Opinión

A lo mejor, Biden no lo tiene tan difícil

17 febrero, 2021 10:13

Hay algo que Joe Biden no puede solucionar firmando un decreto ejecutivo, como tantos que lleva ya hechos: restañar los antagonismos de un país dividido en banderías.

Su promesa de unir al país depende de la voluntad de la gente y no de los buenos deseos presidenciales. Y esa voluntad las imágenes del asalto al Capitolio la hicieron añicos. Por otra parte, y paradójicamente, enviaron un mensaje inequívoco al país: “Hasta aquí hemos llegado”.

Incluso muchos partidarios de Donald Trump y de sus políticas de Gobierno coinciden en que su incontinencia verbal le llevó a sobrepasar los límites de la decencia política. Tengo amigos norteamericanos de derechas que, aun creyendo que los del Partido Demócrata son gente “mala y perversa”, reconocen el guirigay de los republicanos, “su enfrentamiento de unos contra otros”, y abogan por la existencia de un tercer partido, “un nuevo partido que crea en la Constitución americana”.

Éste, en síntesis, es el esquema de una moderación que se abre paso a un lado y otro del espectro político, que va más allá de creer que a Trump se le haya preparado “una caza de brujas”, o de la aparente unidad del Partido Demócrata. Hasta el ala izquierda, que podía representar Bernie Sanders, no aboga ahora mismo por las medidas más radicales que preconizaba cuando era candidato.