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Burgos

De Cádiz a Miranda sin rumbo: un anciano de 92 años recorre 972 kilómetros y aparece desorientado en un tanatorio

Francisco, vecino de San Roque (Cádiz), recorrió durante toda la noche cerca de un millar de kilómetros en su vehículo, un Mercedes A180, hasta acabar en el municipio burgalés.

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Una historia que parece sacada de una película o de una serie policial de Netflix, pero que ocurrió en la vida real.

Nos ponemos en situación. Un hombre de 92 años, Francisco, vecino de San Roque (Cádiz), recorrió durante toda la noche cerca de un millar de kilómetros en su vehículo, un Mercedes A180, hasta acabar en Miranda de Ebro, a más de 900 kilómetros de su domicilio, sin saber siquiera dónde se encontraba.

Cuando la Policía Local lo encontró, preguntaba por la playa y por Málaga y solo acertaba a decir que quería volver a casa, según relatan fuentes de la investigación.

La historia comenzó el pasado lunes 10 de agosto cuando la Policía Local de Miranda de Ebro recibió un aviso sobre una persona de avanzada edad que se encontraba desorientada en el interior de un vehículo estacionado en el aparcamiento del Tanatorio de San José.

Al llegar los agentes, el hombre ya se encontraba fuera del coche, acompañado por la persona que había alertado de su presencia.

Su estado de desorientación llevó a los policías a solicitar asistencia sanitaria a través del 112.

Al mismo tiempo, comenzaron a hacer comprobaciones para averiguar quién era aquel hombre y de dónde procedía. Todo era un misterio.

La consulta de las bases de datos permitió localizar su lugar de residencia en Pueblo Nuevo de Guadiaro, en San Roque.

La comunicación con la Policía Local de esa localidad permitió entonces descubrir la dimensión real del caso.

Los familiares habían denunciado su desaparición la noche anterior, la del lunes, y el hombre estaba siendo buscado. Se le había visto por última vez saliendo del El Patio, uno de toda la vida.

Una pista del pasado

Los agentes de Miranda lograron contactar con una familiar de Francisco, que explicó que superaba los 90 años y padece problemas de demencia. Según relató la familia, no tomaba medicación.

También se estableció comunicación con la Guardia Civil del puesto de Guadiaro, que participaba en el dispositivo de búsqueda, y con uno de los hijos del hombre.

Las pesquisas permitieron reconstruir, al menos parcialmente, el extraordinario trayecto que había realizado. Y una pista fue clave.

Este hombre había trabajado en Francia y esa carretera se la conocía muy bien, quizás eso se mantenía en la mente de Francisco.

Todo apunta a que el anciano había conducido durante toda la noche desde San Roque hasta Miranda de Ebro: 972 kilómetros y alrededor de diez horas de viaje, incluyendo las paradas necesarias para repostar y otros gastos del trayecto.

Un recorrido de cientos de kilómetros que realizó pese a su estado de desorientación y sin un destino claro. De hecho, cuando los policías hablaron con él, el hombre no sabía dónde estaba. Aseguraba que quería regresar a su casa y decía que era de Málaga.

Tampoco pudo facilitar a los agentes teléfonos de familiares o personas cercanas.

El vehículo en el que había realizado el viaje tuvo que ser trasladado al depósito municipal de Miranda de Ebro ya que presentaba algunos daños.

Atendido en el hospital de Miranda

Los servicios sanitarios acudieron al lugar y posteriormente los agentes coordinaron la situación con la médica de Urgencias del Hospital Comarcal para facilitar toda la información disponible y favorecer una atención adecuada.

También se dio aviso a los Servicios de Urgencias Sociales del Ayuntamiento de Miranda de Ebro, ante la posibilidad de que fuera necesaria su intervención.

A las 20.50 horas del 10 de agosto, el hombre quedó ingresado en el Hospital Santiago Apóstol de Miranda de Ebro con la familia preparada para ir en su búsqueda.

David Ramos Montero, delegado de Policía Local en Cádiz, fue el encargado de informar de la buena nueva, agradeciendo expresamente las gestiones realizadas durante la búsqueda por la Policía Local y la Guardia Civil.

Así terminó, un viaje de casi mil kilómetros que comenzó en el sur de Andalucía y acabó en el norte de Burgos. Al menos, con final feliz.