Una de las torres de vigilancia cerrada este año en la comarca de Riaza.

Una de las torres de vigilancia cerrada este año en la comarca de Riaza. Cedida

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Torres de vigilancia o cámaras y drones: la polémica que enfrenta a Junta y bomberos forestales

Un bombero forestal y vigilante con experiencia critica que en el incendio de Brieva (Segovia) no había ningún compañero en las torres de vigilancia.

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La sustitución de las tradicionales torres de vigilancia por sistemas tecnológicos vuelve a escena como cada verano que los incendios asolan Castilla y León. Y ahora está pasando.

Los profesionales del sector del dispositivo de extinción denuncian que esa estrategia ha supuesto, en la práctica, el desmantelamiento de puestos de vigilancia fundamentales, especialmente en la provincia de Segovia.

Sin embargo, la Junta defiende que el futuro del operativo pasa por incorporar drones, cámaras y otras herramientas que mejoren la capacidad de respuesta.

El portavoz de la Junta, Carlos Fernández Carriedo, ha asegurado que se seguirá reforzando el operativo con tecnología.

Sin embargo, un bombero forestal y vigilante con experiencia en distintos puestos del dispositivo, que ha hablado con EL ESPAÑOL Castilla y León, sostiene que la realidad sobre el terreno es diferente.

El origen del conflicto, explica este profesional, se remonta a 2023, cuando varios vigilantes denunciaron ante la Inspección de Trabajo las condiciones en las que desempeñaban su labor en diferentes torres de vigilancia de Segovia.

Hasta entonces, cada torre contaba con dos vigilantes para garantizar la vigilancia los siete días de la semana, en turnos de diez horas diarias.

Los mapas elaborados por los propios profesionales reflejan el cierre paulatino de estos puestos y su sustitución, en algunos casos, por casetas provisionales instaladas en vértices geodésicos.

"Las condiciones eran tercermundistas", relata. "No había agua corriente, ni electricidad, ni aseos. Se trabajaban jornadas de diez horas en estructuras metálicas que alcanzaban temperaturas insoportables durante el verano".

En su opinión, "la labor de un vigilante de incendios no puede ser sustituida por una cámara" y pone claros ejemplos.

"Una persona interpreta un humo, distingue si procede de una chimenea, de una quema autorizada o de un incendio forestal. Esa experiencia no la tiene ninguna cámara ni ningún sistema automático".

Según su versión, la Inspección de Trabajo no ordenó cerrar las torres, lo que hizo fue requerir que la Junta corrigiera las deficiencias detectadas en un plazo de un año.

"Lo que hizo la Junta fue un movimiento completamente torticero. En lugar de adecuar las instalaciones, decidió cerrar las torres", sostiene.

Aquella decisión, asegura, dejó sin empleo a numerosos vigilantes temporales y marcó el inicio de un cambio de modelo que, a su juicio, ha terminado por eliminar buena parte de la vigilancia presencial en la provincia segoviana.

Incendio de Brieva

Ahora la polémica se ha avivado tras el terrible incendio declarado en Brieva (Segovia) el pasado 20 de julio.

Y que ha sido famoso por las imágenes que se han visto en televisión con la cantante de Potra Salvaje como protagonista.

El bombero no se atreve a hablar de una relación directa entre la desaparición de las torres y la evolución del fuego, pero sí cree que la falta de vigilancia presencial pudo tener consecuencias.

"No vamos a decir que el incendio se produjera porque no hubiera vigilantes. Lo que sí afirmo es que una detección temprana puede hacer que un incendio se quede en un conato. Ese día no había ningún vigilante que pudiera detectar el humo de forma inmediata", asegura.

A su juicio, cuando fueron los vecinos quienes alertaron del fuego, "el incendio ya se había ido de madre".

Además, lamenta el supuesto ahorro económico que justificaría este cambio de modelo. "Solo el coste de la extinción de ese incendio fue muy superior al salario de una docena de vigilantes durante todo un año. Muchísimo más", sostiene.

De las torres a las casetas

Tras las protestas de los trabajadores, la Junta instaló casetas prefabricadas en algunos puntos para mantener parte del servicio. Una solución que el bombero considera insuficiente.

"Desde el punto de vista de las condiciones laborales eran algo mejores, pero para vigilar incendios eran prácticamente inútiles. Desde una caseta a ras de suelo no puedes controlar el horizonte. La vigilancia siempre tiene que hacerse por encima de las copas de los árboles", explica.

Una de las casetas usadas en la provincia de Segovia.

Una de las casetas usadas en la provincia de Segovia. Cedida

Posteriormente, añade, muchas de aquellas torres fueron demolidas.

"Primero las cerraron y después las tiraron. Una vez derribadas ya no había posibilidad de rehabilitarlas", lamenta.

Según denuncian los profesionales del operativo, el desmantelamiento de las torres de vigilancia iniciado en Segovia en 2023 ha supuesto la desaparición de puestos de trabajo para los vigilantes forestales y también ha reducido la capacidad de detección temprana de los incendios.

La apuesta de la Junta

Frente a estas críticas, la Junta mantiene que la incorporación de nuevas tecnologías es un paso necesario para mejorar la gestión de los incendios forestales.

En declaraciones del portavoz, Carlos Fernández Carriedo, la Junta insiste en que la idea es la de ir incorporando todos los medios tecnológicos “que sean útiles para la extinción de los incendios”.

Y reconoce que no pueden renunciar a los drones ni a las cámaras de vigilancia, ya que esto “nos permiten tener información de primera mano en circunstancias extraordinarias".

El portavoz recuerda además que cada intervención dispone hoy de más información procedente de distintas fuentes tecnológicas.

"Cada día en un incendio se recibe más información a través de satélites, a través de drones y a través de cámaras. Es una información a la que no podemos renunciar", afirma.

No obstante, Carriedo rechaza que estas herramientas sustituyan a los profesionales. "Las cámaras son un complemento, no un sustituto"

Precisamente ahí es donde ambas versiones chocan.

El portavoz de la Junta defiende que la tecnología complementa el trabajo humano. El bombero, sin embargo, sostiene que sobre el terreno la sustitución ya se está produciendo.

El bombero recuerda además que las cámaras ofrecen una imagen bidimensional, mientras que un vigilante es capaz de calcular distancias y ubicar con mucha mayor precisión el origen de una columna de humo.

"Eso es insustituible", afirma.