Opinión

¿Quién se acuerda de Arribes o la Raya?

4 diciembre, 2020 11:02

El Consejo de Gobierno aprobó ayer un gasto de 1,9 millones de euros por parte de la Consejería de Cultura y Turismo para la concesión de dos subvenciones a las diputaciones provinciales de León y Salamanca, de 950.000 euros cada una, para la ejecución del Plan de Sostenibilidad Turística en la Montaña de Riaño y del Plan de Sostenibilidad Turística de la Sierra de Francia, con la finalidad de impulsar el desarrollo de estos destinos y ofrecer una experiencia global e integrada de un producto de turismo tanto de naturaleza como de ecoturismo. Cada una de estas subvenciones de 950.000 euros será abonada en tres anualidades, la primera en 2020 y las dos restantes en 2021 y 2022. Asimismo, para el desarrollo de estos planes, la Consejería establecerá sendos convenios con la Secretaría de Estado de Turismo y las diputaciones provinciales de León, en el caso del Plan de la Montaña de Riaño, y la de Salamanca, para el de la Sierra de Francia. ¿Y de Arribes, o, más concretamente, de la Raya quién se acuerda?

La comarca de Los Arribes, y más general en sentido geográfico, la Raya, viven una situación de abandono general que clama al cielo. ¡Si solo fuera el abandono! Lo más crucial es el olvido al que está sometido este territorio, declarado Parque Natural Internacional y Reserva de la Biosfera. Pero ni con esas. Nadie ni nada lanzan un plan de regeneración -por decir algo-, desarrollo -que sería lo más importante- para luchar contra esas altas cifras de despoblación. Si Soria y Teruel se mueven como provincias 'vacías', qué tendrán que llamarse las zonas de Arribes y de la Raya sea húmeda o seca.

No conocemos un solo proyecto, una sola asociación, un triste Grupo de Acción Local -digamos Adezos- que pongan sobre las mesas de las instituciones públicas la necesidad imperiosa de que estas zonas puedan comenzar a respirar, porque están en la UCI y sin oxígeno. No sirven, y se viene denunciando desde hace muchos años, hechos puntuales como adecentar algunos miradores -para la foto de rigor-, alguna campaña más para boato de los dirigentes y cumplir el expediente -como la micología-, pero sin nada sustancial que asiente población, que atraiga turismo, que implante inversión... porque en la mayoría de los pueblos -que pierden población a ritmos agigantados- no reina más que el olvido.

No solo es el problema de las instituciones que miran para otro lado. La cuestión básica es que falta liderazgo, reivindicación y lucha y no la tiene y no existe atisbo de que nadie la tenga de lo que estamos viendo por esa zona. La mayoría de los alcaldes viven dentro de su fortín municipal en esos pequeños reinos de taifas -cada uno defiende su territorio y si puede ser a guerra con los demás-, y cuando no son meras comparsas de los poderes que existen allá lejos. Es muy común, entre estos representantes decir "como viene de arriba"... en la máxima expresión de sometimiento a los partidos que, por desgracia, nunca nada bueno han traído para este territorio de frontera. A los hechos y las hemerotecas nos atenemos. No conviene dejar de mirar al otro lado del Duero y observar cómo la lucha de sus dirigentes, ¡vamos que consiguen beneficios para el territorio! Ejemplo es tener que poner la sede de los embalses portugueses en Miranda do Douro y participar también en los beneficios de la producción de electricidad de los mismos.

Mal futuro se vislumbra para la zona Arribes y frontera porque no existe nadie sin intereses espurios con poder, ganas y tiempo suficiente para luchar por los intereses de los pueblos y sus gentes, no los suyos ni los de sus respectivos partidos. Viajar a esa zona salvo en los puentes -ahora ni eso-, Semana Santa y agosto es como viajar a un desierto solitario y frío donde humean unas cuantas chimeneas y el olor a humedad de abandono se expande por todos los rincones.

La única solución que se atisba, por desgracia, es echarse otra vez a la calle como cuando el IPES y las urgencias, pegarle una patada en el culo a más de un representante y plantar batalla donde Arribes y la frontera deben ser escuchados y tenidos en cuenta, sin pedir más que nadie -aunque por derecho le corresponde más que a otros territorios- pero darle lo que justamente le pertenece y se le viene birlando desde hace muchos, muchos años de nuestra reciente historia. Un largo tiempo marcado por el olvido, el abandono, la sumisión, el silencio y, también, el pasotismo de unos habitantes que, en su mayoría, optan por bajar la cabeza, mirar para otro lado y que sea lo que Dios quiera en el devenir de los tiempos. Triste mi tierra... ay!