El director general de Redexis Renovables, Miguel Mayrata, durante la entrevista con EL ESPAÑOL de Castilla y León

El director general de Redexis Renovables, Miguel Mayrata, durante la entrevista con EL ESPAÑOL de Castilla y León EE

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El biometano, una oportunidad única para Castilla y León: 40 TWh de potencial, plantas sin olores y empleo en el territorio

El director general de Redexis Renovables, Miguel Mayrata, desmonta los mitos y recelos más repetidos sobre el gas verde.

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En Castilla y León el biometano no parte de cero: parte de los purines, el estiércol y la paja que el campo ya genera, y de un potencial de casi 40 TWh al año, el 23% del nacional. Esa cifra, y el recelo que despiertan las plantas en muchos pueblos, explican por qué el gas verde se ha convertido en uno de los debates más vivos del medio rural.

El director de Redexis Renovables, Miguel Mayrata, desmonta, en una entrevista con EL ESPAÑOL de Castilla y León, los recelos más repetidos sobre el gas verde.

Mayrata defiende que la Comunidad, con casi 40 TWh de potencial, puede doblar por sí sola el objetivo nacional del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (Pniec) si convierte en energía lo que hoy es un problema de gestión.

Ingeniero técnico industrial especializado en control de procesos, Mayrata lleva desde 1996 vinculado al sector gasista.

Ha trabajado en España y Portugal en proyectos tan distintos como el cambio de gas de Palma de Mallorca y de Lisboa, el desarrollo de las redes de distribución en Baleares y Madrid, las infraestructuras de gas natural vehicular y, en los últimos años, el despliegue de los gases renovables.

Miembro del comité de dirección del grupo Redexis, dirige hoy Redexis Renovables y preside las sociedades que desarrollan y operan plantas de biometano e hidrógeno verde. Entre esas instalaciones está BioRed Almazán, en Soria, junto a las de Lorca y Los Alcázares, en la Región de Murcia.

Desde esa experiencia habla con EL ESPAÑOL de Castilla y León de un debate que, a su juicio, mezcla hechos técnicos con un desconocimiento todavía amplio.

La misma molécula, otro origen

Se habla cada vez más de gas verde, pero para buena parte de la ciudadanía el biometano sigue siendo un concepto poco claro. Mayrata lo resume sin rodeos. "El biometano es metano pero de origen biológico, producido a partir de la digestión anaerobia", apunta.

Y explica que "se trata de la digestión en ausencia de oxígeno, unos tanques de hormigón llamados digestores: la materia orgánica, por la acción de unas bacterias contenidas en la propia materia orgánica, se descompone".

"Y estas bacterias consiguen que los sólidos volátiles contenidos en esa materia orgánica se transformen en metano y el resto de materia orgánica se transforme en digestato", señala.

En esa fermentación también aparece CO2. "En las plantas de biogás conseguimos separar ese CO2 del metano y ese metano ya enriquecido es el que se puede inyectar en la red de gas porque es metano, es exactamente la misma molécula, con las mismas características y la misma composición", asegura.

Y añade que, si cumple con los valores que fija el gestor técnico del sistema, "se inyecta en la red de gas sustituyendo el gas natural de origen fósil". No hace falta, insiste, tender una red nueva: el gas ya es compatible con la infraestructura que existe.

El potencial de Castilla y León

El estudio de PwC y Sedigas sitúa a Castilla y León en la cabeza del potencial nacional, con casi 40 TWh al año, el 23% del total, por el peso de su agricultura y su ganadería. "La capacidad de producción de gas verde, de biometano, que tiene Castilla y León supera con creces el consumo que tiene la propia Comunidad", afirma Mayrata.

Miguel Mayrata en el Salón del Gas Renovable de Valladolid durante la entrevista

Miguel Mayrata en el Salón del Gas Renovable de Valladolid durante la entrevista EE

El cereal y la actividad ganadera explican esa abundancia de purines, estiércol, paja y restos de la industria agroalimentaria. "Solo aprovechando una pequeña parte de los residuos que ya se generan se produciría más gas del que realmente consume la Comunidad", asegura.

Cada año el campo castellano y leonés genera volúmenes de residuo que, sin un tratamiento ordenado, se convierten en un problema de olores y de emisiones. La respuesta que propone Redexis es la misma digestión, solo que concentrada y controlada.

Mayrata recurre a una imagen cotidiana. "Es exactamente igual lo que pasa en nuestro cuerpo cuando comemos: nuestro cuerpo digiere la materia orgánica, la comida, y produce gas y produce digestato", asegura.

Y señala que "ese mismo proceso que de forma natural ocurre en los humanos y en los animales, en una planta de biometano se genera ese biogás y luego se depura y se puede inyectar en la red de distribución".

El contraste con la práctica actual es, para él, el argumento central. "Si los purines se aplican directamente al campo como fertilizante, que es lo que están haciendo actualmente buena parte de los agricultores y ganaderos porque es la única alternativa que tienen, se generan olores y emisiones difusas", apunta.

Y añade que "parece un sinsentido que ese metano se vaya a la atmósfera y no lo aprovechemos en una planta de biogás".

El Salón del Gas Renovable de Valladolid

El Salón del Gas Renovable de Valladolid EE

"De forma centralizada, controlada, gestionada por empresas industriales, bajo las autorizaciones de las administraciones públicas y con un control medioambiental que ejerce la administración se podría recuperar todo ese gas, meterlo en la red de distribución, desplazar al gas de origen fósil y aprovechar los beneficios que tiene el digestato como fertilizante", señala.

Residuos ya existentes

Uno de los recelos más repetidos es que estas plantas empujan a las macrogranjas o exigen más ganadería intensiva. Mayrata lo niega de plano.

"Las plantas de biogás no favorecen absolutamente nada más que al medio ambiente y a la gestión de los residuos ya existentes. Ninguna empresa toma decisiones de inversión en función de si a futuro se implantan o no nuevas granjas", asegura.

La regla interna, explica, es previa al proyecto: no se promueve una planta si el sustrato que va a utilizar supera el 15% del residuo ya identificado en la comarca, una vez descontadas las posibles plantas competidoras.

"Si no hay residuo, no se promueve un proyecto. Es la principal exigencia de nuestros accionistas, que antes de promover un proyecto haya residuo, haya acceso a la red de distribución de gas, a la electricidad y buenos accesos por carreteras que no generen molestias a las poblaciones existentes", afirma.

El mito de los olores

Ese es, dice, el mito principal. El segundo es el de los olores. "Precisamente lo que evitan las plantas de biometano son los olores", asegura.

La planta de Redexis en el municipio soriano de Almazán

Y señala que "la aplicación indiscriminada del purín para fertilizar el campo de cereal es lo que genera olores". "Nosotros proponemos instalaciones centralizadas sujetas al máximo control medioambiental que establece la administración, que es la Autorización Ambiental Integrada", afirma.

Mayrata añade un tercer equívoco de escala:. "Se habla de macroplantas de biogás y las plantas que se están promoviendo en España son ridículas en comparación con las plantas del norte de Europa, que procesan un millón de toneladas de residuos al año", apunta.

"Aquí estamos hablando de plantas de 150.000 o 160.000 toneladas ya existentes y que no suponen más del 15% del residuo existente en la comarca, añade.

Falta de información

En muchos pueblos la alarma llega por los olores, el tráfico de camiones y la cercanía a los núcleos. Mayrata no niega el recelo, pero lo atribuye en buena parte a la falta de información.

"Nuestra experiencia es que hay un elevado grado de desconocimiento y es lógico porque nadie nace enseñado y sabe cómo funciona una planta de biometano", señala.

Pero asegura que "cuando se da esa información los proyectos son tremendamente aceptados". El boca a boca agrario, añade, pesa tanto como la explicación técnica.

Ejemplo de una planta de biometano

Ejemplo de una planta de biometano Cedida

"Si además nuestros agricultores cuentan al resto de agricultores de municipios donde vamos a desarrollar proyectos las ventajas que tiene el fertilizar de forma orgánica con digestato frente a fertilizar con fertilizantes inorgánicos, es experiencia y realidad", asegura.

No es gas fósil

Otra crítica habitual sostiene que el biometano es el mismo gas fósil rebautizado. La molécula, concede Mayrata, es idéntica. La diferencia está en el origen y en lo que se deja de emitir.

"Al aprovechar los residuos orgánicos que generan emisiones difusas no solo se desplaza el gas de origen fósil sino que además se evitan esas emisiones difusas. Los purines de cerdo cuando se esparcen por el campo emiten emisiones de metano y si ese purín de cerdo lo procesamos en una planta de biometano ya estamos evitando todas esas emisiones difusas", señala.

La certificación europea, a través de esquemas como el ISCC, valida esa reducción.

"De hecho hay biometanos producidos con residuos ganaderos que tienen huella de CO2 negativa, es decir, que la materia orgánica con la que se produce ese biometano ha consumido de la atmósfera más CO2 en todo el proceso de producción de esa materia orgánica que el CO2 que se libera cuando se quema la molécula de biometano", afirma.

Empleo en el territorio

Frente a la idea de que estas instalaciones no dejan nada en el territorio, Mayrata enumera una cadena de valor concreta. A los ganaderos conectados a la planta "les gestionamos el 100% de sus residuos" y les ahorramos costes de aplicación y de almacenamiento en balsas.

Una red de transporte de biometano

Una red de transporte de biometano Cedida

A los agricultores de cereal, la paja deja de ser solo un resto y pasa a ser ingreso. "También fijamos empleo rural de calidad y tecnificado porque una planta necesita siete u ocho operarios para ser manejada los 365 días del año y conseguimos que ingenieros puedan tener oportunidades en el ámbito rural", asegura.

La pregunta de los alcaldes, dice, es siempre la misma: qué hay para los jóvenes del pueblo. "Nosotros decimos que todas. En el caso de la planta de Almazán, por ejemplo, todos nuestros operarios viven en Almazán", señala.

El sector estima, en el conjunto de España, más de 21.000 empleos directos y una inversión del orden de 40.000 millones de euros si se valorizan hasta 120 millones de toneladas anuales de residuo orgánico, en línea con los 20 TWh que el Pniec fija para 2030.

Plantas que ya funcionan

En Almazán, Redexis trata residuos de proximidad e inyecta biometano en la red. Mayrata invita a mirar el funcionamiento real antes que el relato.

"Los mitos que se desmontan es que las plantas realmente lo que gestionan son residuos orgánicos que vienen transportados en cubas cerradas, que no se transportan dentro de las ciudades, que las plantas realmente no huelen", apunta.

"En los sitios donde estamos implantados las plantas funcionan, prestan un servicio a agricultores y ganaderos, las cosechas de cereal son más, mejores y más baratas para el agricultor y tanto es así que el 100% del digestato que producimos en Almazán va a aplicación agrícola", añade.

Una ganadera, en una imagen de archivo

Una ganadera, en una imagen de archivo Cedida

En ocasiones, se les achaca que las plantas emiten a la atmósfera, algo que Mayrata desmiente.

"Es todo lo contrario: lo que hacemos es evitar emisiones a la atmósfera porque procesamos los residuos en tanques cerrados donde el 100% del gas que se genera se recupera, porque es nuestro negocio, y el 100% se inyecta en la red de distribución", afirma.

Además, el único agua que se consume en las plantas es para el aseo de los operarios y la limpieza ordinaria de las instalaciones. "El 96% del purín de cerdo es agua, con lo que ya el propio residuo aporta el agua necesaria", destaca.

Un trámite complejo

El reto, reconoce, no es solo el potencial, sino hacerlo compatible con el territorio. Las garantías que cita son las de la Autorización Ambiental Integrada.

"Entre los proyectos que tenemos en tramitación algunos llevan ya más de tres años de tramitación ambiental, la administración analiza los proyectos de arriba abajo y suele requerir al promotor información adicional", afirma.

Y señala que "tiene en cuenta aspectos como los accesos, las emisiones, la aplicación de las mejores técnicas constructivas disponibles y tiene en cuenta aspectos sociosanitarios como los olores, las emisiones difusas y el control de todos los residuos que llegan a la planta".

La planta, subraya, solo puede procesar los residuos para los que ha sido autorizada. "El máximo control de las plantas viene por parte de la administración, que tiene la obligación y la responsabilidad final de otorgar los permisos", apunta.

Doblar el objetivo nacional

El PNIEC marca 20 TWh de biometano en 2030. Castilla y León, por sí sola, tiene capacidad para generar cerca de 40. "Si Castilla y León desarrollase todo su potencial de biometano al 100%, Castilla y León doblaría en producción los objetivos del Pniec, y eso lo dice todo", resume Mayrata.

El aprovechamiento ya ha empezado, pero "en los próximos años, a medida que se vayan liberando nuevos permisos, el incremento será exponencial".

Lo que se pierde si no sale adelante, deja entrever, es esa oportunidad de convertir un residuo recurrente en energía, fertilizante y empleo rural.

A un alcalde o a un ganadero que solo ha oído la versión más alarmista, Mayrata le ofrece una visita antes que un argumento.

"Le diría que le ofrezco la oportunidad de visitar las plantas que tenemos en operación en Almazán y en Lorca, así lo hemos hecho con alcaldes de municipios en los que estamos en tramitación y al final de la visita nos han dicho: "esto no es lo que nos habían contado", afirma.

Y le pediría que hablara con quien ya usa el digestato de Almazán y con los ganaderos a los que la planta les está dando "una gestión de sus residuos muchísimo más acorde a las obligaciones que impone la administración y a las necesidades que tiene el propio ganadero".

El resto, sostiene, se ve en el tanque cerrado, en el contador de la red y en el campo que recibe el fertilizante de vuelta.