Francisco Igea Photogenic
La brújula de Igea
Francisco Igea ha interpuesto este último recurso y a patalear sea dicho – con perdón-, todo ello para chinchar a Fernández Mañueco.
“Hablen ustedes de mí, aunque sea mal”-- encaja a la perfección con la controvertida personalidad de Francisco Igea. El que fuera vicepresidente de la Junta de Castilla y León en el gobierno de coalición Partido Popular-Ciudadanos, acaba de hacer público que en las elecciones autonómicas del próximo quince de marzo votará a Izquierda Unida. Demos por supuesto que el señor Igea puede votar a quien le plazca, porque vivimos en un país de libertades – cada vez menos libertad desde que Zapatero y Sánchez decidieron acabar con el consenso del espíritu de la Transición española- y la opción de alinearse con las tesis de Izquierda Unida es perfectamente respetable.
Igea está decidido a llamar la atención. Si no fuera así, no habría hecho público su voto. Desde que abandonase el gobierno de Castilla y León, ha agotado ya todos los recursos posibles. En mis mocedades, el catedrático de Derecho procesal de la Universidad de Valladolid preguntaba en clase a los estudiantes, revestido con esa autoridad solemne que emanaban aquellos viejos cátedros –“¿Cuál creen ustedes que es el último recurso?”-- . El empollón de turno alzaba el dedo índice y respondía con la rapidez de la bala –“El recurso de casación ante el Tribunal Supremo”-- . El profesor fruncía el ceño y con risa sardónica exclamaba – “El último de los recursos es el del pataleo”--.
Francisco Igea ha interpuesto este último recurso y a patalear sea dicho – con perdón-, todo ello para chinchar a Fernández Mañueco. Quien fuera vicepresidente de la Junta de Castilla y León se enteró en diciembre de 2021 de la decisión de Mañueco de su cese en el gobierno regional, en directo y en el transcurso de una entrevista radiofónica, proceder que irritó en extremo a Igea. Fernández Mañueco había decidido disolver las Cortes y convocar nuevas elecciones en febrero de 2022.
Las formas expeditivas de hacer política en la vida pública española, no son nuevas ni en democracia o dictadura. El general Franco, al cesar a sus ministros enviaba un motorista de la guardia de El Pardo al domicilio del ilustre destituido con una cartita sellada con lacre. Como los ministros conocían los procederes del ‘caudillo’, en cuanto tenían la carta en su mano cantaban el --"Miserere nobis"-- . Al día siguiente el BOE publicaba el cese del ministro a la vez que la concesión de la Gran Cruz de Carlos III, para estos casos conocida como la “cruz de los caídos”.
Mañueco no se anduvo con misivas, pero fue algo más locuaz que Franco. Al menos exclamó –“La confianza se ha roto”-, refiriéndose a su pacto de gobierno con Ciudadanos y convocó elecciones para el mes de febrero de 2022. Igea concurrió a aquel proceso electoral convocado por su ‘íntimo’ Mañueco, bajo las siglas de Cs y fue el único superviviente electoral de la debacle de las urnas. Desde entonces sobrevivió en las Cortes como Robinson Crusoe. El grupo mixto no era su lugar de confort y cuchicheaba confidencias al oído al procurador de Podemos Pablo Fernández.
Francisco Igea ha destrozado a grandes politólogos. Los teóricos de la Ciencia Política explican que el “electorado flotante” -o sea el que cambia su voto de un partido a otro muy diferente el ideario- pasa por la fase del “canto de la moneda”. La metáfora es la siguiente: Si el voto está en la cara de la moneda y termina en la cruz o reverso, primero se elige una opción intermedia que es el voto al “canto”.
Igea ha dejado en una simple aprendiz a Pinito del Oro, cuando en el trapecio del Circo Price ejecutaba su triple salto mortal. De representar y militar en Ciudadanos, un partido que exhibía su “músculo liberal”, de súbito anuncia su próximo voto a Izquierda Unida. El viaje ideológico de Francisco Igea bascula desde el liberalismo al comunismo.
Francisco Igea necesita urgentemente una brújula. Si se encuentra en una búsqueda existencial del norte, solo tiene que tomar la N-601. En poco más de dos horas puede tomar en Arriondas unas fabes con sus “sacramentos”. Buen provecho.