Imagen de archivo un colegio electoral de Valladolid.

Imagen de archivo un colegio electoral de Valladolid. Leticia Pérez Ical

Opinión

Las encuestas marcan el pulso de una campaña abierta

"Un mapa ajustado en Castilla y León con mayoría en juego y estimación de escaños".

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A menos de un mes para las elecciones a las Cortes de Castilla y León, fijadas para el 15 de marzo de 2026, el pulso político sigue estrecho y las encuestas empiezan a ofrecer una imagen más nítida del posible reparto de fuerza parlamentaria en la región. En una comunidad con 82 escaños en juego, cada voto puede inclinar la balanza entre un resultado claro o la necesidad de acuerdos postelectorales.

Los sondeos publicados hasta ahora sitúan de nuevo al Partido Popular (PP) como primera fuerza con una ventaja moderada, seguido de cerca por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y con un esperado crecimiento importante de Vox en cuanto a intención de voto, sobre todo rural y joven…

Según una estimación demoscópica reciente, basada en promedios de encuestas, el PP obtendría alrededor del 32 % de los votos y 32 escaños, seguido del PSOE con cerca del 28 % y 25 escaños, y Vox rondaría el 20 % con unos 16 escaños en las Cortes.

Este reparto estimado refleja un escenario competitivo en el que ninguna fuerza por sí sola alcanzaría la mayoría absoluta, fijada en 42 diputados de los 82 totales, lo que sugiere que las opciones de gobierno podrían depender de alianzas o acuerdos entre grupos políticos.

La estimación de escaños proporciona un mapa más tangible que los porcentajes de intención de voto, porque traduce la influencia de cada formación en representación parlamentaria. Si el PP obtiene alrededor de tres de cada ocho escaños, como indican los datos recopilados, y Vox mantiene una presencia fuerte, la conformación del próximo gobierno autonómico podría requerir acuerdos que vayan más allá de los grandes partidos tradicionales

Además de los principales bloques políticos, la fragmentación del voto con la presencia de otras formaciones —tanto nacionales como regionales o localistas— mantiene la incertidumbre sobre hasta qué punto podrán influir en el resultado final. En las nueve provincias de la comunidad competirán un amplio número de listas, lo que añade complejidad a la proyección de representación en las Cortes.

Con más de 2,1 millones de castellanos y leoneses llamados a votar y un censo que incluye un número creciente de electores residentes en el extranjero, estas elecciones autonómicas de 2026 cobran un carácter singular en comparación con ciclos anteriores.

A medida que avance la campaña y se publiquen nuevos sondeos, las estimaciones de escaños podrán ajustarse, pero el panorama actual apunta a una cita electoral abierta, con una derecha consolidada como bloque mayoritario, un PSOE con presencia sólida pero más débil que en anteriores comicios, y una emergente Vox con capacidad de influir en la configuración del gobierno autonómico. Menudo panorama para esta tierra, ¡ay!