El presidente de Cepa 21, José Moro

El presidente de Cepa 21, José Moro Cepa 21

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"Mi propósito es que cada botella quede como un legado de felicidad": José Moro redefine los grandes tintos de Ribera del Duero en Cepa 21

El prestigioso bodeguero presenta tres nuevas referencias que dan paso a una nueva etapa marcada por la escucha activa al consumidor y la apuesta por la frescura y elegancia: La Rendija 2024, el primer blanco de la bodega; La Pelliza 2024 y el renovado Hito Rosado 2025.

Más información: José Moro anuncia una nueva era en Cepa 21: el bodeguero redefine el perfil de los grandes vinos de la Ribera del Duero

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En las laderas de Castrillo de Duero, donde el viento barre los páramos a casi 900 metros de altitud, José Moro camina entre cepas centenarias y habla de un cambio que construye una nueva etapa en Cepa 21.

No es una revolución ruidosa de taninos potentes ni de barricas nuevas. Es algo más sutil y más profundo: escuchar a la tierra y al consumidor.

Escuchar el suelo como un organismo vivo y, sobre todo, escuchar a quien hoy abre una botella buscando algo distinto. Esa escucha activa es el corazón de la nueva etapa de Cepa 21.

Y se concreta en tres vinos que rompen moldes manteniendo el vínculo con el territorio.

Se trata de La Rendija 2024, el primer blanco de la bodega; La Pelliza 2024, que procede de una parcela recuperada de más de 90 años; y el renovado Hito Rosado 2025, que demuestra que un rosado también puede tener alma y profundidad y a la vez ser sofisticado y fresco.

Tres referencias de producción muy limitada que marcan un giro claro hacia vinos más frescos, precisos y elegantes, que reflejan una vida ligada al viñedo que encuentra una nueva forma de expresión en cada botella.

De la cepa a la copa

Durante años, la Ribera del Duero se identificó con vinos de gran estructura, pensados para envejecer décadas. El mercado, sin embargo, ha cambiado.

El consumidor actual busca inmediatez, equilibrio y sutileza. Vinos con complejidad y profundidad sí, pero también con frescura y delicadeza y una carga técnica más armónica.

La determinación de José Moro por ir un paso más allá es lo que marca el ritmo de su proyecto vitivinícola. Por eso Cepa 21 ha transformado su forma de trabajar tanto en el viñedo como en la bodega.

José Moro, presidente de Cepa 21

José Moro, presidente de Cepa 21 Cepa 21

En el viñedo, Cepa 21 es pionera en establecer una viticultura regenerativa.

"Creemos que el futuro del vino pasa por considerar al viñedo como un ecosistema vivo y entender lo que necesita. Una filosofía de cultivo que busca la sostenibilidad del viñedo a lo largo del tiempo, siendo capaces así de favorecer la resiliencia frente a enfermedades o a las inclemencias del tiempo. El resultado de este proceso son vinos más precisos y fieles al paisaje del que nacen", afirma José Moro.

En Cepa 21 no solo elaboran vino, regeneran el suelo del que nace estudiando cada parcela, conociendo sus suelos y trabajando para que sea el propio ecosistema el que proteja y alimente las vides.

El resultado es una maduración más pausada, una acidez más viva y uvas que expresan con mayor claridad el lugar del que proceden.

La apuesta al máximo por la calidad continúa en la bodega con nuevos procesos que velan por conseguir el perfil de vinos buscado.

Así es como se han implementado cambios en los momentos e intensidad de los remontados, así como en las maceraciones, consiguiendo vinos más amables, menos tánicos, pero no exentos de estructura.

Los vinos La Pelliza 2024 y La Rendija 2024 de Cepa 21

Los vinos La Pelliza 2024 y La Rendija 2024 de Cepa 21 Cepa 21

Siempre entendiendo que la innovación es conocimiento y que "cuanto mayor es el conocimiento, menor es la intervención", en palabras de José Moro.

La viticultura regenerativa es la prueba de ello: "Los mayores avances deben estar al servicio de ese conocimiento porque la experiencia y la intuición apoyadas en datos son una de las claves del éxito".

La Rendija: recuerdos de infancia

Entre las viñas históricas de Tinto Fino siempre hubo Albillo Mayor. Pocas cepas, casi invisibles, usadas para aportar un poco de frescura o suavidad. En Cepa 21 decidieron preguntarse qué pasaría si esa variedad histórica dejara de ser secundaria para convertirse en protagonista.

La Rendija 2024 nace de viejas plantas de Albillo Mayor localizadas en páramos de suelo arenoso-calcáreo, entre 850 y 900 metros.

"Una uva ancestral en la Ribera del Duero a la que le hemos dado un protagonismo único. La Rendija es un vino diferente, fresco, con identidad y elegante", afirma José Moro.

Se elabora íntegramente en tinas de roble francés. Una ligera maceración con hollejos y raspón le da estructura sin restarle finura.

Una botella del vino La Rendija 2024, de Cepa 21

Una botella del vino La Rendija 2024, de Cepa 21 Cepa 21

Después reposa entre cuatro y seis meses sobre lías en condiciones reductivas y completa doce meses de crianza total.

Sin fermentación maloláctica. El vino que resulta es amarillo pajizo con destellos dorados.

En nariz aparece primero la mineralidad del páramo, seguida de fruta blanca, flores secas y un toque cítrico que refresca. En boca sorprende por su acidez viva y esa untuosidad sedosa que deja la crianza sobre lías.

Es un blanco con personalidad propia, capaz de envejecer, pero que ya se muestra seductor ahora mismo.

Detrás del nombre hay un recuerdo de infancia.

"De niño observaba a mi abuela vender vino a granel desde una pequeña estancia de su casa en el pueblo que me vio nacer. Tras una mesa de madera con una rendija donde guardaba las monedas, servía el vino desde un cántaro de barro a quienes se acercaban a comprarlo. Aquella escena se quedó grabada para siempre en mi memoria. De ese recuerdo nace La Rendija”, explica el bodeguero.

Hoy esa rendija da nombre al primer blanco de Cepa 21 y a la etiqueta que el artista Domingo Zapata ha creado para él y refleja la dualidad entre raíces y vanguardia que define el universo de José Moro.

Este vino cuenta con un precio de salida de 182,65 euros.

La Pelliza: recuperar el origen de Ribera del Duero

Antes de los monocultivos y las selecciones clonales, los grandes viñedos de la Ribera eran mosaicos vivos. Distintas variedades crecían juntas en la misma parcela, equilibrándose de forma natural. La Pelliza es una mirada al pasado desde la reinterpretación.

Procede de una parcela de más de 90 años situada en una ladera fresca a 890 metros. Allí conviven Tempranillo con Albillo, Garnacha y pequeñas cantidades de variedades minoritarias que antes se conocían simplemente como pirules.

Una botella del vino La Pelliza 2024, de Cepa 21

Una botella del vino La Pelliza 2024, de Cepa 21 Cepa 21

Todas las uvas se vendimian y fermentan juntas, respetando la diversidad original del viñedo. La fermentación y la crianza se realizan en las mismas tinas de roble francés de 1.500 litros, buscando una integración lenta y elegante. El resultado es un tinto rojo picota con reflejos violáceos.

En nariz destacan violetas, fruta roja y negra madura y un fondo de tostados sutiles. En boca ofrece tanino pulido, volumen generoso y una textura sedosa que envuelve el paladar hasta un final largo y limpio.

“La Pelliza es sutileza, elegancia, una multitud de matices aromáticos. Muestra la versatilidad de la Ribera del Duero. La elaboración en barrica de roble francés con la conjunción de elementos aromáticos hace un vino amable y fresco”, afirma José Moro.

El nombre también viene de la memoria familiar. José Moro conserva aún la antigua pelliza de su padre, la chaqueta con la que trabajaba la vid. Recuerda cómo la colgaba junto a la puerta de la vieja bodega de piedra al terminar el día.

"Aquella imagen marcó para siempre mi manera de entender el vino. Siempre con respeto por la tierra, por el tiempo y por el equilibrio natural del viñedo", explica José Moro.

Este tinto de alta gama y producción limitada cuenta con un precio de salida de 269,70 euros.

Hito Rosado: más que un vino fresco y ligero

El cambio más técnico, y quizás más revelador, llega con el Hito Rosado 2025. Cepa 21 ha abandonado el método tradicional de sangrado y ha apostado por el prensado directo.

Es un proceso más exigente, que requiere mayor cuidado, pero que permite obtener mostos más puros y delicados. El objetivo era claro: dejar de tratar el rosado como un vino secundario y convertirlo en algo sofisticado, con personalidad y conexión real con el terroir.

Una botella del vino Hito Rosado 2025, de Cepa 21

Una botella del vino Hito Rosado 2025, de Cepa 21 Cepa 21

El resultado es un rosado elegante, fresco y vibrante, con matices que invitan a descubrirlo con atención. Su nueva etiqueta, también obra de Domingo Zapata, reinterpreta el concepto del hito castellano desde una mirada contemporánea.

"Queríamos demostrar que un rosado puede ser un vino sofisticado, preciso y lleno de personalidad. Hemos cambiado la elaboración para dar una nueva frescura e identidad. Es un vino con una inmediatez tremenda, fácil y agradable de beber. Refleja la versatilidad de la Ribera del Duero a la hora de elaborar vinos", resume José Moro.

Este vino cuenta con un precio de salida de 14,40 euros.

Una nueva era en Cepa 21

Los tres vinos comparten algo más que técnica: una forma de contar historias, la historia de José Moro, que está convencido de que el vino es cultura y emoción. Por eso ha pedido al artista Domingo Zapata que traduzca recuerdos personales en imágenes.

La Rendija y el nuevo Hito Rosado estrenan esta línea artística. La Pelliza conserva su identidad visual anterior, pero todas parten de la misma idea: convertir vivencias íntimas ligadas al viñedo en algo que quien descorcha la botella pueda sentir.

"Cepa 21 es mi alma, mi forma de vida. Mi propósito es que cada botella quede como un legado pequeñito de felicidad", asegura el bodeguero.

Cepa 21, el proyecto más personal de José Moro, lleva años buscando su propio camino dentro de la denominación. Con estas tres referencias no renuncia a la tradición, pero se posiciona como un referente en una nueva identidad de los vinos en la Ribera del Duero.

Ofrece vinos de alta gama y producción limitada que pueden disfrutarse ahora, sin renunciar a la complejidad ni a la capacidad de guarda. Vinos que hablan del suelo, del clima y de las personas que los han hecho posibles.

La Rendija, La Pelliza y el renovado Hito Rosado no son solo tres lanzamientos. Son la prueba de que escuchar −al viñedo, a la historia y al consumidor− puede ser la forma más inteligente de innovar.

En un momento en que muchos miran hacia atrás con nostalgia o hacia adelante con prisas, José Moro ha elegido mirar con atención. Y el resultado sabe a futuro.

"El verdadero reto es adaptarse sin perder la esencia. El consumidor busca vinos que emocionen desde la primera copa, más accesibles, frescos y elegantes. Y nosotros tenemos la responsabilidad de entender este cambio. No es renunciar a la identidad de Ribera del Duero, sino reinterpretarla", finaliza José Moro.