de 49 años, fue una de las primeras en salir con el trámite terminado. Llevaba dos papeletas. En total, 118.700 euros, "siento que me ha tocado tres veces", afirma feliz.

Más información: Tensión en Villamanín con el polémico Gordo de la Navidad: casi un 10% de los premiados no ha registrado su papeleta

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Todo comenzó como un cuento navideño, pasó a ser una película de terror y ahora ya es un final con lágrimas de felicidad.

Han pasado ya tres meses (92 días exactamente) desde aquella mañana del 22 de diciembre en la que el número 79.432 desató la euforia en el pequeño municipio leonés de Villamanín.

El Gordo del Sorteo Extraordinario de la Lotería de Navidad había caído allí, repartido a través de papeletas vendidas por la comisión de fiestas del pueblo.

Pero la alegría duró poco, casi como cuando se marca un gol y llega el VAR para aplazarlo todo. Un error en la gestión había provocado que se vendieran más participaciones de las respaldadas por décimos reales.

El premio millonario se convirtió en un problema que dejó al pueblo en vilo durante meses. Villamanín se convirtió en el epicentro para todos los medios nacionales, llegando incluso a hablarse de enfrentamientos.

Este martes, por fin, comenzó el pago a los primeros premiados. Entre 35 y 40 personas han pasado hoy por el banco para cobrar un dinero que parecía atrapado en la incertidumbre.

En total son más de 300 vecinos y compradores los que recibirán su parte durante los próximos días, después de que la mayoría aceptara un acuerdo que incluía una quita cercana al 10% para que todos pudieran cobrar.

En la puerta del banco, entre cámaras, teléfonos y vecinos que se reconocen de toda la vida, la sensación dominante era la misma, “por fin, qué tranquilidad”.

“Siento que me ha tocado tres veces”

Inmaculada Gutiérrez, de 49 años, fue una de las primeras en salir con el trámite terminado. Llevaba dos papeletas. En total, 118.700 euros, pero para ello “todo esto es algo más que dinero”.

Siento que me ha tocado tres veces: el día 22, ayer cuando me llamaron para decirme cuánto cobraba y hoy cuando he cobrado”, cuenta alegre y ya, por fin, satisfecha.

Durante estos meses, explica, ha aprendido más de papeletas y participaciones que nunca. “He hecho el máster del universo sobre las papeletas de la lotería”, bromea al hablar con EL ESPAÑOL Castilla y León.

Para ella, parte del proceso era inevitable con registros, comprobaciones, reuniones. “Quizás lo que no tendría que haber pasado es que se haya perdido un talonario, pero todo lo demás se tendría que haber hecho igual”.

Francisco Javier a su salida del banco

Francisco Javier a su salida del banco ICAL

La cantidad, dice, no cambia una vida de un día para otro, pero sí la hace más cómoda. “Yo el día 21 tenía mi vida y esta gente me ha regalado un futuro más cómodo”, resume.

Seguirá trabajando, seguirá viviendo igual, pero ahora algunas decisiones pesan menos. “Tengo dos hijos. Uno quiere irse un año a Estados Unidos, pues voy a poder mandarle y ya no tendré que comer sopas de ajo todos los días”.

Sus planes inmediatos son modestos, pero reales. “Quiero cambiar unas ventanas, sustituir una bañera por una ducha y darnos un pequeño homenaje gastronómico con una amiga que también tenía papeletas premiadas. Hemos dicho que nos iremos a comer a un sitio de postín en León”, dice entre risas.

En el pueblo, cree, el dinero también servirá para rebajar tensiones. “Cuando tienes 119.000 euros en el banco que no tenías, ves las cosas con otra perspectiva”.

“Entré sin nada y salí sin nada”

Francisco, de 61 años, trabajador de Adif, también tenía dos papeletas premiadas. Su premio es la misma cantidad que la de Inma, esos ya famosos casi 119.000 euros, aunque lo cuenta con una serenidad.

Entré en el banco sin nada y he salido sin nada”, dice con humor, explicando que el dinero se ha quedado en la cuenta mientras decide qué hacer con él.

Durante estos meses nunca ha dudado de quienes organizaron la venta. “Fue un error que tuvieron los chavales, y peor que ellos yo creo que no lo ha pasado nadie”, asegura.

Recuerda especialmente una reunión en diciembre en la que el ambiente se tensó: “Salí muy apenado por ellos, porque encima que dieron la cara se la partieron entre todos”.

A diferencia de la imagen de conflicto que a veces se proyectó fuera, Francisco sostiene que el pueblo mantuvo la calma. “Aquí se decía que la gente tenía miedo o que no salía de casa… pero yo no he visto malas caras ni peleas”, afirma. “La mayoría de la gente apoyaba a los chavales”.

Por eso, cuando hoy le preguntan qué siente, la respuesta llega rápida: “Tranquilidad. Ya se solucionó todo y se acabó”.

Otro de los agraciados atiende a los medios

Otro de los agraciados atiende a los medios Campillo ICAL

Desde aquel día que la comisión de fiestas había vendido 450 participaciones del número premiado, más de las que realmente estaban respaldadas por décimos, lo que generó un desfase millonario.

Tras semanas de reuniones y asesoramiento legal, la mayoría de los premiados aceptó una quita para repartir el dinero y evitar años de litigios.

Hoy ese acuerdo ha empezado a hacerse realidad.

Quedan todavía días de citas en el banco, papeletas por validar y vecinos por cobrar. Pero el ambiente ha cambiado. En las calles del pueblo, dicen algunos, ya se empieza a hablar menos del problema y más de lo que vendrá después.

Inmaculada lo resume con una imagen sencilla: “Este verano veremos coches nuevos y arreglos en muchas casas”.

Y colorín colorado…este cuento ya se ha acabado. Por fin Villamanín deja de ser el pueblo donde el Gordo trajo problemas y vuelva a ser simplemente lo que siempre ha sido, un pequeño lugar de montaña donde, durante unos meses, la lotería puso a prueba la paciencia de todos.