El presidente del Gobierno Pedro Sánchez y el ex presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, en Valladolid en el acto de fin de campaña de las pasadas elecciones autonómicas de Castilla y León.

El presidente del Gobierno Pedro Sánchez y el ex presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, en Valladolid en el acto de fin de campaña de las pasadas elecciones autonómicas de Castilla y León. Miriam Chacón. ICAL.

Opinión PUNTADAS CON HILO

El otro juicio a Zapatero

Es legendaria en León la afirmación de que Zapatero carecía de méritos para constituirse en docente universitario. Tuvo suerte, fortuna, chiripa o carambola.

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El ex presidente del gobierno de España y a su vez antiguo secretario general del PSOE Rodríguez Zapatero, ha sido hasta ahora un tipo con “baraka”. En el islam la “baraka” supone una gracia divina que protege a las personas.

Zapatero - un suertudo que se estaba yendo de rosas por sus tejemanejes en la política española y fuera de ella- ha perdido su “baraka”.

A Zapatero causaría escozor haberle atribuido “baraka”, como las tropas del ejército de África achacaban a Franco. El mito nació cuando el entonces capitán burló por dos veces la muerte.

Una en el “incidente del gorrillo”, en el cual el futuro dictador se agachó para recoger la gorra cuartelera que el viento había volado de su cabeza y en ese instante silbó una bala sobre su crisma.

En otra ocasión Franco sufrió una gravísima herida en el abdomen, en la que fue dado por muerto y sorprendentemente sobrevivió.

Las citas – rigurosamente históricas – de las andanzas del dictador Franco, sulfurarían a Zapatero, tan solo por traer a colación al general. Se recuerdan porque chinchar es bastante divertido. Los psicoanalistas tienen cancha a granel para escudriñar la compleja mente del que fuera líder de los socialistas españoles.

Por una extraña obsesión quiso “ganar” la guerra civil a Franco – las compulsiones se tratan por la psiquiatría-, pero la historia de esta terrible contienda fratricida fue como fue y se zanjó con la victoria del bando rebelde contra la República. Y sobrevino una larga dictadura.

La “baraka” asistió a Zapatero cuando logró ser contratado como profesor de derecho constitucional en la incipiente Universidad de León, entonces con muy escasa cantera local para reclutar profesorado. Es legendaria en León la afirmación de que Zapatero carecía de méritos para constituirse en docente universitario.

Tuvo suerte, fortuna, chiripa o carambola. “El País” publicó en 1994 que Rodríguez Zapatero eludió los trámites obligatorios para acceder a esa plaza de profesor. O sea que no solo hubo potra, sino enchufe y “dedazo”.

Su abuelo paterno, el capitán Rodríguez Lozano, fue fusilado por los sublevados en los inicios de la guerra civil en la localidad leonesa de Puente Castro. Zapatero aireó que la memoria de su abuelo militar generó su ideología socialista, la misma de su ascendiente.

Lo que solía omitir es que el capitán Rodríguez Lozano participó en la represión de la revolución de 1934, revuelta armada provocada por el PSOE y la UGT.

La “baraka” otorgó a Zapatero gracia y ventura para iniciar una exitosa carrera política en la provincia de León. Del viejo Reino partió para ocupar la secretaría general del PSOE, imponiéndose a José Bono por tan solo nueve votos. Una cuasi carambola elevó a Zapatero al liderazgo del PSOE.

El leonés – aunque nació en Valladolid por decisión materna- logró la presidencia del gobierno de España tras los terribles atentados terroristas del 11-M. El PSOE manejó con habilidad el shock emocional de la sociedad española.

El Partido Popular suspendió notoriamente en la resolución de una crisis de comunicación de enorme gravedad.

Zapatero está ahora en un grave aprieto. El magistrado Calama ha dictado el conocido auto judicial en el que reseña todo tipo de indicios racionales de criminalidad en actuaciones de Rodríguez Zapatero y familia, que supuestamente han logrado obtener de forma ilícita enormes lucros económicos.

El Estado de Derecho – vigente en España pese los ataques de los socios de gobierno de Pedro Sanchéz - otorga a Zapatero y parentela el beneficio de la presunción de inocencia. Es prudente que sobre este asunto no se elucubre hasta el paso a “cosa juzgada formal”. La culpabilidad se dilucida en España a través se sentencia judicial firme. No estamos todavía en esa fase procedimental.

El otro juicio a Zapatero es de enorme relevancia. Tanta o mayor como su presunto enriquecimiento a través de la comisión de varios delitos tipificados en la legislación penal.

Con independencia del proceso judicial ahora abierto en la Audiencia Nacional, Zapatero comparecerá ante el juicio de la historia, que no será benevolente.

Al antiguo líder del PSOE se achacará fomentar la división y el frentismo entre españoles, hurgando en las heridas de una lejana y desgraciada guerra civil. Quebró el “espíritu de la Transición” que había logrado la reconciliación y el perdón entre españoles. La concordia retrocedió.

Rodríguez Zapatero impulsó el concepto “memoria histórica”, viciado desde la base y pensado solo para el bloque republicano. En la contienda civil ambos bandos cometieron atrocidades. Una guerra fratricida no es una pelea de pandillas en un patio de colegio.

Zapatero ofreció a ETA una salida de transformación y “blanqueo” en lugar de optar por derrotarla. El endeudamiento del Estado conoció cifras abultadísimas. España perdió peso internacional y se enfrentó a los EEUU.

Bajo sus gobiernos la cifra de desempleo se disparó. Negó la crisis económica, que acabó llevando a España a severos ajustes sociales.

Que Zapatero sea el referente de la izquierda política española es una insustancialidad puramente propagandística que puede derrumbarse prontamente en mil pedazos. El peor juicio de Zapatero será el de la historia. De su sentencia no podrá zafarse.