Álvaro G. Zorrilla con una imagen de la película de fondo a la que ha puesto sonido

Álvaro G. Zorrilla con una imagen de la película de fondo a la que ha puesto sonido Cedida

Burgos

Álvaro (25), el burgalés que está detrás de todos los sonidos de 'Torrente, presidente': “Los he hecho en la plaza de mi pueblo”

Este técnico de sonido ha trabajado en series como La Casa de Papel o Vis a Vis: "Estoy viviendo un gran momento y participar en este 'pelotazo' seguro que me viene muy bien para mi carrera"

Más información: Santiago Segura, 60 años, sobre 'Torrente, presidente': "La película solo durará 80 minutos porque si no la gente se aburre"

Publicada

Es la película del momento. El fenómeno que ha vuelto a reventar la taquilla, pese a los augurios de muchos ofendiditos. ‘Torrente, presidente’ lo está petando y también tiene su toque castellano y leonés, concretamente, su sonido burgalés.

La película, sexta entrega de la saga del popular personaje José Luis Torrente, se estrenó el pasado 13 de marzo y en apenas unos días se convirtió en el mayor éxito del cine español del año, superando los 16 millones de euros de recaudación y más de dos millones de espectadores.

Pues bien, detrás de cada sonido de la película de Santiago Segura se encuentra Álvaro Gómez Zorrilla, un joven burgalés de 25 años que ha participado en el diseño y la edición de sonido junto a otros profesionales.

En los títulos de crédito hay que buscarlo como Álvaro G. Zorrilla. Recuerda. 

Y es que hay profesionales que rara vez aparecen en las entrevistas o en las alfombras rojas, pero son esos técnicos que construyen con precisión quirúrgica el universo sonoro de una película.

Ese momento mágico al comienzo de cualquier película. La pantalla se apaga, aparece el primer logotipo de la productora, y empiezan a desfilar los títulos de crédito.

Es un instante breve, muchas veces nadie se da cuenta, pero ahí está todo, un sinfín de horas de trabajo que sin ellos nada sería posible.

Y cuando se habla de sonido, se habla de algo también mágico. Esos pequeños sonidos que casi nadie percibe, pero que hacen que el cine cobre vida.

Entre esos créditos que pasan casi desapercibidos hay una historia muy cercana: la de un chico de Miranda de Ebro que empezó jugando con sonidos y hoy trabaja en algunas de las producciones más populares del país.

Álvaro nació en Miranda de Ebro, aunque su vida ha estado siempre repartida entre la ciudad y el pueblo donde vive ahora, Barcina del Barco, donde incluso tiene montado su propio estudio.

Su relación con el cine empezó muy pronto, ya que a los 17 años ya aparecía por primera vez en unos créditos. “La primera vez que aparecí fue con 17 años”, recuerda.

En aquel momento estaba estudiando Bachillerato y pensaba matricularse en Ingeniería Electrónica en Burgos. Pero el destino tenía otros planes.

Mientras estudiaba empezó a colaborar con un profesional del sonido que acabaría siendo su jefe. Aquella relación le abrió la puerta a sus primeros trabajos en series de televisión.

Me pasó una pequeña muestra de un capítulo para hacer una prueba conmigo… y le encantó”, cuenta.

Lo que vino después fue un salto casi inesperado: proyectos en series como La casa de papel, trabajo en postproducción y, finalmente, la decisión de apostar por ese camino.

Esto es un tren que pasa una vez en la vida. Si no lo cojo, me voy a arrepentir”, explica sobre el momento en el que decidió dejar la carrera universitaria para dedicarse al sonido.

Aunque el público no siempre lo perciba, el sonido de una película se construye en gran parte después del rodaje. Algo que puede sonar (nunca mejor dicho) extraño, pero que es así.

Esa es precisamente la especialidad de Álvaro, todo lo relacionado con el diseño de sonido dentro del departamento de postproducción.

Todo lo que viene del rodaje no vale prácticamente para nada”, explica. El material original se usa muchas veces solo como referencia. El resto se vuelve a crear desde cero.

Álvaro, el técnico burgalés que está detrás de todos los sonidos de Torrente, presidente

¿De qué estamos hablando? Pues de pasos, sonidos de ambientes, golpes, puertas, multitudes o ruidos de fondo.

Es el arte de recrearlo en sonidos, no solo para que lo que vemos suene, sino para ampliarlo más allá de lo que vemos”, resume.

Ese trabajo mezcla técnica y creatividad. A veces incluso sirve para contar cosas que el espectador no ve en pantalla.

En este caso, por ejemplo, un ruido en una habitación contigua, un perro ladrando a lo lejos o el ambiente de una ciudad que da vida a la escena.

El trabajo de Álvaro en Torrente, presidente fue especialmente completo y se puede comprobar en muchas escenas del filme, ya que participó en el montaje de efectos y ambientes durante toda la película.

Todo lo que se escucha del minuto 1 al 90 lo he montado yo”, asegura. Aunque detrás hay un equipo de seis o siete profesionales, él se encargó de gran parte del diseño sonoro.

Una de las partes más curiosas fue la creación de las multitudes que aparecen en los mítines del personaje de Torrente. Y lo hizo con un método que es sencillo, pero que cuenta con mucho ingenio.

Con apenas diez amigos del pueblo y varios micrófonos repartidos por la plaza grabó aplausos, gritos y comentarios desde distintos puntos. Después, en el estudio, fue mezclando todas las tomas. “En vez de diez personas parece que hay 50, 100 o 200”.

En esas grabaciones improvisadas se escuchan incluso frases sueltas, silbidos o comentarios de bar que luego aparecen en la película.

Hay gritos, palabrotas, conversaciones de bares… todo lo grabamos nosotros”.

De Madrid al pueblo

Como muchos profesionales del cine, Álvaro pasó un tiempo trabajando en Madrid. Allí estuvo varios años participando en diferentes producciones. Sin embargo, su historia dio un giro inesperado.

Cuando la empresa para la que trabajaba dejó de tener proyectos, decidió regresar al pueblo. Y ocurrió que, lejos de perder oportunidades, empezaron a surgir más.

Desde que salí de allí he tenido incluso más trabajo que cuando vivía en Madrid”, explica. Hoy trabaja como autónomo desde su estudio, colaborando con distintas empresas de sonido.

Eso sí, reconoce que el sector no siempre es estable. “Es un poco como con los actores: tenemos que esperar a que suene el teléfono”.

Un éxito que da visibilidad

El fenómeno de Torrente, presidente también ha supuesto una oportunidad de visibilidad para él. No tanto dentro del sector, acostumbrado a valorar otros tipos de cine, como de cara al público.

“Ahora mismo está siendo un pelotazo y sí que me está dando difusión”, reconoce.

Torrente es un éxito, en su estreno consiguió cifras históricas para el cine español, con más de 2,4 millones de euros en su primer día en salas. Y detrás de ese éxito también hay muchas horas de trabajo en estudios de sonido repartidos por toda España… incluso en un pequeño pueblo.

Zorrilla reconoce que su pasión por el sonido viene de mucho antes de trabajar en cine. Desde pequeño se fijaba en cómo cambiaba una película al verla en una sala.

Flipaba con la dimensión que cobraba simplemente por verla en el cine”, recuerda.

Hoy esa curiosidad se ha convertido en una herramienta de trabajo. Siempre lleva encima una pequeña grabadora por si aparece un sonido interesante. “Me ha pasado de ir de vacaciones, grabar algo… y luego usarlo en una película”.

Le ocurrió, por ejemplo, en el puerto de Getaria, donde grabó el sonido de unos barcos pesqueros. Meses después, ese mismo audio apareció en una escena de una serie en la que estaba trabajando.

“Siempre pasa: todo lo que grabas acaba usándose en algún momento”.

Lo que viene

El futuro también pinta movido. En los próximos meses se estrenarán varias producciones internacionales en las que ha participado, incluyendo una película de acción con actores de Hollywood y otra gran producción de animación.

Pero mientras llegan esos estrenos, el joven diseñador de sonido sigue trabajando desde su estudio en el pueblo, demostrando que el cine ya no siempre se hace solo en grandes estudios o en grandes ciudades.