A orillas del río Nela, el parque de El Soto alberga unas piscinas naturales

A orillas del río Nela, el parque de El Soto alberga unas piscinas naturales Ayuntamiento

Burgos

El pueblo español ideal para una escapada: tiene piscinas naturales de agua cristalina y es conjunto histórico desde 2007

La temporada de baño comenzó el pasado 15 de junio y se prolongará hasta el 15 de septiembre.

Más información: Las fabulosas piscinas naturales de Castilla y León para darte un buen baño en aguas cristalinas

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El calor ha llegado para no irse. Y bendito sea. Pero es cierto que la mejor forma de pasarlo es dándote un chapuzón. Desgraciadamente Castilla y León no tiene mar, pero es cierto que tiene piscinas naturales que son la envidia de muchas otras comunidades.

En el norte de Burgos, lejos del bullicio de la costa, el municipio de Villarcayo guarda uno de esos rincones capaces de sorprender incluso a quienes creen conocer todos los secretos de esta Comunidad.

A orillas del río Nela, el parque de El Soto alberga unas piscinas naturales que cada año vuelven a convertirse en uno de los destinos favoritos para escapar del calor.

La temporada de baño comenzó el pasado 15 de junio y se prolongará hasta el 15 de septiembre. Eso sí, siempre todo bajo vigilancia.

Tres meses durante los que este espacio natural recupera todo su protagonismo, ofreciendo a vecinos y visitantes un lugar donde refrescarse en plena naturaleza.

Y lo mejor de todo es que no hay que renunciar a la comodidad de unas instalaciones preparadas para recibir a cientos de personas cada día.

La belleza del lugar no es su único atractivo. Antes incluso de la apertura de la temporada se realizaron los análisis previos de las aguas del Nela, un control que continuará durante todo el verano mediante muestreos periódicos para garantizar que el agua cumple con todos los requisitos sanitarios exigidos para el baño, tal y como avisa el Ayuntamiento.

Además, entre el 1 de julio y el 31 de agosto la zona contará con servicio de socorrismo, reforzando la seguridad en los meses de mayor afluencia.

El Soto es mucho más que una zona de baño. Es uno de esos parques que forman parte de la memoria de un pueblo como Villarcayo.

Durante décadas ha sido el gran punto de encuentro del municipio, el lugar donde varias generaciones han aprendido a nadar, han celebrado comidas familiares o simplemente han encontrado un refugio bajo la sombra de los árboles en los días más calurosos del verano.

La transformación del espacio ha sido progresiva. Lo que en origen era un tramo del río utilizado de manera espontánea por los vecinos acabó convirtiéndose en un complejo recreativo perfectamente integrado en el paisaje.

La pequeña presa que regula el caudal permite mantener durante el verano un nivel de agua adecuado para el baño, creando unas piscinas naturales de gran longitud y profundidad que invitan tanto a darse un chapuzón como a nadar tranquilamente.

También una extensa pradera verde se extiende junto al río, salpicada de grandes chopos y otras especies arbóreas que proporcionan abundante sombra durante las horas centrales del día.

Muy cerca aparecen jardines cuidados, zonas infantiles, espacios para descansar, merenderos y una playa de arena dorada que rompe con la imagen tradicional de un río de montaña.

A ambos lados del Nela, dos establecimientos de hostelería completan la oferta para quienes desean pasar la jornada completa sin necesidad de abandonar el recinto.

El pueblo

Villarcayo, capital de la comarca de Las Merindades, ofrece además suficientes argumentos para prolongar la visita más allá del baño. Con algo más de 4.100 habitantes, la localidad conserva un interesante conjunto histórico declarado Bien de Interés Cultural.

Su Plaza Mayor mantiene el carácter del urbanismo tradicional del norte castellano y está presidida por la casa consistorial, construida a finales del siglo XIX, junto a una elegante fuente que ilumina las noches de verano.

Muy cerca se levanta la iglesia de Santa Marina, otro de los edificios más representativos del municipio.

El río Nela atraviesa la localidad de parte a parte, convirtiéndose en un elemento inseparable de su identidad.

Su presencia no solo dibuja el paisaje urbano, sino que también explica la relación de Villarcayo con el agua y con unos espacios naturales que hoy forman parte de su atractivo turístico.

La gastronomía constituye otro de los grandes reclamos para quienes llegan hasta aquí. La tradición chacinera de la villa sigue muy viva gracias al famoso chorizo de Villarcayo y a una apreciada morcilla, aunque la oferta gastronómica va mucho más allá.

El queso fresco elaborado en la zona, las conocidas patatas fritas artesanas, la popular rosca rellena de chorizo o la repostería local completan una despensa que invita a terminar cualquier jornada de baño alrededor de una buena mesa.

Este verano, además, quienes prefieran una alternativa convencional podrán optar por las piscinas municipales, cuya apertura está prevista para este viernes 3 de julio una vez concluyan los últimos trabajos y siempre que la inspección sanitaria emita un informe favorable.

Sin embargo, pocos lugares consiguen ofrecer una experiencia tan especial como la de sumergirse en las aguas del Nela mientras el sonido del río sustituye al del tráfico y las copas de los chopos se convierten en el mejor parasol.