Juan Gascón de IU y Miguel Ángel Llamas de Podemos durante la noche electoral

Juan Gascón de IU y Miguel Ángel Llamas de Podemos durante la noche electoral ICAL

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Desplome histórico de Podemos e IU en Castilla y León: se quedan fuera de las Cortes algo que no ocurría desde 2007

Después del famoso 15-M de 2015 cuando tocaron el cielo con diez procuradores, ahora la formación morada no tiene nada.

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La izquierda situada a la izquierda del PSOE ha quedado definitivamente fuera del Parlamento autonómico de Castilla y León. Del cielo al infierno en pocos años.

De un 15-M, pero en este caso de mayo, donde se convirtió en un fenómeno a un 15-M, pero de marzo, que ha supuesto su parte de defunción.

Las dos candidaturas que representaban ese espacio político, Podemos-Alianza Verde y la coalición formada por Izquierda Unida, Movimiento Sumar y Verdes Equo, no han logrado ningún escaño y apenas han sumado en conjunto unos 40.000 votos.

Una cifra insuficiente para mantener la presencia que habían conseguido en la legislatura anterior, en este caso Podemos con el ya solo mediático Pablo Fernández.

La fragmentación del espacio político y la competencia entre siglas similares han terminado por pasar factura. Separadas, las cifras son todavía más duras: Izquierda Unida, Movimiento Sumar y Verdes Equo obtuvieron el 2,2 % de los apoyos, mientras que Podemos-Alianza Verde se quedó en un sonrojante 0,75 %.

En votos, el resultado fue de 27.605 papeletas para IU-Sumar-Equo y 9.225 para Podemos, un balance que evidencia el desplome de una fuerza política que hace poco más de una década llegó a irrumpir con fuerza en la comunidad con diez procuradores.

El contraste resulta todavía más llamativo si se compara con la irrupción de la plataforma Se Acabó la Fiesta, impulsada por Alvise Pérez, que alcanzó 17.351 votos, casi el doble que Podemos.

Aun así, la suma de toda la izquierda alternativa apenas supera por unos 10.000 sufragios a esta nueva formación.

Del auge de 2015 al vacío actual

El resultado supone el final de un ciclo político iniciado en 2015. Aquel año, Podemos irrumpió con fuerza en Castilla y León, logrando diez procuradores y más del 12 % de los votos. Junto a ellos, Izquierda Unida obtuvo también representación con un escaño ocupado por José Sarrión.

Desde entonces, la presencia parlamentaria de ese espacio ha ido reduciéndose progresivamente.

En 2019 el grupo quedó reducido a dos procuradores de Podemos y en 2022 solo permanecía uno, el de Pablo Fernández, que era además la figura más reconocible del partido en las Cortes autonómicas.

2015, el entonces secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, participa en un acto electoral de Podemos junto a Pablo Fernandez, Irene Montero y María José Rodríguez Tobal

2015, el entonces secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, participa en un acto electoral de Podemos junto a Pablo Fernandez, Irene Montero y María José Rodríguez Tobal JL Leal ICAL

Eso sí, se ha demostrado que su actitud beligerante y su discurso agresivo no han casado con los ciudadanos de la Comunidad.

Con los resultados actuales, incluso ese último escaño desaparece y el Parlamento autonómico queda sin representación de la izquierda alternativa.

No ocurría algo similar desde 2007, cuando ninguna candidatura de ese espacio logró entrar en la cámara. En 2011, al menos, IU había obtenido un procurador con José María González.

La división de candidaturas ha sido señalada por muchos dirigentes como uno de los factores decisivos. La candidatura de Podemos estuvo encabezada por Miguel Ángel Llamas, mientras que la coalición formada por IU, Movimiento Sumar y Equo fue liderada por Juan Gascón.

Subyace en todo esto, la lucha por intentar conseguir el número 1 en las listas de Valladolid que parecía, según las encuestas, que era la única plaza donde había posibilidad de lograr un procurador. No se llegó a un acuerdo y ahora recogen estos resultados.

A esta fragmentación se sumó la falta de referentes reconocibles.

Mientras que en el pasado el liderazgo de Pablo Fernández había servido de rostro visible para el espacio político, en esta ocasión las candidaturas llegaron debilitadas y con escasa proyección pública.

Pablo Fernández, en 2015

Pablo Fernández, en 2015 ICAL

Tampoco ayudó la ausencia de figuras nacionales durante la campaña. La vicepresidenta del Gobierno y líder de Movimiento Sumar, Yolanda Díaz, no participó en actos electorales en la comunidad y siguió los resultados desde el Dolby Theatre, donde asistía a la gala de los Premios Óscar.

Como curiosidad, el que fuera vicepresidente de la Junta, Francisco Igea, había apostado por IU para estas elecciones. Pues bien, otro partido más que deja tocado el vallisoletano.

Reacciones tras el resultado

Tras conocerse los resultados, Pablo Fernández reconoció la dureza del golpe. “El avance de la derecha y la extrema derecha en Castilla y León se consolida y es una mala noticia”, afirmó.

El dirigente admitió que el resultado de su formación es “muy malo” y llamó a una reflexión interna. “Quiero agradecer a Miguel Ángel Llamas su trabajo y coraje en condiciones muy difíciles y, como siempre, a la militancia de Podemos en Castilla y León. Nos levantaremos”, aseguró.

El propio Miguel Ángel Llamas asumió la responsabilidad por la derrota. El candidato de Podemos-Alianza Verde calificó el apoyo recibido como “muy negativo”, lamentó los errores cometidos durante la campaña y reconoció que la falta de unidad de la izquierda ha sido “un error”.

En la otra candidatura, Juan Gascón también admitió la dificultad del escenario. El líder de la coalición IU-Sumar-Equo explicó que “ha sido una campaña muy complicada para la construcción de una alternativa” y reconoció que algunos objetivos no se han cumplido. “Analizaremos las causas en los próximos días”, señaló.

Las críticas también llegaron desde fuera de la comunidad. El portavoz de Esquerra Republicana de Catalunya, Gabriel Rufián, fue contundente en redes sociales durante el recuento: “Cero escaños a la izquierda del PSOE. No hacer algo —o hacer lo de siempre— es pura negligencia”.

Valladolid refleja el regreso del bipartidismo

El resultado en Valladolid ilustra bien el nuevo mapa político. El bipartidismo se ha reforzado con un empate entre Partido Popular y Partido Socialista Obrero Español, que obtienen seis escaños cada uno, uno más que en la legislatura anterior.

El Vox mantiene sus tres procuradores y supera ligeramente el 20 % de los votos, aunque con un crecimiento limitado. Mientras tanto, desaparecen del Parlamento autonómico las formaciones que habían representado a la izquierda alternativa y también Ciudadanos.

En porcentaje de voto, el Partido Popular alcanza aproximadamente el 36 %, cinco puntos más que en los comicios anteriores, mientras que el PSOE sube moderadamente hasta el 32 %.

La desaparición parlamentaria de la izquierda alternativa en Castilla y León simboliza, sin duda, el final de un ciclo político que comenzó con grandes expectativas hace once años. La fragmentación y la lucha de egos han terminado por colapsarlos.