Región

Procesiones Miércoles Santo en Toro: el silencio del Vía Crucis

29 marzo, 2018 01:05

Toro está inmerso de lleno en la Semana de Pasión. Si ayer fue el Nazareno quien recorrió sus calles acompañado por La Soledad, en este Miércoles Santo es un paso el que recorre las históricas calles de esta ciudad histórica.

La jornada penitencial comienza con el acto conocido como ‘Vestir santos’, de 17.00 a 19.00 horas. En la iglesia de Santa Catalina tiene lugar lo que en Toro se conoce como ‘vestir santos’, que no es más que preparar y vestir a las diferentes imágenes que posteriormente intervendrán en los actos procesionales. Concluido este trabajo, el abad de más edad de la Cofradía de Jesús Nazareno invita a bacalao al ajo arriero a los participantes.

A partir de las 22.30 horas tiene lugar el segundo de los actos religiosos de la jornada –y el más importante- como es la procesión del Vía Crucis, que organiza la Asociación del Santo Sepulcro y la Soledad, con alrededor de 600 cofrades. Los hermanos visten, en esta ocasión, los hombres túnica y caperuz de paño blanco ceñida con cordón de cáñamo. El caperuz, en su parte delantera lleva en paño rojo la cruz de Malta. Y las mujeres visten igual pero el ceñidor es de seda blanco y la cruz más pequeña y no va en el centro sino a la altura de su clavícula izquierda.

Todos los cofrades realizan el ‘juramento del silencio’ ante ‘Cristo al Expirar” (una imagen restaurada, cuyos orígenes datan del siglo XVII, siendo sus autores conocidos Esteban Rueda y Sebastián Ducete), en el atrio de la Colegiata. A continuación, el alcalde de Toro deposita el bastón de mando a los pies de la Cruz pidiendo el ‘juramento del silencio’, comenzando la Procesión del Vía Crucis (organizada por la Asociación del Santo Sepulcro y la Soledad) desfilando en silencio, solo interrumpido por el sonido distanciado de las trompetas, de los tambores destemplados y del lúgubre tañer de una campana.

Recorrido: Salida del Santo Sepulcro, Plaza Mayor, calle Perezal, Calle Judería, Calle Puerta de Adalia, calle Magdalena, puerta de la Magdalena, calle Pajarinas, calle de la Merced, cuesta de las Berceras, Plaza de la Colegiata (donde sonará el himno del Cristo de la Expiración Estación 12), paseo de la Espolón, para finalizar en la iglesia de Santa María la Mayor, más conocida como La Colegiata, con el rezo y canto de ‘Las Cinco Llagas’, que no son más que cánticos dedicados a cada una de las cinco llagas de Cristo, y la adoración a ‘Jesús Yacente’ –conocido popularmente en la ciudad como ‘El Muertico’-(escultura de 80 cm., del siglo XVII, proveniente de talleres existentes en Toro en aquella época), colocado delante del altar mayor. Seguidamente se obsequia a cofrades y autoridades con una cazuela de sopas de ajo.

Visitar la Ciudad de Toro

A unos treinta kilómetros de la capital, la que fuera sede real y capital de provincia conserva numerosos vestigios de su pasado esplendor. Declarado Conjunto Histórico Artístico, Toro posee una magnífica situación sobre el valle del Duero al que merece la pena asomarse desde el mirador de El Espolón. Al lado, la Colegiata de Santa María, del siglo XII, es uno de los más bellos ejemplos del románico, rematada por una original cúpula en cuyo interior destaca el Pórtico de la Majestad, impresionante conjunto escultórico policromado del XIII.

Imprescindible es también visitar las numerosas iglesias románicas de ladrillo, de influencia mudéjar, así como los antiguos palacios - en el de las Leyes se celebraron las Cortes en 1505- y casas señoriales que jalonan la ciudad, junto a monasterios y conventos. Todos ellos guardan importantes obras de arte bajo su aparente sobriedad.

Como también su ampia, variada y exquisita gastronomía, con productos de la huerta toresana y, cómo no, el vino. El Vino de Toro. El viejo entramado urbano de Toro ofrece al viajero una cálida acogida.