Los vecinos de Piedrahita durante la manifestación.
El pueblo que mira el agua antes de beberla del grifo y ahora se moviliza contra la gestión: “No es roja ni azul, es marrón”
600 vecinos claman contra la gestión del agua en Piedrahíta: exigen una moratoria y el Ayuntamiento habla de “falsedades”.
Más información: Vecinos de Piedrahíta claman por un "agua digna", mientras la alcaldesa critica a quienes "intentan sacar rédito político"
Juan abre el grifo de su casa en Piedrahíta (Ávila) y mira el agua antes de llenar un vaso. Es algo que ya se ha acostumbrado a hacer. Los años de problemas con el abastecimiento le han acostumbrado a desconfiar.
“Hay días en los que sale turbia, otros en los que falta presión y otras veces directamente tienes que estar pendiente de si habrá agua”, cuenta este vecino, que podría representar a muchos de los que esta semana ocuparon la Plaza de España del pueblo.
Porque lo ocurrido en el centro de la localidad abulense no ha sido protesta puntual.
Más de seiscientas personas se reunieron esta semana para expresar una preocupación que, según los convocantes, lleva años recorriendo las calles de Piedrahíta y de sus anejos: El Soto, Pesquera, Casas de Sebastián Pérez, La Cañada y La Almohalla.
La imagen de la plaza hablaba por sí sola. Cientos de pancartas acompañaron una concentración pacífica y reivindicativa en la que el agua fue, literalmente, el centro de todas las conversaciones.
'Esto se arregla desde la sierra', podía leerse en algunas. 'Aquí no hay quien beba', decía otra en alusión a la mítica serie de televisión.
Y una tercera resumía con ironía y preocupación el sentir de muchos asistentes: "El agua de Piedrahíta no es roja ni azul, es marrón".
También hubo mensajes dirigidos al futuro. 'Agua limpia para beber, jugar y crecer' o 'Más tratamiento y menos fibrocemento' fueron algunas de las consignas que se alzaron durante una tarde en la que se han exigido soluciones.
El principal objetivo de la concentración fue pedir formalmente al Ayuntamiento una moratoria temporal en el procedimiento de licitación del servicio de agua.
Los vecinos consideran que antes de comprometer una década de gestión es necesario conocer con exactitud cuál es el estado de las infraestructuras y qué inversiones necesita realmente el municipio.
Durante el acto se leyó un manifiesto en el que reclamaron “una moratoria de la licitación del agua antes de comprometer diez años de gestión”.
La petición, explicaron los convocantes, no consiste en renunciar a mejorar el servicio, sino precisamente en evitar que una decisión de tanta trascendencia se adopte sin disponer de toda la información.
“Queremos que se complete el diagnóstico de la red, que se publiquen los documentos relevantes y que se elabore un Plan Director”, defendieron.
Ese documento, según sostienen, debería permitir conocer con detalle “las necesidades, las pérdidas, las infraestructuras y las soluciones posibles” antes de adjudicar el nuevo contrato.
Una red que envejece bajo tierra
Buena parte de la preocupación está en lo que no se ve. Bajo las calles de Piedrahíta discurren, según los datos expuestos por la plataforma vecinal, alrededor de 40 kilómetros de tuberías.
Muchas de ellas superan los 70 años de antigüedad. Cerca de 15 kilómetros ya figuraban oficialmente como “en mal estado” en 2008, según denunciaron durante la concentración.
A ello se suma otro dato que los vecinos consideran especialmente preocupante: alrededor del 80% de la red sería de fibrocemento.
Según el estudio de viabilidad de la licitación al que hacen referencia los convocantes, más de la mitad del agua captada se pierde antes de llegar a los hogares.
“¿Cómo vamos a hablar de cambiar contadores o de subir recibos si primero no sabemos exactamente por dónde se está escapando el agua?”, se preguntaba uno de los asistentes mientras observaba la concentración.
La frase resume una de las críticas que más se repitieron que es la necesidad de ir “a la raíz del problema”.
"La turbidez del grifo y la del expediente"
Otro de los mensajes más repetidos durante la protesta fue contundente: “La turbidez del grifo y la turbidez del expediente son la misma turbidez”, aseguraron los vecinos.
Con esa expresión reclamaron que toda la documentación relacionada con el proceso sea accesible públicamente, “sin resúmenes ni omisiones”.
Los convocantes quieren conocer el expediente completo, los análisis del agua de todos los núcleos de población, las inversiones previstas, los derechos asociados al servicio y la documentación técnica que sustenta el procedimiento.
Pero también pidieron que se tenga en cuenta aquello que, según aseguran, muchas veces no aparece en los documentos oficiales.
“Hay que escuchar a quienes viven los cortes, la baja presión, la turbidez y las dificultades del servicio”, señalaron.
Durante la concentración se mostraron muestras de agua turbia recogidas en diferentes momentos de los últimos días y meses.
Los vecinos reconocen que los análisis oficiales indican que el agua suele encontrarse dentro de los parámetros establecidos los días en los que se realizan las tomas de muestras.
Sin embargo, consideran que esas mediciones no siempre reflejan todas las incidencias que se producen a lo largo del tiempo. Hablamos de cortes de suministro, baja presión, barro en los grifos o días sin agua en establecimientos y viviendas.
“Lo que pasa entre análisis y análisis también tiene que contar”, resumían algunos asistentes. Por ese motivo, la plataforma anunció la puesta en marcha de un censo vecinal de incidencias.
La iniciativa pretende animar a los ciudadanos a documentar los problemas que encuentren en el servicio para elaborar un registro paralelo de las situaciones que, según denuncian, no siempre quedan reflejadas oficialmente.
Tres exigencias sobre la mesa
La protesta dejó tres demandas principales. La primera es la publicación de toda la documentación relacionada con el procedimiento: expediente completo, análisis del agua de todos los núcleos, inversiones, derechos y estudios técnicos.
La segunda es "parar y pensar". Es decir, establecer una moratoria temporal de la licitación hasta disponer de un diagnóstico público y de un Plan Director elaborado con participación de los vecinos.
Y la tercera es “firmar con garantías”. Los asistentes reclaman que las inversiones sean vinculantes, que existan plazos con penalizaciones en caso de incumplimiento, que las tarifas estén relacionadas con mejoras verificables y que el funcionamiento del servicio sea transparente.
Durante el acto también se instaló una mesa para recoger firmas con las que solicitar formalmente esa moratoria al Ayuntamiento.
“No vamos a asumir una subida del 74% en el recibo del agua solo para que cambien los contadores, sin ir a la raíz del problema”, manifestaba uno de los vecinos que participó en la recogida de apoyos.
Los convocantes insistieron durante toda la jornada en que la movilización no responde, según su planteamiento, a intereses partidistas.
“Esto no va de partidos. Va de poder abrir el grifo y saber qué agua tienes”, comentaba una vecina en la Plaza de España.
La plataforma defiende que la gestión del agua afecta por igual a todos los habitantes, independientemente de sus posiciones políticas.
Por eso, su petición es que cualquier decisión futura se adopte con información suficiente, transparencia y participación ciudadana.
También recordaron que cualquier vecino o entidad podrá personarse en el procedimiento cuando se publiquen los pliegos, animando a la población a participar activamente en el proceso.
El Ayuntamiento defiende la licitación
La versión del Ayuntamiento de Piedrahíta es diferente. La alcaldesa, María del Carmen Zafra, ha defendido que la licitación de un nuevo contrato de gestión es precisamente el camino para resolver de forma definitiva las deficiencias “estructurales” que, según reconoce el Consistorio, arrastra el servicio.
La regidora ha manifestado su compromiso de continuar trabajando para solucionar los problemas de abastecimiento mediante el nuevo contrato.
Zafra también ha criticado la postura de quienes, a su juicio, intentan “sacar rédito político a base de difundir falsedades y a jugar con la inquietud de la población”.
En relación con la situación administrativa del servicio actual, la alcaldesa ha aclarado que la prórroga de un contrato ya caducado fue aprobada con el voto favorable de la mayoría absoluta del pleno municipal.
Además, ha recordado que durante la fase de exposición pública del expediente "ningún grupo político ni vecino presentó alegaciones o enmiendas al proceso".
Una inversión mínima obligatoria
El Ayuntamiento sostiene que el nuevo pliego de condiciones técnicas ha sido elaborado después de recabar el asesoramiento de una empresa especializada.
Según la información trasladada por la alcaldesa, el contrato establecerá una inversión mínima obligatoria que las empresas que concurran a la licitación podrán mejorar posteriormente en sus ofertas.
Entre las actuaciones previstas destaca la actualización del sistema de información geográfica de la red.
Para el Consistorio, esta herramienta será fundamental para cartografiar las conducciones existentes y conocer con mayor precisión las necesidades de una infraestructura que ha ido creciendo y modificándose a través de sucesivas ampliaciones durante décadas.
Mientras tanto, en las casas de Piedrahíta, la escena sigue siendo la misma. Antes de llenar el vaso, hay que mirar el agua.