La ATP con el rey Juan Carlos I
Bienvenido, Rey Juan Carlos
"Está nítidamente claro que Juan Carlos puede residir donde le plazca, empezando por su propio país".
En este nuestro país los dislates están al orden del día hasta el extremo de ponerse en duda el derecho del rey Juan Carlos a vivir en España.
Felizmente, la pena de destierro ha desaparecido de nuestro ordenamiento penal, y fue muy utilizada durante el franquismo. Recuerdo el destierro del obispo monseñor Añoveros por criticar al régimen del generalísimo. O los confinamientos que se prodigaban a los “desafectos” del régimen franquista.
Ahora, como digo, eso ya no existe y cada cual puede fijar su residencia donde quiera. Un derecho que recoge nuestra Constitución, basada en un derecho proclamado en la Declaración Universal de Derechos Humanos.
Así pues, está nítidamente claro que Juan Carlos puede residir donde le plazca, empezando por su propio país. Y sin que sea una cuestión opinable y ni siquiera opcional. Otra cosa son cuestiones de conveniencia u oportunidad que solo él o sus asesores deben decidir, como son las cuestiones fiscales que ello lleve consigo, como según parece ha puesto de relieve la Casa Real.
Sin duda que el rey emérito está deseando vivir en España, ya lo ha dicho en una entrevista a raíz de la publicación de sus memorias. Y cita varias razones para justificarlo: su familia en primer lugar, la gastronomía, sus deportes favoritos como la navegación y los toros. Don Juan Carlos es un gran aficionado a la Tauromaquia y así nos lo dijo cuando tuve el honor de entregarle en mi condición de presidente de la Asociación Taurina Parlamentaria, el premio especial de la Asociación en el Palacio Real de Madrid donde nos recibió con la amabilidad que le caracteriza. Y hasta nos dijo quiénes eran sus toreros preferidos que puedo desvelar pues no es ningún secreto: Morante y Roca Rey, pero yo en mis breves palabras al entregarle el trofeo también le dije que le reconocíamos todo lo que había hecho por España y su democracia.
Creo que esto último es lo que debemos tener presente a la hora de valorar su reinado, como ahora se ha ratificado con la famosa desclasificación de los documentos del 23F.
Salud, pues, para nuestro Emérito y, como decimos los taurinos, “Que Dios reparta Suerte”.