Ensenia Oficios apuesta por el empleo en Soria.
Soria frente al reto del empleo: Ensenia Oficios, la respuesta a la falta de mano de obra cualificada
La empresa Ensenia, nacida en 1977 como autoescuela, diversifica su actividad hacia la formación profesional, la recualificación laboral y la intermediación con empresas que buscan trabajadores cualificados.
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La provincia de Soria se enfrenta hoy a una paradoja: mientras hay una necesidad urgente de fijar población, las empresas de sectores estratégicos se ven obligadas a rechazar proyectos o paralizar su actividad por un motivo estructural: la escasez de profesionales cualificados en oficios esenciales.
Sectores como la construcción, la atención sociosanitaria y la hostelería son los pilares que sostienen la vida en los pueblos y la ciudad.
Sin embargo, la jubilación de los maestros de oficio y la falta de relevo generacional dejan un vacío que las empresas no pueden cubrir por sí solas.
En el sector de la edificación, por ejemplo, se estima que el encarecimiento de costes por la falta de especialistas ha llegado a superar el 15 por ciento. Ante este escenario, no basta con «dar cursos», asegura Nacho Benito, director de Ensenia Oficios.
Es necesario crear una «fábrica de nuevos pobladores cualificados» que conecte con las vacantes reales del tejido empresarial. «Para la empresa soriana, somos el aliado que le proporciona personal listo para operar. Para el trabajador, la garantía de que sus conocimientos nunca quedarán obsoletos», agrega.
Ensenia Oficios nace para asegurar que el talento de Soria evolucione al mismo ritmo que el mercado global, garantizando que el progreso técnico se traduzca en empleo estable, salarios competitivos y fijación de población.
Formación de alto rendimiento
No es una cuestión menor para un negocio que conserva una pata muy reconocible en la enseñanza vial, pero que ha aprendido a leer los cambios sociales y económicos de una provincia como Soria: Ensenia es la evolución de una marca con raíces en 1977, cuando su fundador abrió la primera oficina.
La actual sociedad dio un paso simbólico y estratégico en 2017: dejó atrás la denominación Autoescuela José Luis para convertirse en Ensenia Soluciones Empresariales. Una idea de negocio que ofrece planes de formación a los alumnos interesados en capacitarse para un nuevo oficio o bien reconducir la vida laboral de quienes buscan cambiar de actividad profesional.
Mucho más que la mayor autoescuela
El cambio no fue cosmético. Respondía a una realidad: la empresa, que cuenta con sedes en Soria y Almazán, ya no podía quedar encorsetada en la palabra autoescuela.
«Nuestros orígenes son de autoescuela», reconoce Benito, quien agrega que «los propios clientes fueron empujando a la compañía hacia nuevas actividades», prácticamente de cualquier especialidad laboral. De ahí el nuevo nombre, un acrónimo que mantiene el vínculo con la enseñanza, pero que libera a la marca de una sola actividad.
En el ámbito de la enseñanza vial, Ensenia es la mayor autoescuela de la provincia por número de vehículos, profesores y oferta formativa vinculada al transporte y la logística. Pero su escaparate actual va mucho más allá. En el último año, según la propia empresa, ha desarrollado más de cien acciones formativas en familias muy distintas: soldadura, plaguicidas, idiomas, informática, transporte, logística y otros oficios.
Actualmente por sus diez aulas pasan más de 2.000 alumnos al año y con las nuevas instalaciones se prevé un incremento de 20 por ciento.
La actividad de Ensenia.
Un escudo frente a la despoblación
El retorno de este proyecto para Soria es incalculable. Un oficial de construcción o una auxiliar de geriatría que se queda en la provincia contribuye a mantener abierta una escuela rural, una línea de autobús o un consultorio médico.
Además, Ensenia Oficios actúa como un puente de integración para la población migrante y jóvenes sin cualificación, transformando la dependencia de subsidios en contribución activa y estabilidad mediante el empleo digno
El éxito de este modelo requiere la implicación directa de las empresas que acogerán a estos alumnos. En Soria contamos con ventajas fiscales únicas y ayudas al funcionamiento que deben servir para potenciar estas contrataciones estables.
Ensenia Oficios es nuestra apuesta para que ninguna máquina vuelva a estar parada y ninguna plaza sociosanitaria quede vacía por falta de talento. Es hora de invertir en las manos que construirán el futuro de Soria.
Reciclaje profesional y empleabilidad
La velocidad a la que evolucionan los sectores productivos no tiene precedentes. Ya no basta con saber el oficio; hoy, un oficial de construcción debe dominar la rehabilitación energética, un técnico sociosanitario debe manejar herramientas digitales de cuidado y la hostelería exige una gestión tecnológica avanzada.
En este contexto, Ensenia se consolida en Soria como un centro docente, pero también como una agencia de colocación y un espacio de reciclaje de conocimientos para los trabajadores de la provincia. De hecho, la compañía ejerce como departamento de recursos humanos externo para el tejido empresarial soriano.
Pero, ¿cómo? Cuenta con acuerdos de colaboración con 312 empresas de la provincia y ha formado a más de 15.000 alumnos a lo largo de su trayectoria. Detecta necesidades existentes y sabe qué perfiles buscan las empresas.
«No formamos en abstracto; preparamos a profesionales para cubrir vacantes reales que actualmente están frenando la productividad local», remarca Benito. Y es que la inserción estratégica para ellos es troncal: «Nuestro objetivo es alcanzar una tasa de inserción del 70 por ciento. No buscamos que el alumno termine un curso, buscamos que el trabajador comience un empleo.
Adaptarse para no quedar fuera
Uno de los grandes desafíos de Soria es la actualización de sus profesionales en activo. Muchos veteranos del sector de la construcción o los servicios poseen una experiencia destacada, pero necesitan adaptar sus conocimientos a las evoluciones técnicas.
En Ensenia Oficios, se trabaja esa «puesta a punto», a partir de nuevas tecnologías, maquinaria de última generación, industrialización y herramientas digitales que transforman la forma de trabajar.
De igual manera, se forma al alumnado en nuevas normativas de eficiencia, materiales sostenibles y procesos mecanizados que permiten a los trabajadores ser más eficientes y sufrir menos desgaste físico.
La función de agencia de colocación se ha intensificado en los últimos tres o cuatro años. Parte de la demanda procede de personas inmigrantes que conocen un oficio en su país de origen, pero carecen de titulación o necesitan adaptarse a las técnicas, normativas y estándares utilizados en España y en Europa.
También llegan alumnos que desean reconducir su vida laboral, abandonar un sector y empezar desde cero en otro con más empleabilidad.
Ensenia quiere reivindicar el orgullo del «saber hacer», la figura del oficial cualificado y el valor de los trabajos manuales en una economía que necesita tanto competencias digitales como albañiles, soldadores, electricistas o profesionales sociosanitarios. Y es que, como apunta Nacho Benito, la empresa ha «involucionado» hacia los oficios, pero en un sentido positivo.
Adaptación y expectativas
No es privativo de Soria, pero en esa provincia, mientras parte de la formación tecnológica se desplaza hacia modelos online, la enseñanza de un oficio requiere espacio, maquinaria, práctica, materiales y presencia.
El mercado vuelve a necesitar aulas taller. La apuesta más ambiciosa de Ensenia va precisamente por ahí: un nuevo centro de formación de 900 metros cuadrados en la capital, dedicado a oficios, especialmente en el área de la construcción y en el ámbito sociosanitario.
La empresa lo vincula directamente con la necesidad de cubrir vacantes y con la distancia existente entre el sistema educativo y las necesidades reales de las empresas. «Lo que estamos haciendo con Ensenia Oficios es romper esa brecha que hay entre el sistema educativo actual y las necesidades formativas de las empresas», afirma su director.
Imagen de una grúa y el trabajo de Ensenia.
Iberaval, financiación y una nueva etapa en Soria
La creación de ese nuevo centro representa una operación empresarial relevante para una pyme soriana que ha decidido invertir, comprar instalaciones y preparar equipamiento específico. Ahí entra Iberaval, la sociedad de garantía, cuya participación ha permitido apoyar financieramente el proyecto.
Ensenia necesitaba gestionar financiación para la compra de la nave y de los inmuebles, y la experiencia previa con Iberaval se valoraba de forma positiva, tanto por la agilidad como por la coordinación entre las partes implicadas.
A juicio de Benito, este tipo de apoyos requieren trámites y burocracia, algo que Ensenia conoce bien por su actividad en formación subvencionada. Pero, a su vez destaca que, más allá de esa carga administrativa, la gestión ha sido fluida. La operación se articuló con Caja Rural de Soria, en una colaboración que la compañía describe como ágil y coordinada.
Pero, la inversión no termina con la compra del espacio. En la formación de oficios, el equipamiento es una pieza crítica.
Y, en ocasiones, más costosa que la propia nave. Para enseñar construcción, soldadura, electricidad o determinadas actividades sociosanitarias no basta con disponer de aulas: hacen falta herramientas, maquinaria, materiales, instalaciones adaptadas y recursos técnicos que reproduzcan el entorno real de trabajo. Por eso Ensenia no descarta volver a solicitar apoyo de Iberaval o de entidades similares para financiar el equipamiento del centro.
Estrategia de crecimiento
La relación con Iberaval aparece así como parte de una estrategia de crecimiento, no como una ayuda aislada.
La empresa quiere ampliar capacidad, especializar espacios y responder a una necesidad concreta del tejido productivo. Soria capital, además, no siempre cuenta con las mismas líneas de ayuda que municipios más pequeños, lo que convierte el acceso a financiación en una palanca especialmente relevante.
Ensenia llega a esta etapa con casi medio siglo de historia, una marca reposicionada y una actividad mucho más diversificada que la de sus orígenes. Mantiene la autoescuela, pero ya no depende únicamente de ella.
La historia de Ensenia es, en realidad, la de muchas pymes que han sobrevivido porque han sabido cambiar antes de quedar atrapadas en su definición inicial.
Nació enseñando a conducir. Hoy enseña también a trabajar. Y en una provincia que necesita fijar población, cubrir vacantes y conectar formación con empleo, esa evolución tiene una lectura que va más allá de una empresa concreta: habla de cómo la formación se ha convertido en una infraestructura económica tan necesaria como una carretera, una nave o una conexión digital.