Me mirabas, te reías y me llamabas iluso.
 
Éramos 3 que siempre estábamos poniendo dinero, tiempo, esfuerzo y, sobre todo, dando la cara, y tú... mirabas, te reías y ni te acercabas, vaya a ser que piensen que estabas con nosotros, fueras señalado.
 
Me gastaba dinero pagando varias carpas, encargando carteles y papeletas, otros compraban unas banderas, otros caramelos para tener algo en la carpa y, entre 3, montábamos el tenderete con el que dar a conocer el partido.
 
Todas las semanas organizábamos un café con la prensa, con la única intención de dar a conocer el partido y las propuestas, lo pagábamos siempre los mismos, pero... tú no estabas.
 
Trajimos a los líderes nacionales y acudieron a todas las instituciones (universidades, asociaciones de mayores, discapacitados, organizaciones empresariales, sindicatos, etc), les dimos a conocer, los mostramos en la ciudad y fuera de ella con reuniones empresariales, bancarias, etc., sin el apoyo de nadie, costeando los gastos que todo ello ocasionaba, les dimos luz y lustre... ¿qué hacías tú cuando nos veías?
 
Llegaron varios comicios y todo, absolutamente todo, corrió de cuenta de los cuatro gatos que nos partíamos la cara... no encontrábamos quien se pusiese en las listas, se ocultaba todo el mundo, pero dimos la cara... ¿cuántas veces me dijiste que estaba loco?
 
Acudíamos a todos los debates, concurríamos a todas las tertulias, dábamos la cara, incluso en foros en los que únicamente concurrían las izquierdas y éramos muy mal vistos, cuando no insultados, pero estábamos... ¿Quiénes están ahora? ¿dónde acuden? ¿qué hacen? Y tú ¿Dónde estabas entonces?
 
Cuando dimos un paso atrás, cuando mostramos nuestro disgusto por gozar desde el partido de ser la "extrema", pero no sentirnos, ni ser, ni considerar que por no estar de acuerdo con el PP nos posicionase en la "extrema" y preferíamos ser más transversales, más democráticos, más regeneradores, más coherentes y más libres, se nos tildó, desde dentro, de advenedizos o arribistas... ¡válgame Dios! Y se amartelaron con personajes siniestros muy próximos a la delincuencia y/o el conflicto.
 
Hoy, sin saber ni quienes están, ni dan la cara, ni saben siquiera que su partido nació de una traición a quienes primero, fueron una corriente interna en el PP de democracia y libertad para, luego, formar Democracia y Libertad Popular, a los que algunos, en reuniones "discretas", les "hurtaron" el proyecto, ni siquiera creen en lo que defienden, pues no saben lo que defienden apoyando una moción de censura con un comunista pseudoindependentista nonagenario para, con ello, ampliar el espectro hacia el centro y, pretender, hurtar votos al PP y al PSOE y engañar a un electorado que partió del PP al partido, al sentirse traicionados por Rajoy... jope, qué manera de mover la cintura ¿no se la partirán? NI "extrema" NI desvarío intelectual.
Cuando alguno dimos el paso adelante, ilusos o no, buscamos coherencia, regeneración política, honradez, ética y valores. No queríamos puestos, cargos, sueldo y salarios. Éramos personas con un pasado, con "mochila" y ganas de servir, para demostrar que las cosas se pueden hacer de otro modo, por más que muchos lo intenten y no lo consigan, poder se puede. Queríamos un partido, una política, un modo de hacer España diferente a la que estaban desarrollando los partidos de toda la vida, en los que, entre "putillas y chaperines" y mononeuronales que alcanzan el poder, están destronzando España que es lo único que nos importa, pues ella son nuestros hijos, nuestros nietos, nuestra herencia recibida y nuestra herencia a transmitir.
 
En ese camino, ¿dónde estás tú? ¿ están ahora? ¿buscan servir o servirse?... no voy a contestar, sólo mirar atrás y comprobar quién estaba para, después, mirar a los ojos a los que están y saber qué quieren... Míralo tú mismo y mírales a los ojos y verás.
 
Muchos vendrán a servirse y pocos servirán para servir, como muchos se envolverán en la bandera de España, pero no serán conscientes de que ella son sus padres, sus hijos, sus nietos, somos todos, y ellos desprecian todo lo que no sean ellos... Así no se ama España.
 
Alguno defenderá los valores, pero o le faltará valor para hacerlo o sólo lo hará de cara a los demás y no en su fuero interno o en su vida diaria... Eso no es preservar principios.